Buenos días- escuchó otra vez Lía al encender la luz de la cocina en la mañana.
- Por Dios, le digo que me va a matar y no me hace caso.- se quejó la chica con la mano en el pecho y los ojos cerrados y al abrirlos tenía al hombre justo delante de ella.
- ¿Puedo tocar, para sentir como palpita tu corazón?- le preguntó con una sonrisa ladina y ella sabía que lo que menos le interesaba a él de su pecho era su órgano cardíaco.
- No, no puede y le pido por favor que no siga apareciendo por aquí tan temprano.
- ¿Me estás diciendo que puedo ir a verte a tu habitación antes de que vengas a la cocina?- le preguntó con descaro.
- No por Dios, no ponga palabras en mi boca.- y el hombre pensó que lo que menos quería poner en su boca eran palabras- Solamente le digo que si sigue apareciendo por aquí a esta hora no podré hacer bien el desayuno.
- ¿Y eso por qué?- caminó hacia ella haciéndola retroceder hasta la pared- Yo no te he tocado, ni te he prohibido nada, en esta cocina no ha sucedido nada que no esté más allá de tu imaginación.
- No juegue más conmigo por favor, usted sabe muy bien lo que está haciendo.
- No, no lo sé- le dijo y por primera vez tocó su piel pasando un dedo sobre el brazo de ella y la vio aspirar suficiente aire como si sintiera que se ahogaba. - ¿Por qué tiemblas Lía?- volvió a pegar su boca al oído de la chica y con la misma mano que la había rozado tiró un poco del velo- ¿ Si me porto bien y vengo a cenar todos los días a su hora y me baño como es debido, podre acariciar tu pelo?- seguía hablándole al oído y dio otro pequeño tirón al velo.
- No lo haga por favor, se lo suplico.- le pidió con los ojos cerrados.
- Claro que no lo haré, todavía tengo que demostrarte que puedo ser un niño muy bueno.- y esta vez llegó un poco más lejos al tocar con su lengua dentro de la oreja de la chica y ella sintió que se desmayaba.
- Massimo, por favor.- pidió y tuvo que morderse el labio para acallar un gemido, cosa que nunca había hecho.
- Eso, ruega, me encanta escuchar mi nombre en tu boca y voy a hacer de todo para que lo repitas una y otra vez.- le dijo y volvió a meter su lengua en la oreja- Ahora recuerda, a las tortitas no se les pone tanta sal, aunque me encantó probar lo que provoqué en ti y otra cosa no intentes más regresarme las estrategias que uso contigo y con mi hijo, no juegues conmigo Lía, yo de ti no necesito una lección, es otra cosa lo que quiero.- y se fue de la cocina más contento que el día anterior.
Ella se dejó caer rodando su espalda por la pared, sentía que sus pies no la sostenían, que no respiraba como era debido y que su cuerpo entero transpiraba como si estuviera derritiéndose, y cuando pensó en todo el cuerpo era literalmente todo el cuerpo, incluso lugares que en la escuela de medicina no le habían enseñado que transpiraba lo estaba haciendo.
No sabría decir cuanto tiempo estuvo en el suelo hasta que escuchó la voz de Bea.
- Lía ¿Qué te pasó?¿ Por qué estás ahí tirada?- la chica estaba asustada de verla allí.
- Bea, me tengo que ir.- le dijo casi llorando.
- ¿Pasó algo malo, le sucedió algo a Enrico y te llamaron?
- No, no pasó nada malo, no me entiendes, me tengo que ir de aquí, no puedo seguir aquí.
- Dime por qué. - le exigió- Si alguien te hizo algo se lo digo a Massimo y él se encarga y si no lo hace yo seré la que le haga pagar, pero no me dejes.- ahora la que parecía que iba a llorar era Bea- Por favor, no me dejes sola aquí, te necesito, necesito a mi amiga, a la que me ayuda con mi vida, no te vayas, te lo suplico.
- Bea, por favor, deja que me vaya, es lo mejor.
- Dime que pasó y porqué es lo mejor, y lo vamos a resolver, pero no me dejes por favor.- y las dos chicas terminaron abrazadas en el suelo de la cocina sin saber cuál de las dos lloraba más.
Cuando se calmaron siguieron sentadas contra la pared, ya no lloraban, pero cada una estaba perdida en sus locuras.
- ¿No me vas a decir que fue lo que te pasó? - Bea volvió a insistir con su amiga y ella cerró los ojos y respiró hondo.
- No, por favor, no me pidas que te cuente lo que me pasa, mi mente no está preparada para hablar de ciertas cosas y para mi sería demasiado vergonzoso.
- ¿Pero es malo?¿Alguien aquí abusó de ti?
- No por Dios, nadie ha hecho eso, y quizás lo que me sucede sea malo solamente en mi cabeza, no lo sé, tal vez sea yo la que está mal.
- No pienses eso de ti, si crees que está mal, pues ya veremos como arreglarlo.
- ¿Y tú, que pasó?- ahora la de los suspiros fue Bea.
- Es Alessio, me va a volver loca, anoche no se lo que le sucedía, me hizo jurarle que estábamos bien así como estábamos, que yo no tenía problemas con la relación que teníamos, que no pensaba dejarlo y después me hizo el amor como nunca lo habíamos hecho, como si de verdad me quisiera, y estuvo toda la noche así. - volvió a suspirar- Y yo lo quiero, pero también me gustaría que él me quisiera a mi, o en cambio que no me ilusionara más, que me deje de una vez por todas.
- ¿Y no te dijo nada?
- No, solamente eso, llegó a mi habitación y empezó a suplicar mis promesas, se le sentía olor a alcohol pero no estaba borracho, quizás tomó algo con Massimo después de la cena pero no debe haber sido mucho por la hora, pero me repetía una y otra vez que no lo abandonara, que me olvidara del resto del mundo y que pensara solamente en él, y me hizo pasar una noche de ensueño, pero hoy cuando me desperté fue igual que todos los días, yo estaba sola en mi cama y el único rastro de él estaba en las marcas que tengo en el cuerpo.
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Comments
Liliana Castro
Jjaja y Dante paso a ser el servicio postal 😁😁😁😁🤣🤣🤣🤣🤣
2025-01-31
2
erandi
alguien está celoso pir escuchar lo que no debía detrás de la puerta
2024-08-22
1
Marinochka
Tontito Alassio. Pensé iba tomar cartas en el asunto.
2024-03-05
9