Una cierta tensión se respiraba en el ambiente mientras la impostora seguía en guardia con su espada en las manos. Sin que me importara mucho, caminé en su dirección lo que la obligó a retroceder de un salto mientras aún seguía en guardia, pero mirándola con expresión confundida, la ignore, y levanté la caja de chocolates que había caído al piso y de pura suerte, no había desparramado su contenido.
Eligiendo uno de los más apetitosos, lo coloque en mi mano, y se lo ofrecí a la pequeña hada que aterrada se había escondido detrás de un árbol.
— Toma pequeña, no debes darme nada, en mi regalo por haberte asustado.
Un poco tímida, se acercó volando mientras se escondía detrás de ramas y hojas, hasta que llegó al chocolate de mi mano, levantando la pelotita de crema de cacao y rellena de turrón, que a ojo, era más grande que ella, la hada se la llevó volando y desapareció entre los árboles.
— Para concluir mi clase, las hadas son bastante tímidas por naturaleza, y rechazan la violencia por mero instinto. Es relativamente fácil ganarse su confianza, pero si llegaras a perderla, ten por seguro que nunca serás perdonada.
Cerrando los ojos, y rememorando el pasado. Di media vuelta y declare.
— ¿Alguna pregunta?
La chica seguía en guardia y tenía una expresión desafiante completamente ajena a la mirada inocente y un poco tonta que hacía con anterioridad.
— ¿Desde cuándo lo sabes?
Preguntó sin alterar su expresión.
— Hmm, te diría que solo preguntas de la clase, pero está bien, eso me pasa por no especificar. Si soy honesta, mi primera sospecha fue desde la primera vez que te vi.
— Mientes.
Declaró con voz fiera.
— Mi infiltración fue perfecta, estudié al detalle la información que me dieron de tu infancia, y aprendí cada aspecto de tu vida. Apenas tenías recuerdos de tu niñez, si te pidiera que nombraras a 10 sirvientas, serías incapaz.
— Si, en eso tienes razón, pero cometiste un error tremendamente estúpido y no dejo de preguntarme cómo no te diste cuenta antes. Eres una actriz increíble, al punto que creo que te desperdicias como sirvienta ¿No has pensado dedicarte al teatro?
Bajando su espada, que se desvaneció en humo a una señal suya, aún con su mirada seria, pero detonando un genio interés, preguntó.
— ¿Qué error?
Riendo y tirando al bosque la espada de madera, me lleve un chocolate a la boca y declare.
— ¿No te das cuenta? Si hubieras tomado el lugar de una de las sirvientas de mi madre, o alguna del castillo, yo simplemente no te podría reconocer, digo, son tantas y han pasado muchos años. Pero ¿Tomar el lugar de mi sirvienta personal? ¿De verdad creíste que no lo iba a notar? Si había alguna sirvienta de la que debía tener recuerdos, era de mi sirvienta personal.
— Te reto a que me digas el nombre de tu sirvienta original.
— Eso no prueba nada, apenas recuerdo a la sirvienta que tenía a los 7 años, pero no podías ser tú. ¿De verdad creíste que no notaría el aura sagrada? No es muy fuerte, pero es más que la superficie para ser una sacerdotisa o una maga blanca. ¿Porque te conformas con ser una sirvienta teniendo la oportunidad de ser algo más? ¿Te escondías del templo? ¿De una familia abusiva? ¿De un matrimonio desigual? Sea como sea, un drama así de interesante, como mínimo tendría un vago recuerdo de él, y soy incapaz de recordar a una chica tan linda, que no tiene planes para una boda, tiene intenciones de ser mi sirvienta personal toda la vida, y esconde una tenue aura sagrada.
Con una mueca de disgusto, la chica empezó a murmurar para sí misma.
Mirándola de arriba a abajo, feliz por haber obtenido una cuarta cosa que necesitaba, dije con tono alegre.
— Y dime pequeña ¿Solo eres un ángel menor verdad? Digo, si fueras un arcángel o una querubín, en este momento tendrías media docena de sacerdotes tallando en piedra todo lo que salga de tu boca. ¿Cuál es tu nombre? Dudo que Inca lo sea.
Un poco molesta, pero sabiendo que para este punto no valía la pena mentir, bajó la cabeza levemente y declaró.
— Del noveno círculo exterior, Rinabela.
— Hmm, del noveno exterior, estás muy abajo en la jerarquía pequeña. ¿Estás haciendo puntos para un ascenso?
Una tenue expresión de enojo se dejó ver en su sería cara, y un poco molesta declaró.
— No me llame pequeña, no solo soy más alta, si no que soy mayor. Ni con las edades combinadas de sus dos vidas, habría vivido una fracción de lo que yo lo he hecho.
Con una risa sarcástica, la miré contener su rabia y decidí insistir.
— Ohh, ¿toque una vena sensible? ¿Llevás mucho tiempo y todavía no te dejan salir del noveno círculo? ¿O solías ser mal "alta" y en algún punto te hicieron retroceder? Sea como sea no me importa, yo no juzgó a las personas ni por su edad o su estatura, si no por su fuerza, o su intelecto. Y déjame decirte, que por ese espadazo que a duras penas pudiste bloquear, que para mí la niña aquí eres tú. ¿O crees que podrías derrotarme? Enana del noveno círculo.
