El príncipe Bátor, Alteza Real de Urtesi, está en la sala protocolar del ducado de Garbé, el mayordomo le ha dado unas sales para que huela, mientras que espera que su prima baje, lo va a acompañar de regreso a casa para darle la noticia a los reyes de la muerte de la princesa Lycka, mira en sus manos los anillos de bodas que estaban en los cuerpos encontrados; varios de los lugareños que estuvieron la noche anterior en la iglesia, confirmaron que una pareja de jóvenes contrajo matrimonio, con el nuevo monje que fue a reemplazar al principal; las descripciones que le habían dado, encajaban perfectamente, eran la princesa Lycka de Urtesi y Lord Candam del ducado de Jasur. Las suposiciones eran claras respecto a lo sucedido, de alguna manera ambos habían huido, se habían casado en Fontana para que no los separen y un incendio los sorprendió de manera trágica.
- “Siento no acompañarlos, mañana el rey Fortem se casa con la hija del rey Carpio, siendo miembro del Concejo Real Supremo no debo faltar, exprésele a los reyes mi más profundo dolor por la irreparable perdida de la princesa Lycka, la luz de su mirada siempre fue cautivadora y un consuelo para el alma”, expresó con pesar el duque de Garbé.
Bátor no fue capaz de emitir alguna palabra, era hondo su pesar y profunda su tristeza, Lycka era como un rayo de sol que llenaba de calidez cualquier lugar donde se encontrara, y aunque odiaba el protocolo sabía ejecutarlo perfectamente cuando era necesario, lo que era admirado en la corte de Urtesi; el vacío que dejaba jamás iba a ser llenado, los compromisos arreglados podrían llegar a ser molestos y dolorosos pensó el príncipe, pero en el caso de su hermana fue trágico, odiaba no tener el poder para cambiarlo; su amigo Fortem había al menos logrado para su gente una aceptación previa de los contrayentes antes de arreglar uno, pero estaba pagando muchas de las cosas que había logrado cambiar con un matrimonio impuesto a sí mismo, con la hija de su más grande enemigo.
Jarumi bajó las escaleras, se encontraba pálida y con la mirada triste, Lycka recién estaba empezando a vivir, era soñadora y romántica, su presencia llenaba de color y música el ambiente, los recuerdos de ellas siempre eran cálidos y amenos, saber que nunca más volvería a ver su sonrisa, ni escuchar su apacible canto, atormentaba su ser; ni siquiera tuvo la oportunidad de protegerla, se sentía impotente e inútil.
- “¿Estás segura de ir?”, apenas pudo preguntar Bátor.
- “Debo hacerlo, además sé que los reyes, tal vez vayan en contra del duque de Jasur, le debo a mi prima el último gesto de cariño hacia Lord Candam, consolar a su padre; ella estaba perdidamente enamorada de ese muchacho que no se imaginaba una vida sin él, el destino fue cruel”, expresó Jarumi poniendo la espada de Lord Candam en su espalda.
- “Lo sé, van a responsabilizar a Candam de todo lo sucedido, y al no estar entre nosotros supongo querrán castigar a su padre, sin considerar que tendrá el mismo dolor”, comentó Bátor, para luego dirigirse hacia afuera, para emprender el regreso al palacio de Urtesi.
El rey Sago vio desde el balcón que su hijo venía con una comitiva, acompañado de su prima Jarumi, y detrás de ellos una carreta con dos féretros, su corazón le advertía lo que sucedía, bajó rápidamente y corrió a darles el encuentro; la reina que se encontraba en el salón de antesala terriblemente mortificada lo vio pasar tan rápido que supuso que algo estaba ocurriendo y como quien sospecha de algo malo iba tan pesadamente hacia afuera.
Cuando el rey Sago, les dio el encuentro pudo notar en las expresiones de Bátor y Jarumi la agonía de la muerte, y cayó al suelo cuando su hijo le dijo “Mi hermana está muerta, padre”, la niña de sus ojos había partido y no había podido evitarlo; después de un rato la reina se acercó.
