Linda Coeur, hija del Barón Ponas, es la nueva identidad de la princesa Lycka en Boron; ella está cortando unas flores para llenar los jarrones en la sala, como un vago recuerdo ve a un anciano (su abuelo, el rey Tarkus) mirándola cortar las flores en un jardín inmenso, trata de esforzarse más para recordar, pero es inútil.
- “¿Recordaste algo, Linda?”, preguntó el Barón Ponas.
- “No estoy segura, padre; alguien con la misma mirada dulce que tú, viéndome cortar las flores, pero no sé quién pueda ser”, dijo con tristeza Lycka.
- “Si los recuerdos tienen que volver, lo harán en su tiempo; mientras llegan crea nuevos recuerdos, felices, de colores, la felicidad está dentro tuyo no la asfixies, mi niña”, expresó el Barón Ponas.
La princesa Lycka lo ayudó a regresar a la sala, ya estaba haciendo frío afuera, y para aquellos viejos huesos no era nada bueno; cuando llegaron adentro un señor muy serio y elegante estaba esperando al anciano Barón, lo acompañaba el joven de sonrisa pícara que hace semanas había ido a visitar al príncipe Leven; el señor elegante le entregó un documento al Barón, quien hizo una reverencia, la misma que Lycka copió de inmediato, intuyendo que se trataba de un caballero muy importante.
- “¿A qué se debe el honor, de tener en mi residencia al importante duque de Vintana?, preguntó con solemnidad el Barón Ponas.
- “Por orden de los reyes estoy visitando a todos los nobles de Boron que difícilmente tienen contacto con sus majestades, sabemos de su titulo de nobleza, pero no sabemos nada de ustedes, más aún no sabemos de algunos algo sobre sus hijos”, respondió el duque de Vintana.
- “¿O si tienen herederos a quien dejarle sus tierras?, o ¿si pasarán a la corona para que sean propiedad real?”, comentó con seriedad el Barón Ponas, quien a pesar de su vejez, había tomado conocimiento de la ambición de la joven esposa del rey de Boron.
- “No creo que sea su caso, de acuerdo a los registros que se vienen actualizando al parecer usted tuvo una hija en su vejez”, comentó fingiendo solemnidad el duque de Vintana.
- “Permítanme presentarles a mi querida hija, Lady Linda Coeur, la próxima Baronesa de Ponas”, expresó con orgullo el Barón.
La princesa Lycka saludo con solemnidad, y Lord Sanco se apresuró a besar la mano de la muchacha, el duque se sorprendió, su atolondrado hijo jamás se había interesado en ninguna chica, al parecer la joven y hermosa hija del Barón Ponas lo había impresionado.
- “Tiene una hermosa hija, Barón Ponas, quería confirmar los registros oficiales, así dejar sentado que la titularidad noble de Ponas, tiene heredera confirmada”, expresó el duque de Vintana.
- “Así es, asegúrese de dejarlo todo bien registrado, ella es la niña de mis ojos, y será la dueña absoluta de todo lo poco o mucho que tenga este viejo Barón”, manifestó el Barón Ponas interrumpiendo la visión de Lord Sanco que se había quedado mirando muy fijamente a la princesa.
- “Vámonos Lord Sanco, Barón próximamente los reyes van a organizar un gran baile e invitarán a todas las doncellas del reino, espero que su distinguida hija, nos pueda acompañar”, dijo el duque de Vintana pasando a retirarse.
El Barón Ponas lo acompañó hasta la puerta principal mientras Lycka fue a colocar las flores que había recogido en los jarrones, para dar mejor aroma a la casa; después de un rato su padre adoptivo se acercó a ella.
- “Parece que has impresionado al hijo del duque de Vintana, si ese hombre no fuera su padre, tal vez me diera más confianza, no lo consideres como uno de tus pretendientes”, comentó el Barón Ponas; la princesa Lycka sonrió.
- “No se preocupe padre, ni a él, ni a nadie, no consideraré a ningún pretendiente”, comentó Lycka mientras seguía arreglando las flores.
