Alessio llegó a la casa con la chica y la condujo a la cocina para ponerla al día con lo que serían sus obligaciones.
- Bea, esta será la chica del servicio a partir de hoy- le dijo a la cocinera presentándole a la joven- Se llama Lía, Lía ella es Beatrice.
- ¿Una monja?¿ Estás loco Alessio?¿Traes una monja a la casa del mismo diablo?- gritó como si la loca fuera ella.
- Que no soy monja, soy novicia.- aclaró Lía de nuevo y ya se estaba cansando de repetir una y otra vez lo mismo y a nadie le importaba lo que decía.
- Lo que sea, pero con esa cara de ángel y esa ropa bien puedes ser hasta la misma Virgen María y este es un loco por traerte aquí. - le aclaró a la chica que seguía mirando a la otra que le gritaba al mafioso del que en ese momento se enteró que se llamaba Alessio.
- Y que querías que hiciera, Damiana la estaba vendiendo para pagar la deuda que tenía con nosotros y a mi me hace falta descansar un poco sabiendo que hay alguien de confianza aquí.- le dio una excusa para traer a Lía a un lugar en el que no encajaba para nada.
- Esa Damiana, si un día se me atraviesa en el camino la voy a matar, cómo se le ocurre siquiera vender a una persona.- Beatrice cambió de reñir a Alessio a maldecir a Damiana y su maldad.
- Hola, estoy todavía aquí, no hablen de mi como si no estuviera y te digo algo,si matas a Damiana rezaré por tu alma para que encuentre paz en lo que hiciste, pero no estaré afligida por la de ella y que Dios me perdone si sentir esto que siento por esa mujer tiene algún perdón, ella ha hecho de mi hermano un títere sin importarle que puede hasta causarle la muerte.
- Ahí vamos, otra blasfemia, para ser monja tienes la boca dura.
- Que yo no soy...ya no lo voy a repetir más, hagan lo que quieran, díganme lo que tengo que hacer y a donde llevo mis cosas - Lía señaló al suelo donde había un pequeño bulto con lo que ella necesitaba.
- ¿Cuanto tiempo va a quedarse?- preguntó Beatrice extrañada mirando lo poco que había traído.
- Nueve meses.- respondió la propia Lía.
- ¿Y que traes en la bolsa el cepillo de dientes?- preguntó Bea al ver tan poca cosa para tanto tiempo.
- Está todo lo que necesito, mi ropa es esta, toda es igual y lo otro es mi biblia y un rosario- Bea se quedó con la boca abierta y Alessio la sacó de su ensoñación.
- Estará aquí de lunes a viernes, saldrá los sábados y los domingos, es médico y trabaja en no se qué el fin de semana.- Alessio repitió todo lo que le había dicho la chica antes- ¿Te imaginas? Es doctora y desperdicia su vida siendo monja y además no descansa los fines de semana y sigue pendiente de la vida de otros.
- Te dije que no cuestiones mi vocación, y soy novicia pero igual puedo darte un golpe y después pedir perdón a Dios, creo que me he portado bastante bien en toda mi vida como para poder salirme de la ruta aunque sea una vez y que él no me lo vaya a echar en cara.
- Jajajajajaja, si en mi barrio las monjas hubieran sido la mitad de graciosas yo habría ido a misa todos los domingos- se burló Beatrice de Alessio y el hombre arrugó el entrecejo.
- Tú- le dijo a Lía- No me amenaces o no me va a importar que mi madre me mire desde arriba para juzgarme, y tú- se giró a Beatrice- Cocina algo sabroso o vas a volver a limpiar el polvo.- y la cocinera lo miró con desdén y ganas de seguir riendo.
- Que me importa limpiar- le dijo subiendo los hombros- Pero por complacerte hoy comerás tu plato favorito, hígado a la vinagreta.
- ¿Qué?¿ De dónde sacas que a mi me gusta eso?- y escuchó la risa de las dos mujeres- Me parece que voy a prohibirles estar juntas, para ser una monja te pareces mucho a ella, vamos a la habitación en la que dormirás y a explicarte el trabajo y después regresas con Bea, pero no te quedes aquí, ya veo que son peligrosas.
Un rato después regresó la chica a la cocina.
- ¿Te dijo todo?- le preguntó Bea.
- No sé que es todo, solamente que debo limpiar la casa y ciertos lugares a los que no debo entrar y que si me encuentro con Massimo, que me imagino que es el jefe, ni le hable.
- Dios, no puedo contar con él para nada, escucha te voy a explicar, en la casa somos Massimo, que es el jefe como piensas, Alessio, Dante, las dos niñeras y yo, y los guardias tienen su lugar al fondo y entran por otra parte, eso no lo tienes que limpiar, de eso se encarga uno de ellos, el que se haya portado mal esa semana, es una regla para que ninguno se equivoque, ellos creen que limpiar es cosa de mujeres y se esmeran por no fallar.
- ¿Hay un niño en la casa?- le preguntó sin prestar atención a lo de los guardias.
- Un niño no, un angel, Dante es un amor, es el hijo de Massimo, tiene tres años.
- ¿Y su madre?
- Muy bien y tú, esa es una sinvergüenza que no le importa el niño, pero ya la verás por aquí cuando necesite dinero.
- Hay una cosa que debo decirte, una condición que pacté con Alessio fue que no tengo interés de relacionarme con nadie en esta casa y mientras menos personas vea, para mi será mejor.- le habló en referencia a lo de conocer a la madre del niño pero Lía vio la mirada de Bea entristecerse- No lo tomes a mal por favor, aquí estoy obligada, y este no es mi mundo, aunque ya veo que esa regla no va a ser para ti.- ahora la chica se alegró- Si Alessio que te conoce no nos quiere juntas por algo será. - y eso provocó las risas de las dos.
- Lo otro- siguió Bea cuando dejaron de reír- La habitación del jefe la limpias solamente si él lo pide, él es muy ordenado y resuelve él solo sus cosas, por lo general soy yo la que hace ese trabajo cuando sale de viaje.
- Lo entiendo, si tienes más cosas me vas diciendo, ahora ya empiezo, digo, si prefieres te ayudo con algo aquí y después voy a lo mío.
- ¿Sabes cocinar?- le preguntó.
- Seré monja- le recordó- ¿Quién crees que cocina la comida que damos a los necesitados? No viene ningún chef a hacerla, eso es trabajo de nosotras.
- Sí, que tonta yo.
- No lo creas, hay quien piensa que nosotras solamente rezamos el día entero y no es así, somos como amas de casa, cuidamos enfermos, los alimentamos, limpiamos sus casas y hasta hacemos la contabilidad del convento, si no ahorramos no hay para repartir. - Bea la miraba con la boca abierta.
- Y encima no tienes a ningún hombre que te haga arrumacos, eso es mucho estrés contenido.- ahora la que tenía la boca abierta sin saber que decir era Lía y la otra se dio cuenta de que había dicho lo que no le correspondía- No me hagas caso, yo no sé ni lo que hablo.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 80 Episodes
Comments
Teresita Ramirez Lecuna
me gusta como está iniciando
a monja para tener carácter
2024-10-10
1
erandi
vajsjajajjajajaja
2024-08-19
1
Celia Maza
/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/
2024-08-17
1