- “¿Qué significa todo esto?, ¿dónde está Lycka?”, preguntó la reina nerviosa.
- “Madre, mi hermana lamentablemente murió en un incendio”, respondió Bátor.
- “No, no es cierto, es imposible, deja de decir tonterías”, afirmó la reina.
- “Lamentablemente, es verdad madre, (sacando la tiara de Lycka y entregándosela a la reina) lo siento madre no pude traer a mi hermana viva, lo siento madre”, expresó profundamente Bátor.
- “No, no es cierto, mi corazón dice que ella no está muerta, no puede estar muerta, voy a buscar a mi hija, voy a buscar a mi hija, está allá afuera perdida, ella está allá afuera perdida, ella no está muerta ella está perdida, debemos buscarla, Sago, debemos buscar a Lycka, ordena que la encuentren donde sea, ya no importa el escándalo, solo encuéntrala Sago, encuentra a mi Lycka, ella no está muerta, no, no, no, ¡ella no está muerta!”, gritaba la reina con desesperación.
El príncipe Bátor sostenía a su madre que quería salir corriendo a buscar a su hija, aunque su mente entendiera lo dicho por su hijo, su corazón le decía que su hija se encontraba allá fuera, perdida en algún lugar y que la necesitaba; que debía encontrarla al precio que sea, piensen lo que piensen los demás.
Muy lejos de la tragedia que vivía su familia, la princesa Lycka estaba viviendo su propia tragedia, había terminado de comer, y aunque estaba recostada en la cama, no podía dormir, aunque en su mente no recordaba lo acontecido, se tocaba el cuello porque tenía esa extraña sensación de que alguien se lo estaba presionando con mucha fuerza.
- “Tal vez podría leerte algo, para que duermas”, dijo Lady Niyelori.
- “Me duelen mis partes íntimas, no tengo sello de matrimonio o anillo de bodas, yo no entiendo porque me duele”, expresó tímidamente Lycka sin poder mirar a Lady Niyelori.
- “Niña no sé cuál es tu historia, si fueras noble como sospecha mi sobrino y estuvieras casada tendrías un sello en la mano, si no eres noble y estuvieras casada tendrías un anillo en el dedo, al menos no lo tenías cuando fuiste encontrada. No sé cómo decírtelo sin que te duela, pero tienes derecho a saber lo que ocurre contigo, no sé si pasó por tu voluntad y te tocó un bruto, o alguien te forzó a hacerlo; solo estoy segura de que, en cualquiera de los dos casos, esa fue tu primera vez con un hombre”, manifestó Lady Niyelori mientras que veía que Lycka inundaba sus ojos con lágrimas.
La princesa pensaba porqué podía entender lo que podría significar en su vida lo que le decía Lady Niyelori, pero no podía recordar quien era, ni lo que le pasó, qué había hecho mal para terminar en esas circunstancias, se abrazaba a sí misma tratando de alcanzar un consuelo que no llegaba.
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Comments
Tere Roque 🇨🇺
trankila Lycka k noooooooo hayyyyyyyyyy mal k dure 100 años níííííííííííííííí cuerpo k lo resista, y todo pasa, ten fe y fuerzas 💪 xq todo llega cd tiene k llegar, níííííííííííííííí minuto antes ni después
2025-01-09
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Tere Roque 🇨🇺
El corazón ❤️ de 1 madre noooooooo falla, níííííííííííííííí se ekivoca, y siente x encima de todo k ella sigue viva pr k está perdida y es éso lo k está sucedido en realidad
2025-01-09
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Omirsa Benites
El corazón de una madre no se equivoca, ella sabe que su hija está viva, así se lo dice su corazón, Licka poco a poco tus recuerdos irán llegando tranquila estás en buenas manos🙏🙏🙏
2025-03-22
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