Lycka respiraba agitada, no entendía todo lo que pasaba a su alrededor, su cabeza era un caos total, no sabía si ese lugar era un seguro o tal vez el lugar en donde había terminado lastimada, se puso de pie aún con el terrible dolor de cabeza y la molestia en sus partes más íntimas, se alejaba de Lady Niyelori, que inútilmente trataba de calmarla, sin intentar retenerla por miedo a asustarla aún más, la joven princesa bajaba con dificultad las escaleras, sujetándose fuertemente del pasamanos.
- “Niña, por favor cálmese, supongo que debe estar muy asustada, pero en verdad estamos tratando de ayudarla”, expresó calmadamente Lady Niyelori.
- “¿Cómo puedo estar segura de eso?”, expresó la princesa que tenía los ojos llorosos.
- “Le juro por mi vida, que nosotros no la lastimamos, quien le haya hecho daño, está afuera, tal vez este lugar sea el único lugar seguro para usted”, insistía con ternura Lady Niyelori.
La princesa Lycka sentía más dolor, mientras más caminaba, y su cabeza se sentía más pesada, miró a la señora que tenía en frente, tenía que reconocer que parecía sincera, pero asustaba muy asustada de no saber quien era y las razones por las que estaba en ese lugar y en esas condiciones; así que decidió seguir caminando, hacia la puerta más grande que encontrara; pero el dolor se volvía más insoportable y terminó sentada en el piso.
Lady Niyelori se acercó a ella, y la miró directamente a los ojos, podía sentir el miedo en el rostro de la pequeña y delicadamente la abrazó.
- “No puedo ni imaginarme cómo se siente, allá afuera hay algunos monstruos que buscan presas para devorar sin remordimiento del daño que causan, pero te aseguro que acá está segura, no hay en todo Boron ser más justo, honorable y noble que mi sobrino, él la encontró en un estado tan deplorable y quiere ayudarla, mire más allá que con sus ojos, y se dará cuenta que no pretendemos lastimarla”, expresó Lady Niyelori, abrazando y consolando a la princesa que lloraba en sus brazos.
Minutos más tarde, el príncipe Leven regresó a la casa y se encontró con la escena, se acercó a las dos mujeres y la princesa se estremeció con su presencia, el heredero a la corona de Hurmaya es un hombre alto, atlético, de agradable aspecto, de mirada seria y melancólica, en esa especial color ámbar que poseen sus ojos; estando ahí en el suelo, ella lo veía imponente, retrocediendo un poco y abrazando a Lady Niyelori como solicitando protección.
Leven se agachó y también se sentó en el suelo, tratando de calmar a la muchacha, sacó un pañuelo y se lo acercó para que limpiara sus lágrimas.
- “¿Cómo te llamas, niña?”, preguntó el príncipe con suavidad.
Lycka no tenía respuesta, solo se quedaba mirando los ojos del príncipe, que parecían transparentar su ser, provocando una extraña sensación de calma en ella.
- “No recuerda quién es, ni lo que le pasó, está muy asustada y confundida, no sabe si confiar en nosotros”, dijo con calma Lady Niyelori.
- “Sus manos son delicadas no parecen que haya hecho muchos trabajos pesados con ellas, su piel no está bronceada por el sol, así que no es alguien que sea del campo, su cabello no se encuentra maltratado y su postura aún en el piso indica cierto grado de educación, así que ha sido tratada con mucho cuidado, no eres la hija de un duque o un marques porque creo que ya me las han presentado a todas, probablemente lo sea de algún Barón; trataremos de encontrar a su familia y descubrir lo que pasó con usted, quien sea culpable será castigado severamente, sé que le estoy pidiendo un salto de fe, conózcanos un poco más y descubra si la merecemos”, expresó el príncipe Leven tratando de mirar con suavidad a la tierna niña asustada que tenía en frente.
Lycka no sabía que más hacer miró a las dos personas que estaban frente a ella, y algo dentro de su corazón le dijo que tratara de confiar, al menos hasta poder descubrir quien era ella, y que le había ocurrido; Lady Niyelori trató de que se apoye en ella para llevarla a su habitación, pero la jovencita apenas se podía sostener de pie, se notaba que estaba adolorida.
El príncipe Leven la tomó en sus brazos y la llevó a la habitación. Él miraba de frente mientras que la princesa no podía dejar de mirarlo, hasta que él volteó a mirarla y ella rápidamente posó la cabeza en su pecho; no había querido ser inoportuna, sino que tenía la idea de que si lo miraba lo suficiente tal vez podría recordarlo; sin embargo, su memoria no tenía registro alguno.
Lady Niyelori volvió a acomodar la cama, luego de lo cual el príncipe Leven acomodó a Lycka, la princesa tenía los labios secos, así que Leven le sirvió un vaso con agua, que estaba en la mesa de noche acomodado al lado de una jarra, y le dio de beber, un sonido en el estómago avergonzó a la princesa.
- “Querida tía, ya deberían traer algo de comer para ella, al parecer está de hambre”, dijo el príncipe Leven.
- “Sí, Su Alteza Real, ordenaré que traigan algo de comer”, expresó Lady Niyelori y se fue rumbo a la cocina.
El príncipe remojó un paño y lo pasó por el rostro de la princesa, ella solo lo quedaba mirando, sin saber que hacer y tapándose con la sábana.
- “Parece que ha hecho esfuerzo para bajar, trate de descansar lo más que pueda, para que su cuerpo se recupere. Mi nombre es Leven, si necesita algo cuente conmigo, por ahora eres una invitada en mi casa, descubriremos quien eres, para ver si recuperamos tus recuerdos; ya le van a traer algo de comer y luego descanse”, dijo el príncipe.
Leven se puso de pie, pero Lycka le tomó la mano sin pensar mucho, él la quedó mirando, nadie en todo el reino se atrevía a tocar al príncipe heredero, ya había olvidado como era que una mano pequeña estrechara la suya.
- “Por favor, no se vaya hasta que la dama venga, ¿podría quedarse conmigo un momento más?”, preguntó la princesa con un tono dulce, pero tan bajito que parecía casi un susurro.
El príncipe Leven se vio reflejado en los brillantes ojos azules de la jovencita, que parecía suplicarle que no se aleje, eran los ojos más hermosos que había visto en su vida; casi sin pensar volvió a tomar asiento, mientras que la princesa no soltaba su mano; las manos cálidas parecían recordarle a Leven que aún estaba vivo; su madre había escogido ese nombre, Leven que significa vivir; esa sensación, que la muerte de la mujer con quien había estado alguna vez casado le había arrebatado.
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Comments
Tere Roque 🇨🇺
WAOOOOOOO sííííííííííí k vuelvan a sentir y a vivir l@s 2, sííííííííííí sr k la vida 💛 es bella a pesar de dificultades y vicisitudes, merece la pena vivirla y disfrutarla a plenitud de forma
2025-01-09
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Maria Gonzalez Gonzalez
juntos se pueden ayudar a salir adelante de las adversidades que la vida les a impuesto.
2025-03-31
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Omirsa Benites
Leven tu nombre significa vida y Licka felicidad o sea están hechos el uno para el otro 💕💕💕
2025-03-22
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