Capitulo 16: ¿Aristotte?

  -La hija de Roselle está con nuestros siervos, Inmortal Supremo.- Dijo otro Inmortal de bajo rango esperando la orden.

  -Déjala que sea feliz un poco más, sin meternos haremos que ella venga hacia nosotros y cuando eso pase, engendraré un hijo con esa sangre codiciosa.- Decía tranquilo mientras bebía té y observaba con una rosa se marchitaba.

En otro lugar fuera de las fronteras de palacio humano, se encontraba una mujer y un hombre caminando por un sombrío bosque, la joven dama se arrepentía de estar por estos lares que desconocía. Si aquella salida no era para nada beneficiosa, se molestaría bastante no tenía permitido salir más allá de las fronteras de palacio, aun así desobedeció sabiendo el castigo que recibiría.

  -Aristotte, no conocemos esto, nos vamos a perder. ¿Estás seguro, de que por aquí se va a los cimientos de la civilización?.- Se notaba el miedo por lo desconocido, mientras no se alejaba mucho de su amigo.

  -Por supuesto que es por aquí, pero no recuerdo que fuera tan largo, el camino.- Se tocó la cabeza algo confuso, causando preocupación a su amiga.

  -¿Como?, ¿Me estás diciendo indirectamente, que nos hemos perdido?.- Respiraba hondo, para no perder la poca paciencia.

Avanzaba con una sonrisa macabra, mientras el contrario se echaba para atrás manteniendo distancia, cosa que no funcionó por mucho tiempo, antes de que fuera atrapado echó a correr, olvidando que tenía una mitad demonio como cazadora, lo cual le doblaba en velocidad y fuerza. Roxana al verlo correr, sonrío soltando toda su furia como si fuera su presa al que iba a comer, cosa que no tardó mucho en alcanzarlo, lo cual lo salvó de una caída de desnivel donde la miraba de Roxana le decía "Después soy yo la torpe", mientras el contrario desviaba la mirada bastante aliviado.

Antes de que pudieran seguir discutiendo, el libro de las reencarnaciones salió volando donde ambos se miraron confusos, para después perseguir al libro hasta unas estructuras de varios edificios más o menos habitables, el único problema era que la vegetación se los comía lentamente, dicho libro al llegar al lugar callo al suelo, donde un hombre de adulta recogió el libro.

  -Os ha escogido, y no habéis investigado su poder.- Expresó el hombre con sabiduría.

  -¿Su poder, no es un simple libro de reencarnaciones?.- Respondió la mujer confundida.

  -Así es, las cosas tan simples son las que más poder tienen, aún no necesitas dicho poder, pero no lo olvides, eso puede ser tu perdición o tu salvación.- Hablo tranquilamente mientras entregaba el libro a su propietaria.

  -No olvidaré tu sabio consejo,  Señor.- Hizo una pequeña reverencia de respeto hacia el contrario produciendo una risa.

  -No debes de agachar cabeza ante nadie, dará una baja imagen hacia tu persona y bueno soy parte de un oráculo, aunque antes de llegar hacia mí ya conociste a otro oráculo porque ya tienes su arma.- Hablo más informal, dándole la espalda a la protagonista.

  -Así es ya conocí a una mujer oráculo en el Imperio Demonio, por ello, ¿Me dejarías ver la historia detrás de estos edificios?.- Dijo tajante, dejando al hombre con una sonrisa.

  -No iba a dejarte salir hasta que lo vieras, no seré tan amable como aquella mujer yo te mostraré de principio a fin. ¿Estás segura de proseguir?.- La miró de reojo donde vio la aprobación de la joven.

Al tener la aprobación, acercó la mano de Roxana a los edificios donde su alma pasó a muchos siglos atrás, donde el esplendor de los edificios que representaban las riquezas del pasado. Únicamente pisaba esos edificios gente adinerada, caminaba por el recinto en busca de algún conocido, donde no tardó en encontrarse a su amigo con unas vestimentas un poco holgadas pero se notaba la calidad de las telas. Vio como Aristotte estaba rodeado de mujeres, lo cual no era de extrañar y  él las conquistaba con su sonrisa y amables palabras, aunque la protagonista estuviera observando el pasado  quedo cautiva por su amigo, pero fue sacada de sus pensamientos románticos por una voz femenina.

  -¡Maldito mujeriego, todos saben que estamos comprometidos!.- Dijo una joven señalando, haciendo que las señoritas se alejaran del hombre.

Lo cual respondió el hombre con suspiro y se marchaba de aquel escenario dejando a la señorita con una rabieta, que no escondía, los cotilleos de las damas empezaron a sonar claramente, cesaron enseguida a la entrada de una hermosa mujer con una vestimenta rupestre, es decir su ropa era pieles de animales.

  -Las montañas estaban por otros lares, mujer salvaje.- Dijo un hombre con superioridad.

  -Lo sé mejor que usted, ¿Aparte quien pidió su humilde opinión?.- Contestó indiferente.

De ahí apareció un hombre que todos se inclinaron, menos aquella mujer, que no encajaba por ningún lado, tampoco le importaba lo único que lograba entender que ese señor era alguien importante de aquí, su intención nunca se equivocaba y esa no iba a ser la excepción.

  -¿Señorita Liala, cierto?.- Pregunto amablemente el señor, el cual la invitaba pasa a un salón para hablar.

