Con mi mejilla descansando en mi una de mis manos, observaba con mucho detenimiento la ventana de carruaje.
Era extraño y mucho. Creo que todos habrán experimentado en al menos una ocasión, esa extraña sensación que nace de ir a un lugar conocido, al que no ha visitado en muchos años, y la visión entre lo que ves y lo que recuerdas, crea una extraña sensación de discordancia.
Era extraño y mucho, está no era la ciudad que veía frente a mi, casi 20 años en el futuro, pero tampoco era la ciudad que recordaba de mi primera niñez.
La capital del reino era una urbe gigantesca y súper contaminada, llena de enormes bloques habitacionales, creados con la idea de ahorrar espacio y sin prestar mucha atención a la comodidad de los habitantes, sin embargo, de preguntarle a cualquier habitante, él como era la ciudad 20 años en el pasado, te hablara de un lugar más cercano al cielo que la tierra, con áreas verdes que ya no existían en esa actualidad, calles amplias, y espaciosas.
Lamentablemente, la realidad no es tan bonita como las personas y yo misma recordaba. La capital es una ciudad hermosa, eso es verdad, pero ya empieza a ser visible lo saturada que está de gente, y como los edificios están prácticamente pegados los unos con los otros. Las calles son amplias, pero la disposición de los caminos es un desastre. La ciudad no fue planificada, y fue creciendo casi al azar, llenándose de rotondas, callejones sin salida, y lugares difíciles de acceder.
Soltando un largo suspiro, y viendo que ya habíamos llegado a nuestro destino, me limité a sacudir la cabeza.
El pasado rara vez es tan bonito como se recuerda, no toda época pasada fue mejor, y al igual que soy la primera en reconocer mis miles de errores, tampoco soy la culpable de todo lo malo.
Tras estacionar el carruaje, Inca abrió la puerta y salí de la cabina de un pequeño saltó.
Colocando mis manos en mi caderas, di una mirada a mi alrededor, y el edificio que buscaba no fue difícil de identificar.
De piedra y madera, la compañía de transportes “Herman e hijos” era un edificio grande, que a primera vista parecía un gran almacén, donde a un costado tenía una apertura donde carretas podían entrar para su carga y descarga.
Mirando con detenimiento, nada fuera de lugar saltaba a mi vista. En el escaso par de minutos que solo estuve de pie observando, dos carretas vacías entraron, y otras 3 salieron llenas de cajas, y mercancías varías.
El lugar parecía próspero a un primer vistazo, e incluso mirando a los empleados que se dejaban ver de cuando en cuando, no tenían esa inconfundible expresión de alguien con miedo a perder su trabajo, y simplemente trabajaban con determinación y una eficiencia decente.
— ¿Notas algo extraño Inca?
Pregunte a mi compañera que se había quedado de pie junto a mi, y aunque esperaba la expresión inocente de Inca, era más que obvio que la chica que tenía a un lado era Rinabela.
— No puedo decirlo…
Admitió tras un largo silencio.
— Oh, entonces si hay algo que está mal. ¿Qué es?
— No puedo decirlo, ¿Que no lo escucho? Las reglas del cielo…
— Demonios ¿verdad?
Dije casi adivinando, pero por la forma en que dejó de hablar de golpe, e hizo por disimular su mueca, supe que había dado en el blanco.
— Gracias mi pequeña Rinabela, tu ayuda es tan invaluable como siempre.
— Que no la estoy ayudando, las reglas del cielo me impiden…
— Hay un leve rastro demoníaco en las carreteras, gracias por decirmelo.
— Yo nunca le dije eso, sí lo descubrió por su cuenta, yo no tengo nada que ver.
— En realidad no tenía ni idea, y solo estaba diciendo una idea al azar. Gracias por confirmarlo.
— ¿Qué? No… espere, yo le dije, no, yo nunca, argggg…
Agarrando su cabeza, Rinabela pareció sufrir un pequeño ataque nervioso, a lo que yo solo pude contener una pequeña risita. Fue una excelente idea el haberla traído.
— Inca querida. Si no puedes hablar de un tema, eso significa que el mismo es un tabú, y los tabús de los que no pueden hablar los ángeles están bien establecidos y documentados. Además, estábamos investigando a la compañía por una posible conexión con los demonios, y yo no puedo sentir absolutamente nada, pero viendo tu expresión mortalmente seria, lo más posible es que hayan Demonios involucrados. Ahora, es una compañía de transportes, y la energía demoníaca no suele impregnarse tanto tiempo a un humano, es por eso que o está en el edificio o está en las carretas. Llevo pensando en esto toda la semana, y aunque no me dijiste nada, tus reacciones son invaluables.