Titubeando, la chica levantó la mano y parecía querer volver a invocar su espada, pero antes que pudiera hacer algo, disparado por mi dedo pulgar, un trozo de nuez de uno de los chocolates la golpeó en medio de los ojos.
— Demasiado lenta. Algo un poco más duro o con un poco más de fuerza, y esto ya habría terminado.
Temblando, más por la rabia y la impotencia que por el miedo, la chica respondió.
— No puede dañarme, se de su maldición, si tuviera verdaderas intenciones de…
— ¿Te refieres a esto?
Dije levantando una parte de mi vestido para dejar ver qué la mancha oscura que inundaba mi estómago.
— Está así desde que empezamos a hablar, pero tampoco ha mostrado signos de seguir creciendo, si allá arriba estuvieran en contra de que hiciera daño, ya me habría cubierto la mitad del cuerpo como lo ha hecho cuando intento hacer maletas para escapar a una isla paradisíaca. Sabes, déjame decirte algo de la empresa para la que trabajas. No les importas una mierda. Podría matarte, ¿y que? Esta misión es más grande que tú, y la indispensable aquí soy yo. No me pondrían en riesgo solo para salvarte, y como mucho, a la próxima ángel que manden para mantenerte vigilada, le dirían que tenga más cuidado.
La chica temblaba, y la vi apretar los dientes mientras pequeñas lágrimas de frustración llenaban sus ojos. Sintiéndome mal, porque tampoco era su culpa, siendo qué solo era una simple trabajadora del más bajo nivel, me dije que era el momento de ponerla de mi lado.
— Mira, lo siento Rinabela, o como sea que te llames en realidad, pero odio las mentiras, y cualquier cosa que venga de ese grupo de payasos que se autodenominan dioses. Tu trabajo únicamente era vigilarme en secreto ¿verdad? ¿Por qué no trabajamos juntas? Sé un poco más participativa, y cuando todo esto termine, diré que fuiste una pieza fundamental para esta operación. Di que te asciendan a arcangel como mínimo, no permitas que te dejen más abajo del sexto círculo medio.
Recuperando la compostura, Rinabela suspiro y me miró directamente a los ojos.
— No puedo intervenir. Las reglas del cielo me impiden intervenir. Mi único trabajo consta de vigilante de primera mano y dar un informe sobre que tan arrepentida estás de tus acciones.
Con un largo suspiro, negue con la cabeza.
— Ahh, que aburrida eres. ¿Si no me vas a ayudar de manera directa, al menos puedes hacerlo de manera indirecta?
— ¿A que se refiere?
— Que me ayudes a guardar mi secreto, puedes quedarte de pie observando, pero necesito llevar conmigo a una "adulta responsable" en mis excursiones. Será difícil que no sospeché de usar a una persona normal, por eso necesito alguien en quien "confiar mi secreto" ¿Puedes hacer eso aunque sea?
Por un momento, ella se quedó callada, pero terminó asintiendo.
— Yo tampoco puedo revelarme, y la intención de ser su sirvienta personal, siempre fue el mantenerte cerca. Mientras me ayudes a preservar mi secreto, te ayudaré con el tuyo.
Sonriendo porque al final del día había obtenido una cómplice y confidente, me mostré bastante satisfecha. Simplemente fue un día sumamente productivo.
— Por cierto, también necesito una compañera de entrenamiento. Me di cuenta por ese golpe que este cuerpo no reacciona igual. Necesito volver a ponerme en forma, no debería encontrar nada muy fuerte aquí en la capital, pero nunca se sabe cuándo deba defenderme y no quiero estar oxidada.
Con otro pesado suspiro, ella asintió.
— Está bien, el "personaje" que adoptado para ser su sirvienta, está bien versada en defensa personal, el ser su compañera de prácticas no escapa de las responsabilidades que mi puesto acarrearía.
Con la caja de chocolates aún en mi mano, miré al bosquecillo, y negue con la cabeza. No creo que haya una sola hada mayor tan cerca de casa.
Me lleve un chocolate a la boca, y le ofrecí la caja a Rinabela que dudo antes de tomar el chocolate más pequeño. Caminando de vuelta a mi habitación, empecé a hacer un par preguntas.
— Y dime, hmm, Inca. ¿Desde cuándo estás por aquí?
— Tome este "trabajo" más o menos cuánto usted nació, he estado cerca escalando puestos hasta que poco más de un año, se me permitió ser su sirvienta personal.
— Hmm, ¿y también vienes?… ya sabes, ¿de el imperio?
— No, soy contemporánea a esta época. Simplemente se me entrego un informe con todo lo que debía saber sobre mi trabajo, y no se me permitió saber nada más de lo que debía saber, no tengo idea de que pasará en el "futuro".
Hmm, muy curioso debo decir. Esperaba tener una guía que me diga dónde centrar mi atención, pero parece que estos "dioses" esperan que lo haga toda sola. Es muy extraño que me den la información a cuenta gotas, entiendo que es mi penitencia, pero no deja de ser sospechoso.
