Como me prometió, tiene usted muy buen gusto, la comida estaba deliciosa.- le dijo la chica al hombre sentado frente a ella y entre los dos una pequeña mesa con los restos de lo que él había traído para comer- Mi enfermera debe estar asustada con todo lo que trajo.
- Me alegra que te gustara, no sabía que escoger, al final todo lo que sé de ti lo supe hace un momento y no es mucho.
Y tenía razón, habían pasado una hora de almuerzo muy animada, hablaron y rieron, pero el tema giró casi siempre alrededor de él y de Dante, de cómo se había convertido en padre soltero y de que a pesar de la vida que llevaba hacía de todo para mantener a su hijo lo más alejado posible de ella y estar con él el mayor tiempo que pudiera, intentando llenar con su amor la falta de una madre en la vida del niño y poco conversaron sobre la chica o su vida, a no ser que tenía un hermano y que estaba en rehabilitación gracias al trato que ella había hecho con Alessio.
- Lía- los dos vieron la cabeza de la enfermera asomar por la puerta- El paciente de esta hora canceló, dice su madre que no está muy bien y que el viaje es largo.
- Gracias Paola, nada más llegue el siguiente puedes pasarlo, así no está esperando por gusto.- le contestó y la chica vestida de blanco asintió y volvió a cerrar la puerta.
- Eso quiere decir que tenemos otra hora para conversar.- dijo Massimo y ella no supo si aquello fue una pregunta o una afirmación.
- No tanto como una hora, si el otro niño llega pasará antes.
- Claro, eso lo escuché, pero si no llega estaremos aquí sabiendo más uno del otro, sin interrupciones.
- Bueno, eso es lo que parece.
- Entonces¿Puedo preguntar?- ella movió la boca medio incómoda pues sabía que las preguntas de él iban más allá de un mero interés.
- Pregunte, yo me adjudico el derecho de contestar.
- Lo siento eso no se vale- saltó él como si de un juego se tratara- Hacemos algo, puedes negarte a contestar dos veces, en cuanto pierdas las dos oportunidades tendrás que contestar sí o sí y lo mismo vale para mi, porque me imagino que algo querrás saber.
- Está bien, comienza.
- ¿Segura?- le preguntó y ella asintió- ¿Cómo llegaste a esto?- le dijo señalando el hábito.
- Siento que es aquí en donde debo estar, desde los cinco años estoy con ellas- dijo refiriéndose a las monjas- Y sé lo que significa y lo que cuesta y estoy dispuesta a afrontarlo. - el hombre achicó los ojos como buscando algo más pero no encontró ni un rastro de dudas- Me toca- le dijo ella- ¿Cómo llegaste a esto?- le hizo la misma pregunta refiriéndose a la mafia.
- Un día me metí en lo que no debía y eso me llevó a alguien importante, que al parecer vio en mi algo más que un chiquillo muerto de miedo y me enseñó como sobrevivir en este mundo y además me dio la oportunidad de no ser uno más en las listas.- él levantó los hombros en un gesto de no hay nada más y ella sonrió. - Voy otra vez- dio por terminada su respuesta. - ¿Alguna vez te ha gustado un hombre, digo, como hombre?
- Claro- le contestó rápidamente- Yo no llegué aquí directamente desde Marte en una nave, soy una mujer aunque no lo parezca.- a el hombre le dio gracia su comentario, si ella supiera todo lo mujer que le parecía a él.
- ¿Puedo saber quién?- le preguntó tratando de sacar ciertos pensamientos de su cabeza.
- Hey, esa es otra pregunta y estás haciendo trampas- se quejó ella como si de un juego de niños se tratara- Pero igual te voy a contestar, su nombre no importa, fue alguien que intentó usarme y aunque nunca llegamos a nada me enamoró y después me desechó cuando vio que no iba a conseguir su cometido y siguió con su vida, ahora él está infelizmente casado y yo satisfecha con lo que he hecho hasta ahora.- la respuesta que recibió de ella lo hizo sentir mal, él pensaba hacer lo mismo, con la diferencia de que él no iba a seguir su camino y dejarla, él iba a intentar que ella se quedara todo el tiempo que quisiera a su lado.- ¿Y tú?- la pregunta de ella lo tomó desprevenido- Sé que te has casado dos veces sin importarte con quien lo hacías. ¿Pero amaste alguna vez a alguien?- el hombre estuvo callado, no sabía que respuesta dar a aquella pregunta que le hacía precisamente la mujer a la que quería conquistar.
- Lía ha llegado el paciente- vieron la cabeza de Paola otra vez en la puerta y el hombre agradeció a su buena suerte y ella le indicó que en un momento lo atendería.
- Pues creo que ya es momento de que me vaya.- dijo Massimo levantándose y dejando a la chica con la duda.
- ¿Eso significa que se acoge usted a su derecho de omisión de una respuesta?- le dijo jugando con las palabras y obviando el hecho de que el hombre ya se había dado la vuelta para salir de la consulta y el volvió a mirarla y sonrió- Le pregunto para saber si debo insistir en obtener mi respuesta o llevar en cuenta que ya usó uno de sus comodines.
- Anótalo en la lista de los comodines.- le contestó mientras ponía las manos dentro de los bolsillos de su pantalón para salir andando.
- Parece que usted tiene más cosas que ocultar que yo, y le cuesta hablar de algunas más que a mi.- ella se burló dejándole ver que su juego para saber de sus intimidades se le había vuelto un arma de doble filo y que al parecer quién había terminado cortándose no había sido ella.
- Yo no he dicho que más adelante no vaya a contestar, estoy usando mis derechos por ahora. - le puso una sonrisa ladina a su aclaración.
- Ya veo, usted hace uso de las leyes como le venga en gana y yo tengo que esperar para ver como amanece su humor.- ella puso otro gramo de broma al asunto.
- Bueno, no quedó nada dicho de la permanencia de las restricciones o si eran para siempre o no, por lo tanto, digamos que me estoy aprovechando de un vacío legal para mi beneficio.
- Usted si no tiene cara.- le dijo riendo y el hombre le devolvió la sonrisa- Salga de mi consulta señor Costa o voy a echarlo con la escoba.- pero lejos de irse él regresó a donde estaba de pie ella y le susurró al oído sin tocarla siquiera.
- Massimo, dilo, Massimo, o no voy a salir de aquí. - y a Lía se le estremeció hasta la última célula de su cuerpo y sin chistar repitió con la voz temblorosa por lo que estaba sintiendo.
- Massimo.
- Eso está mejor.- volvió a decirle al oído y hubiera querido besarla al escuchar su nombre en aquella boca que le parecía cada vez más seductora, pero en vez de eso se giró y salió de allí.
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Comments
Momys.rub
Ayyy Maxiiiii..
Y eso q No as visto lo q hay debajo de ese ábito.. Ahí si q te vas a dar de topes bebe!!!
2024-01-12
14
Sara Ramírez
ojalá y sea la indicada y no la riegue Massimo y pueda superar a Martina
2024-01-11
1
Mariuchita
Lía va a ser la Señora Costa definitiva.
2023-12-18
2