Mirándome fijamente, su enojo era evidente, pero solo le devolví una sonrisa de complicidad. esta pequeña ángel podrá tener los siglos que quiera, pero le falta un para más antes de ser capaz de engañarme o ocultándome cualquier cosa.
— Bueno, vamos yendo mi pequeña Inca. Tengo ciertas ideas de que puede estar pasando, y necesito estar más cerca para confirmarlo.
Aún de mala gana, pero obediente, Rinabela comenzó a caminar junto a mi.
Pasando de momento del área de carga y descarga, fuimos a la puerta principal del gran edificio, y tras entrar, el lugar estaba bastante lleno con bastante gente que compraba y vendía.
Tal y como investigue, la compañía de transportes no era la encargada de repartir las bendiciones de la bodega por todo el reino, si no que simplemente las enviaba a sus sucursales en las 4 ciudades más grandes en cada punto cardinal, estás a su vez, las almacenaban, y se encargaban de repartirlas en las zonas aledañas.
Viendo lo próspero que parecía el lugar, todavía me era difícil creer que el barón esté hundido en un préstamo impagable, sin embargo, no es imposible, y puede ser que su deuda sea un secreto que solo le confío a mi padre para evitar que cunda el pánico.
Al poco tiempo, las personas de nuestro alrededor empezaron a notar que una niña pequeña había entrado junto a una sirvienta, muchos se extrañaron, y empezaron a seguirme con la mirada mientras me dirigía al único mostrador que estaba libre en ese momento.
Apenas quedar frente al mostrador, y debido a que mi rostro no era visible para la recepcionista debido a mi altura, le di una mirada a Rinabela que torció los ojos antes de levantarme por las axilas.
— Buenas, me gustaría hablar con el dueño.
Dije con el tono más normal que era capaz de hacer, casi como si no estuviera siendo levantada como un gato para poder hablar con la recepcionista.
Al verme, la chica apenas pudo contener una expresión de desconcierto, y con un tono amable, respondió.
— Pequeña, eso no es posible. El señor Rondo es un hombre ocupado, ¿Es acaso familiar suyo?
— En absoluto señorita, es más, diría que nunca lo he visto en mi vida.
Aún confundida, la recepcionista intercambio una mirada con Rinabela, y aunque no era capaz de ver qué cara estaba haciendo, sentí una súplica por paciencia reflejarse en su expresión.
— Quisiera ver al dueño.
Repetí, a lo que la mujer de la recepción soltó un largo suspiro.
— Está bien… iré a ver si no está muy ocupado, no le prometo que venga, pero al menos iré a darle el mensaje.
— Muchas gracias, le agradezco la consideración.
Poniéndose de pie, la chica me había dado la espalda para caminar al interior del edificio, pero se detuvo para hacer una pregunta que debió haber hecho desde el principio.
— ¿De parte de quién dijo que le busca?
— De la primera princesa Ryana Cardesh, hija del Rey Alastor Cardesh, y heredera del trono.
— Muy bien…
Comenzó a decir la mujer mientras daba otro paso, pero en eso, su cerebro empezó a procesar la información que acababa de recibir, y al volver a voltear en mi dirección, un terror indescriptible se mostraba en su rostro.
— ¿Qué…? ¿Qué acaba de decir?
La chica parecía casi al borde del colapso y a nuestro alrededor, las personas que me habían escuchado, mostraban expresiones similares.
— La princesa Ryana Cardesh, linda, ¿Puedes no tardar mucho? Si no puede atenderme hoy, tendré que decirle a mi padre.
Aterrada, la chica prácticamente empezó a correr al interior del edificio, y aún desde la distancia, podía escuchar los ecos de sus gritos mientras llamaba al dueño.
Siendo devuelta al piso por Rinabela, está con un tono mortalmente serio preguntó.
— ¿Encuentra divertido causar caos allá donde vaya?
Viendo que todos en el edificio habían entrado en pánico, y que a la distancia se acercaba un hombre bastante gordo que corría todo lo rápido que sus regordetas piernas le permitían, solo apunte a responder.
— Si, con algo tengo que pasar el rato.
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Comments
Cruz Mejia
como le gusta poner en aprietos a la pobre Inca 😅😂
2024-01-31
3
Linupe
Ryanna va a salir siendo la reina de los demonios, por lo malvada 😈😅
2024-01-28
0
Mitsuki G
Así que ese accidente fueron por demonios serán que se unieron con alguien para quemar el lugar y matar a su padre y discretamente más adelante también mataron a sus maridos para culparla a ella de sus muertes y ahora que sabe que son demonios que hará en sus planes
2023-11-23
4