Ya habíamos entrado una vez más al castillo, y estábamos bastante cerca de mi habitación, cuando una cosa llamo poderosamente mi atención y tuve que usar toda mi fuerza de voluntad para controlarme.
Quedándome quieta, prácticamente clave los pies en el piso, y me mordí la lengua al punto de hacerme sangrar.
Maldita sea ¿Porque no dejo de encontrarlo? Se que vivimos en el mismo lugar, pero es un castillo muy grande, y estamos en alas muy separas del castillo.
Por un momento creí, que el peligro había pasado, y suspire aliviada, pero cante victoria demasiado pronto, debido a que esa persona movió ligeramente la cabeza, y me miró con sus grandes ojos.
— ¡¡hemanita!!
Con pasos torpes, dandos por unas piernas regordetas. Un niño de escasos 4 años corrió a abrazarme mientras y yo seguía haciendo uso de toda fibra de autocontrol.
No aprietes sus mejillas, no aprietes sus mejillas, no aprietes sus mejillas…
Unos bracitos me rodearon la cintura, y una cabeza pequeña se pegó a mi pecho.
— hemanita…
Volvió a repetir la adorable criatura de mejillas carnosas y sonrosadas.
Mi boca estaba llena del sabor metálico se la sangre, y temblando, levante torpemente mi mano que se acercaba lentamente al rostro de mi hermano.
Solo una pellizcadita, una chiquita, ni siquiera dejare un moretón…
— ¿hemanita…?
En este momento, debía estar haciendo una expresión bastante terrorífica, con un sonrisa retorcida, y temblando por el sobreesfuerzo, tal era así, que el pequeño niño delante mía dio dos pasos atrás asustando.
Mi mano casi había llegado a su objetivo, esas mejillas rosadas que me instaban a apretarlas. Pero en el momento final, unas manos salvadoras separaron al pequeño de mi.
— Venga príncipe. No moleste a su hermana mayor, en este momento debe estar llendo a una de sus lecciones, ¿No es verdad?
Habiendo recuperado la compostura, asentí.
— Lo siento hermanito, estoy muy ocupada en este momento, y no puedo jugar contigo, ¿Me perdonas verdad?
Con una expresión triste, pero bastante acostumbrado a este tipo de negativas, el pequeño niño asintió.
— Entiendo…
¡¡MALDITA SEA!! ¿¡COMO PUEDE SER TAN ADORABLE MALDICIÓN!?
Un par de sirvientas encargadas del cuidado de mi hermano se lo llevaron de la mano por uno de los pasillos, y finalmente pude respirar tranquila.
Mirando a Rinabela, que durante todo este intercambio, había mantenido su personaje de Inca, y tenía una expresión inocente en su rostro, declaré.
— ¿No se supone que es el trabajo de un ángel evitar que los humanos caigan al pecado? ¿Porque no me detuviste?
— Nuestro trabajo es observar y juzgar, más no intervenir. Hace mucho a la humanidad se le concedió el libre albedrío, y por ende deben tomar la responsabilidad de sus actos. No puedes exigir la total libertad de tus acciones, y luego proferir quejas cuando no te impiden obrar mal. Además, solo querías pellizcar las mejillas a aún infante, entre tú lista de crímenes, dudo que siquiera este entre los peores.
Negando con la cabeza, suspire y miré a la chica ignorante que tenía a mi lado.
— Ayy pequeña que mal estás, claramente no entiendes uno de los mayores gustos culposos de la humanidad. Apretar cosas que parecen apretables puede sonar inocente, pero es una acción que tiene tantos matices. Quizás la mejillas de un infante puede sonar a poca cosa, pero ¿Y el tracero bien trabajado de un buen mozo, o los pechos incipientes de una damisela? Tentación es tentación, y en lo personal, no entiendo porque alguien le daría algo tan peligroso como el libre albedrío a seres tan débiles a las tentaciones de la carne. La culpa también es de ustedes, no puedes darle total libertad a seres de vidas tan cortas y tan baja calidad moral, y luego sorprenderse con lo que hacen con ella.
La chica se quedó callada en momento, quizás pensando en mi réplica, por un momento crei que sería "divertido" alterar la recta percepción que tenia un ángel de las cosas, y "coromperla" un poquito, pero lo único que sacó de todo mi argumento fue.
— No me llame pequeña.
Con un nuevo suspiro, levante la cabeza y miré a la que sería mi "compañera" en esta extraña cruzada.
—Pequeña, ¿sabes que mientras más me pidas que no lo haga, más lo voy hacer verdad?
— Solo no lo haga por favor.
— Ayy pequeña, tu y yo nos vamos a divertir mucho.
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Comments
Barbarasl73 🇨🇱
corromperla ✔️
2024-08-29
0
Barbarasl73 🇨🇱
yendo ✔️
2024-08-29
0
Julia Lopez
Mmmmm me gustaría q apareciera Lucas ,creo q el si la podría hacer q no haga cosas malas ya con el sentía paz
2024-03-12
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