- “Eres joven, algún hombre conquistará tu corazón”, dijo confiado el Barón Ponas.
- “¿Habrá alguno a quien pueda contarle lo que me pasó y me acepte?, prefiero no arriesgarme, soy feliz cuidándolo a usted, yendo a ayudar al hospital, y dando algunas clases en la escuela; gracias por ayudarme a lograr todo eso, padre”, comentó Lycka dándole un rápido abrazo a su padre adoptivo.
- “Un hombre de verdad, que ama de verdad, te entregará el corazón y no le importará nada del pasado; pero aún eres joven, así que no pensemos mucho en eso”, expresó el Barón Ponas.
- “Claro, además debo ir a terminar de decorar los pastelillos y las galletas, para llevarle a Su Alteza Real, antes de que regrese al palacio”, dijo emocionada Lycka, yendo a la cocina.
Una vez que hubo terminado todo, Lycka arregló las cosas, y se subió al carruaje camino a la residencia de campo del príncipe Leven, en medio del camino sintió que alguien iba con su caballo al lado del carruaje, ella se puso nerviosa, no entendía por qué los oficiales habían permitido ello, así que armándose de valor abrió la ventana.
- “Gusto volver a verla Lady Linda Coeur”, expresó sonriendo Lord Sanco.
- “¿Olvidó decirle algo a mi padre, señor?”, preguntó seria la princesa.
- “No, pasaba y me di cuenta que era usted, solo quería saludarla”, respondió Lord Sanco.
- “Los saludos correspondientes fueron dados en la casa de mi padre, agradeceré que se aparte del camino, no tengo nada más que hablar con usted”, manifestó Lycka y cerró la ventana.
Lord Sanco paró en seco y sonrió, como si tuviera un objetivo fijado no dejó de mirar el carruaje donde iba Lycka hasta que desapareció de su vista, “nos volveremos a encontrar, pequeña” expresó aquel hombre y dirigió su caballo hacia el otro extremo.
Tiempo más tarde, Lycka había puesto todas las cosas que había traído en la sala de la residencia del príncipe Leven y estaba esperándolo, acomodando su vestido, de lo emocionada que estaba, no se había dado cuenta de que tenía un poco de harina en una de sus mejillas; cuando Leven hizo su aparición la princesa hizo una reverencia y saludo de manera protocolar.
- “Mucho gusto volver a verla Lady Linda, ¿ha estado usted bien?”, preguntó el príncipe, después de una semana sin verse.
- “Sí, mi padre es bueno conmigo. Gracias por preocuparse por mí, siempre ha mandado a preguntar cómo me encuentro”, respondió la princesa sonriendo.
- “Voy a estar lejos por un tiempo, procuraré venir a visitarla; igual acá todos acá tienen la orden que siempre es bienvenida en esta residencia, este lugar siempre será un refugio para usted, aunque espero no llegué a necesitarlo”, expresó el príncipe, para luego sacar un pañuelo y limpiar la mejilla de la princesa, quien se sonrojó “tenía un poco de harina en la mejilla”, continuó diciendo el príncipe.
- “He preparado algunos postres para que lleve, no me había dado cuenta…”, expresó tímidamente la princesa.
- “La voy a extrañar”, dijo el príncipe, sin pensar por qué le había dicho eso.
Ambos se quedaron mirando por un largo rato, sin poder expresar palabra alguna, hasta que el bullicio de la gente que empezó a pasar para subir las cosas del heredero a la corona de Boron que debía regresar al palacio para enfrentarse con lo que el destino le tenía preparado.
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Comments
Maria Gonzalez Gonzalez
ojalá y le cache en alguna maroma a la putizorrabruja de la madrastra.
2025-04-01
0
Omirsa Benites
Woow se va a enfrentar al padre y a la madrastra, esa mujer no me cae para nada
2025-03-22
0
Tere Roque 🇨🇺
uffffffffffff¿¿¿ K será????
2025-01-09
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