   -Si, esa persona soy yo.- Respondió de la misma manera, mientras caminaba hacia el salón y detrás estaba el Señor.

Cuando entró al salón vío a más hombres de diferentes edades, donde incluía al joven apuesto, el cual se sentó al frente de ella.

  - Bienvenida a la Academia, aquí podrás estudiar todo lo que desees, hasta que acabe la beca, pero hay que seguir unas normas como vestimenta y conductas, lo segundo lo aprenderás con el tiempo. Aristotte te ayudará con la orientación del centro por unos días y cuanto antes rellena este formulario.- Dijo el hombre con una sonrisa en su rostro mientras le daba varios papeles junto al uniforme.

Cogió todos los papeles con torpeza junto al uniforme, para hacer una breve reverencia, cosa que no fue muy bien hecha, provocando una risa de parte de los hombres y como buen galan que era Aristotte, abrió la puerta para que saliera Liala lo cual no agradeció.

  -¿Podrías guiarme hacia mi habitación?.- Preguntó la  mujer tajante, sin interesarse en nada en él.

   -Madam, ¿No me dejarias cargar estas cosas tan pesadas?.- Respondió el contrario ignorando la pregunta de la mujer.

Liala al escuchar esa respuesta levantó una ceja, para luego empezar a caminar en busca de los dormitorios, donde por cada camino que tomaba había alguien por detrás diciéndole "No", "No es por ahí" donde empezaba a cabrearla, al punto que le empezaba hasta caer mal, cada vez que lo miraba le daba una sonrisa coqueta cosa que le daban náuseas y si no fuera poco cada vez estaba rodeado de más mujeres. Al final encontró su habitación lo cual abrió apresuradamente y cerró detrás de ella, dejando al hombre con las palabras en la boca, lo cual sonrió travieso, mientras se alejaba de la puerta y de las mujeres, tenía un plan para que se volviera loca por él.

Al día siguiente y el siguiente hasta acabar su primer mes desde su llegada había sido tranquilo, aunque podía mejorar, si no fuera por alguien que iba detrás de ella, por un mínimo de atención cosa que no lograba obtener.

  -Hazme caso, por ti dejaré de coquetear con otras mujeres.- Suplicaba Aristotte, haciendo que la contraria parará su caminar.

   -Primero, estas comprometido, segundo, me da igual lo que quieras hacer con las damas y por último tener una amistad contigo no me traerá ningún beneficio.- Dijo acorralándolo contra la pared y posaba unos dedos en la barbilla del contrario.

Tras decir esas palabras, se apartó de para seguir su camino como si nada hubiera pasado, pero antes de que pudiera hacerlo, los roles habían cambiado, ahora ella estaba contra la pared.

  -Aléjate de mí o gritaré.- Dijo amenazante, mientras lo alejaba de ella con sus manos.

  -Pues grita no me importa.- Contestó, agarrandole las manos, mientras se acercaba a los labios de lo contrario.

Y así fue como ambos labios se juntaron,  dándose un beso de pasión por parte de él, mientras ella intentaba sacarlo cosa que no pudo lograrlo asi que utilizó la vieja confiable, que era un rodillazo en las partes más débiles de un hombre. Cuando logró que se alejara de ella corrió con todas sus fuerzas para olvidar cuanto antes esa incómoda situación, los días pasaron y desde ese suceso ambas almas nunca más volvieron a hablar. El pasar del tiempo ambos se graduaron de la Academia y ahí sería la última vez donde se verían,

Liana volvió a su tierra natal y cuando llegó vio a toda su gente masacrada no podía creer lo que estaba viendo.

Ahí acabó los recuerdos de ese lugar donde el alma de Roxana se quedó en un "futuro" muy incierto donde se encontraba con un traje oriental negro con rojo y salían de unas cortinas del mismo color. Ese fue lo único que pudo ver hasta que volvio a su tiempo, está vez ella estaba despierta no había perdido la consciencia, el señor oráculo había desaparecido quedando únicamente ella con Aristotte.

  -¿Vuesta relación con Liala era estable?.- Pregunto la protagonista dudosa.

  -¿Tú crees, que si recordará algo estarías como chismosa?.- Respondió con otra pregunta un tanto sarcástico.

Suspiró y empezó a hablar lo que había sucedido en el recuerdo en donde el villano era ni más ni menos que su amigo, lo cual se quedó "Todos cometen errores en esos tiempos de juventud". Al final llegaron al palacio donde parecía que nadie había sabido que se había escapado, hasta que accedió dentro del palacio, donde había visto a varias personas buscándola por orden de su primo. Las personas que estaban ahí se abalanzaron contra Roxana, la cual tuvo que esconderse detras de su guardaespaldas, podía ellar cualquier abrazo, pero ella odiaba el contacto físico de gente que no conocía, el sonido de una voz hicieron que se retirara las personas, se trataba del emperador junto a su primo.

  -¿En dónde estabas?, No dejé claro que no podías salir.- Hablo su primo Zhu Hang, bastante serio haciendo que se escondiera su prima.

   -Soy un alma libre, puedo ir donde yo quiera.- Respondió asustadiza, provocando una risa de parte del emperador.

Los hay presentes se quedaron parados observando como el emperador reía, tenía un humor bastante extraño, pero como era el  emperador no podíamos decir nada solo quedaba seguirle el juego.

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Más para saber de la historia en ig: @ kokkiro_21

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