A media tarde Massimo y Alessio entraron a la cocina y encontraron a Dante con Bea, y que el niño estuviera allí llamó la atención de los hombres, eso solamente significa una cosa, Lía no estaba en la casa.
- ¿Y Lía?- preguntó Massimo mientras tomaba en brazos a su bebé y lo besaba varias veces.
- Fue a ver a Enrico y al padre Arsenio.
- ¿Tú conoces a Enrico?- la interrogó Alessio pues le pareció raro la familiaridad con la que la chica mencionó el nombre.
- ¿Quién es Enrico?- preguntó Massimo.
- Enrico es el hermano de Lía, y sí, lo conozco, lo visité con ella varias veces mientras estaba en la clínica y cuando salió lo ayudamos a mudarse, hoy no pude ir, pero igual voy mañana o pasado a verlo y a acomodarle algunas cosas que quedaron de la última vez que estuvimos allí.- y Massimo y Bea escucharon el fondo de un vaso dar contra la mesa de la cocina, era el que tenía Alessio en la mano y que dejó caer sobre el mueble con tanta fuerza que no saben como no se rompió y sin decir nada el hombre salió de allí a prisa.
- ¿Qué le pasa?- dijo Massimo sin entender el porqué de su enfado.
- No lo sé, está raro desde ayer, pero tú sabes como es él, si le preguntas no tiene nada que decir, así que yo no pierdo el tiempo, ya no tengo ganas de seguir perdiéndolo.- Bea hacía un esfuerzo por mantener aquella relación, pero a Alessio no parecía importarle.
- ¿Sigue con lo mismo de que no necesita a nadie?- Massimo preguntó y Bea movió los hombros en señal de que todo seguía igual- Un día va a entender, ya verás.
- Ojalá que a la que le toque ver ese día no haya tenido que esperar tanto como yo y que no le dé lo mismo.
- ¿Eso que significa?
- Significa que no seré yo la que siga esperando, no por mucho tiempo más. - y se sacó el delantal y lo dejó sobre la mesa- Quédate por favor un rato con Dante, necesito salir de aquí. - y allí iba otro, hoy era el día de que todos salieran corriendo.
Lía regresó tarde en la noche y por suerte todo estaba tranquilo, ya las luces estaban apagadas y los que vivían en la casa durmiendo, o esperando, porque Massimo estaba en la oscuridad, quería verla llegar y así lo hizo, estuvo escondido cerca de ella hasta que la vio seguir hasta su habitación y entonces subió a la suya.
Al día siguiente la chica fue a la cocina como siempre y encendió la luz esperando encontrarlo a él sentado en el mismo lugar, pero no, todo estaba vacío y sintió un alivio, pero lamentablemente para ella ese alivio duró poco, pues muy pronto comenzó a extrañarlo.
Y sin comprender el por qué empezó a pensar en él, en su olor a una fragancia masculina de Armani que siempre lo acompañaba y que se imaginaba que tendría impregnada en cada poro de su cuerpo y sin darse cuenta la masa de harina que tenía en sus manos comenzó a escurrirse entre sus dedos mientras ella la apretaba con fuerza.
- Vaya, lo que logra una buena fragancia, casi te escucho gemir.- le pareció que le dijo su diablillo en el oído izquierdo.
- No hagas caso, tú solamente estás amasando bien la harina.- le dijo su angelito.
- Sí, y de paso se saborea mientras piensa en Armani.
- Dios por favor, ayúdame, dame una señal.- dijo y dejó la masa encima de la meseta, necesitaba poner agua en su cara.
Los siguientes quince días fueron iguales, ella esperaba encontrarlo en la cocina pero él no volvió a aparecer, ni allí ni en otro lugar, y no porque no estuviera en la casa, estaba por allí, pero hacía de todo por no coincidir con la chica.
- Bea cariño- escucharon las mujeres una voz en la cocina y Dante se lanzó de los brazos de Lía a la dueña del sonido.
- ¡Abuela!- gritó el pequeño.
- Señora Alba- exclamó Bea con alegría y por el nombre Lía supo que era la madre de Massimo. - Bienvenida, su hijo no dijo nada de que vendría.
- Es porque no lo sabe, siempre es bueno llegar por sorpresa, la última vez no me gustó la actitud de una de las niñeras y nada más que pude zafar unos asuntos corrí aquí.- le contestó mientras se comía a besos a su nieto y este se dejaba con gusto.
- Pues ya no tiene que preocuparse, ninguna de las dos está trabajando en la casa, ahora pasamos un poco de apuros pero es lo mejor.
- ¿Y no vas a presentarme a la visita?- le dijo refiriéndose a Lía al verla vestida de novicia.
- Oh perdón, ella es Lía, y no es visita, trabaja en la casa desde hace unos meses.- y mirando a la chica prosiguió- Lía ella es la señora Alba, es la mamá de Massimo.
- No me llames señora, hace años que intento que esta niña me diga solo Alba, y te juro que estoy impresionada, lo último que esperé encontrar en esta casa es una novicia. Porque eso eres¿Verdad?
- Sí, lo soy, y como llegué aquí tiene su historia.- le contestó alegre de que aunque sea una persona se diera cuenta de que no era una monja todavía.
- Pues seguro voy a querer escucharla, cuando una tiene un caballero oscuro por hijo no desaprovecha la oportunidad de enterarse de como llegó la luz hasta él.- la mujer bromeó un poco con la vida que llevaba su hijo, no es la que ella había soñado cuando el hombre nació, pero fue la que él escogió y se lo respetaba, aunque vivía con el corazón en zozobra cada día, esperando una noticia que le quitara por siempre la alegría.
- A lo mejor no le gusta mucho la historia, pero es lo que hay.- reconoció Bea- A mi no me agradó mucho verla aquí cuando Alessio la trajo, pero ahora somos las mejores amigas y no sé que voy a hacer sin ella cuando se vaya.
- ¿Te irás pronto?- se interesó la mujer.
- En unos meses, vine por un acuerdo con Alessio y cuando este se cumpla me iré.
- Que lástima, si eres tan buena como dice Bea me habría gustado que siguieras por aquí.
- Y a mi también.- escucharon la voz de Massimo en la cocina y a Lía le tembló el corazón.
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Comments
Carmen Esperanza Infante de Villarroel
esperando cap 19
2023-11-02
10
Carmen Esperanza Infante de Villarroel
estoy en suspenso, espero nuevos capítulos
2023-11-02
1
Rosana Escobar San Javier
Estoy fascinada con la novela!!! felicitacioned autora👏👏👏
VAMOS POR MAS!!!!!❤️
2023-11-02
2