Capítulo 13: "La Desesperación de Alicia"

Alicia llegó a casa de Bety con el corazón pesado, cargando la angustia de lo que había sucedido con Jony. Sabía que no podía mantenerlo en secreto por más tiempo y necesitaba el apoyo de su amiga en esta situación tan aterradora.

Bety la recibió con preocupación en su rostro, y cuando Alicia comenzó a relatar lo que había ocurrido, las lágrimas comenzaron a brotar de los ojos de ambas. Sentadas en la acogedora sala de estar de Bety, compartieron su angustia y temor en un abrazo reconfortante. El ambiente estaba cargado de una mezcla de incertidumbre y desesperación mientras intentaban comprender el alcance de los deseos concedidos por el misterioso libro celta.

Alicia luchaba por encontrar las palabras adecuadas para describir la intensidad de la experiencia que había tenido con Jony. Bety la escuchaba atentamente, su rostro reflejando una mezcla de preocupación y asombro. Ambas amigas sabían que estaban atrapadas en algo mucho más grande de lo que podían comprender, y el miedo se aferraba a ellas como una sombra ominosa.

Mientras continuaban compartiendo sus pensamientos y preocupaciones, la sensación de que algo oscuro y siniestro las rodeaba se hacía cada vez más palpable. Sabían que debían tomar medidas drásticas para poner fin a esta pesadilla y salvar a sus amigos, pero el camino hacia una solución parecía estar lleno de peligros y misterios que aún no comprendían por completo.

La tarde avanzaba, y la decisión de regresar a la casa abandonada para enfrentar al libro celta y la entidad que lo habitaba se volvía cada vez más urgente. Alicia y Bety sabían que no podían seguir siendo simples espectadoras de los horrores que se desencadenaban a su alrededor. Habían llegado a un punto de no retorno, y estaban dispuestas a arriesgarlo todo en busca de respuestas y una forma de poner fin a esta maldición que los había atrapado en su siniestro abrazo.

Sin perder más tiempo, se dirigieron a la casa abandonada, llevando consigo el libro celta. Lo envolvieron en periódicos viejos y lo colocaron en un tacho de lata que habían traído para la ocasión. La tensión en el aire era palpable mientras se preparaban para deshacerse de esa fuente de tormento que había trastornado sus vidas.

Bety sostenía el fósforo tembloroso entre sus dedos, y Alicia la miraba con determinación. Sabían que este era un paso necesario, aunque aterrador, para liberar a sus amigos de la pesadilla que los había atrapado. Finalmente, Bety encendió el fósforo y lo arrojó al interior del tacho, y en un instante, las llamas comenzaron a consumir el libro.

Esperaban que esa acción fuera suficiente para poner fin al sufrimiento que habían desencadenado. Pero mientras el libro se quemaba y las llamas crecían, una imagen vivida apareció ante sus ojos. Era la imagen de sus amigos, Laura, Alex, Jony y Ben, envueltos en llamas, gritando en agonía mientras el fuego los consumía.

El horror se apoderó de Alicia y Bety mientras observaban impotentes la escena espantosa que se desarrollaba ante ellas. Las figuras de sus amigos parecían retorcerse y contorsionarse en medio del fuego, sus gritos de dolor resonando en sus oídos como un eco macabro. Las lágrimas rodaban por las mejillas de las dos amigas mientras la imagen se volvía cada vez más vívida y aterradora.

Finalmente, cuando el libro quedó reducido a cenizas, la imagen desapareció. Alicia y Bety quedaron en silencio, con el corazón destrozado por lo que habían presenciado. Habían intentado poner fin a la pesadilla, pero en su lugar, habían revivido una terrible visión que los perseguiría para siempre.

Alicia y Bety regresaron a casa con un sentimiento de derrota y desesperación. No sabían cómo enfrentar lo que habían visto ni cómo salvar a sus amigos. La oscuridad que los rodeaba parecía más impenetrable que nunca, y la sensación de impotencia los abrumaba.

Mientras se sentaban en la sala de estar, incapaces de encontrar respuestas, sabían que debían continuar buscando una solución, incluso si eso significaba enfrentar a la entidad que habitaba en el libro celta y descubrir su verdadera naturaleza. Sus amigos dependían de ellos, y estaban dispuestas a arriesgarlo todo para salvarlos y poner fin a la maldición que habían desatado.

Alicia miró a Bety con determinación. "Tenemos que investigar más a fondo", dijo. "Necesitamos descubrir la verdad detrás de este libro y cómo detenerlo de una vez por todas".

Bety asintió, aunque sus ojos reflejaban el miedo que sentían. "Pero, ¿cómo vamos a hacerlo? No sabemos por dónde empezar".

Alicia se puso de pie y comenzó a caminar por la habitación, perdida en sus pensamientos. "Primero, debemos rastrear la historia de este libro celta. ¿De dónde vino? ¿Quién lo escribió? ¿Qué tipo de magia contiene?"

Bety se unió a la reflexión de Alicia. "Y debemos buscar cualquier pista o indicio en la casa abandonada. Tal vez hay algo que pasamos por alto la última vez".

Ambas amigas estaban decididas a desentrañar el misterio detrás del libro celta y salvar a sus amigos. Sabían que no sería fácil, y que se enfrentarían a peligros desconocidos, pero no podían permitir que la maldición continuara devastando sus vidas.

Decidieron comenzar su investigación al día siguiente, preparándose para enfrentar lo desconocido y enfrentar el mal que habían liberado. La noche cayó sobre ellas, pero su determinación brillaba con fuerza, como una pequeña luz en medio de la oscuridad que las rodeaba.

Alicia y Bety sabían que su lucha apenas comenzaba, y estaban dispuestas a hacer lo que fuera necesario para poner fin a la pesadilla que había tomado a sus amigos.

Alicia y Bety, aterradas por la entidad oscura que habían enfrentado, decidieron pasar la noche en la casa de Bety. Necesitaban apoyo mutuo y tiempo para reflexionar sobre su siguiente paso en la búsqueda de respuestas y la liberación de sus amigos de la maldición del Libro de los Deseos Celtas.

Sin embargo, la noche no les concedió la paz que tanto ansiaban. Mientras dormían en la habitación de Bety, ambas comenzaron a experimentar pesadillas vívidas y terroríficas que las sumergieron en un mundo de pesar y desesperación.

En el sueño de Alicia, el laberinto parecía extenderse infinitamente en todas las direcciones, como si estuviera atrapada en un mundo de espinas sin salida. Cada zarza retorcida y afilada se interponía en su camino, y las espinas se aferraban a su piel con ferocidad, como si tuvieran vida propia.

El dolor que experimentaba era real y agudo, cada púa que se hundía en su carne enviaba oleadas de agonía a través de su cuerpo. Cada paso que daba la llevaba más profundamente hacia el corazón de las espinas y el sufrimiento, y el silencio opresivo a su alrededor solo aumentaba su sensación de aislamiento y desesperación.

El laberinto parecía burlarse de sus esfuerzos por escapar, retorciéndose y cambiando de forma a medida que ella avanzaba. Cada vez que creía que estaba cerca de encontrar una salida, el camino se desmoronaba o se volvía aún más intrincado. Los gemidos de sufrimiento que emitía resonaban en la penumbra, pero nadie venía en su ayuda, y el silencio inquietante prevalecía.

Alicia luchaba por mantener la calma mientras las espinas continuaban su tortura interminable. Sabía que debía encontrar una manera de escapar de ese laberinto de pesadilla antes de que la consumiera por completo. Sin embargo, el camino hacia la libertad parecía inalcanzable, y el dolor persistente amenazaba con sumirla en la desesperación.

En el sueño de Bety, la habitación parecía cerrarse cada vez más a su alrededor, como si las paredes se estuvieran acercando para atraparla. Los espejos que llenaban la habitación reflejaban imágenes distorsionadas de su propio rostro, deformado y desfigurado de maneras horribles. Cada reflejo se burlaba de ella con risas malévolas y susurros crueles.

Los gritos de terror llenaban el espacio, pero Bety se sentía impotente para detener la pesadilla que la envolvía. A medida que intentaba escapar de su propio reflejo, se daba cuenta de que los espejos eran inquebrantables. Cada vez que golpeaba uno, otro aparecía en su lugar, multiplicando su horror y desesperación.

El tiempo parecía distorsionarse en ese oscuro y claustrofóbico rincón de su mente, y Bety luchaba por mantener la cordura mientras los espejos continuaban reflejando su pesadilla personal. La sensación de estar atrapada en una realidad distorsionada la abrumaba, y anhelaba desesperadamente despertar y escapar de aquel tormento incesante.

Ambas amigas se despertaron sudorosas y con el corazón latiendo desbocado. El alivio de estar despiertas fue efímero, ya que la sensación de malestar persistió. Las pesadillas habían sido tan intensas y vívidas que no podían sacárselas de la mente.

"¿Qué está pasando, Alicia?", balbuceó Bety, aún con el miedo reflejado en sus ojos.

Alicia, con el rostro pálido, respondió: "No lo sé, Bety, pero estas pesadillas son demasiado reales. Parece que la entidad que acecha en el Libro de los Deseos Celtas también nos atormenta en nuestros sueños".

Ambas amigas compartieron sus experiencias oníricas y se dieron cuenta de que las pesadillas estaban relacionadas con sus deseos y con la entidad oscura que habían liberado. Se dieron cuenta de que la lucha por liberar a sus amigos y poner fin a la maldición se había vuelto aún más peligrosa y aterradora.

La atmósfera en la habitación se volvió aún más opresiva mientras compartían sus horribles experiencias oníricas. Las pesadillas parecían estar estrechamente vinculadas a los deseos que habían concedido con el misterioso Libro de los Deseos Celtas. La entidad oscura que habían liberado no solo estaba afectando sus vidas diurnas, sino que también se infiltraba en sus sueños, torturándolos con visiones de terror.

Bety asintió con preocupación. "Esto está más allá de cualquier cosa que hayamos enfrentado antes, Alicia. No podemos dejar que esto continúe. Debemos encontrar una manera de detenerlo, no solo por nosotros, sino por Laura, Alex, Jony y Ben".

Alicia asintió con determinación. Sabía que no podían permitirse rendirse ni sucumbir al miedo. Tenían que descubrir cómo enfrentar la entidad y revertir las consecuencias de sus deseos antes de que fuera demasiado tarde. La casa abandonada y el Libro de los Deseos Celtas parecían ser el epicentro de todo, y debían regresar allí en busca de respuestas, sin importar cuán aterradoras pudieran ser.

Mientras se preparaban para enfrentar una vez más la oscuridad que los acechaba, se prometieron mutuamente que no dejarían que sus amigos desaparecidos cayeran en el olvido, y harían todo lo posible para liberarlos de la maldición que habían desencadenado.

Decidieron que debían encontrar una manera de enfrentar la entidad en su propio terreno: en el mundo de los sueños. Sabían que no podían huir de esta pesadilla y que debían buscar respuestas profundas y peligrosas para salvar a sus amigos y liberarse de la maldición.

Mientras contemplaban su próximo paso, la oscuridad de la noche parecía cerrarse a su alrededor, y la entidad acechante seguía al acecho, esperando su siguiente movimiento. La pesadilla estaba lejos de haber terminado, y Alicia y Bety estaban atrapadas en un torbellino de terror que solo se intensificaba con cada instante que pasaba.

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