Capítulo diecinueve - Primera semana
—Buenos días —le dije a Hanna cuando vino a sentarse a mi lado.
—Tienes mala cara —comentó y sonreí, siempre era demasiado sincera.
—Lo sé, no podía dormir y aproveché el tiempo —le dije y le mostré todos los resúmenes que había hecho.
—¿No te parece que exageras? Llevas seis resúmenes en menos de veinticuatro horas. ¿A qué velocidad escuchas los audiolibros? —me preguntó y le puse uno de mis auriculares, ya que estaba escuchando uno en ese momento—. ¿Entiendes lo que dicen?
Parecía sorprendida, estaba en la velocidad máxima. Si no hacía eso no llegaría nunca a terminar.
—Claro, ¿tú no? —le pregunté sonriendo mientras me devolvía el auricular.
—Sí, pero se pierde la emoción de vivir la experiencia de sentir a los personajes —me reclamó.
—Solo necesito poder comprender la historia, ya tendré tiempo este año para apreciar el arte de la literatura cuando pasemos juntos a la clase especial —le aseguré y miró en otra dirección, parecía ofendida.
Una vez que la clase terminó fuimos a la biblioteca e hicimos lo mismo que el día anterior. Sin embargo, ella parecía más relajada mientras leía. Lo que en cierto modo me puso de buen humor. Me molestaba verla enferma, prefería compartir cosas con ella cuando sonreía. Llegábamos al fin de semana y Hanna empezó a parecerse más a una chica normal, sin desmayos, sangrados o algo fuera de lugar. Por lo que el viernes a la noche, después de las clases de natación, un par de alumnos se le acercaron para conversar. Al parecer, esos chicos querían invitarla a salir con ellos. Habría una exposición de arte el fin de semana en la Academia y todos asistirían. Por lo que supuse que ella aceptaría alguna de las invitaciones. Sin embargo, los rechazó a todos, sorprendiendo no solo a los muchachos, sino que también a las chicas. Ya que uno de los que le habían pedido salir era bastante popular entre ellas.
—Augusto, ¿vendrás a la muestra de arte el fin de semana? —me preguntó una de mis compañeras del grupo de debate.
—Lo siento, me falta un poco para terminar el trabajo de literatura. Es probable que pase todo el fin de semana en la biblioteca —le comenté y esta se mostró decepcionada—. Tal vez más adelante.
—Bien, espero que puedas terminarlo pronto. La gente ya está empezando a decir que te gusta la chica Stephen Son —espetó de mala manera.
—¿Hanna? —pregunté sonriendo.
—Sí, estaría bien si salieras con Emma. Es la chica más popular de la academia. Pero la hermana es algo rara —bromeó, pero no me causó gracia.
—Hanna es una buena amiga, y compartimos intereses. Deberías intentar no repetir palabras como esas. Podría traerte problemas —le aclaré y tomé una toalla para secarme e ir a los vestidores.
Al salir de la piscina vi a Hanna hablando con el chico Anze, y no pude evitar acercarme.
—Vamos, Hanna, has estado estudiando mucho. ¿Por qué no te tomas un descanso hoy? La fiesta te ayudará a conocer a otras personas —le insistía Frederick.
—¿Van a la fiesta? —pregunté sonriendo.
—No, aún nos quedan cinco novelas que leer. Así que iré a la biblioteca. Si quieres puedes venir, aunque no es necesario que lo hagas —enfatizó Hanna como si estuviera molesta conmigo. ¿Qué había hecho para que me hablara así? ¿A caso Frederick le había dicho algo sobre mí? —. Gracias, Freddy, tal vez vaya la próxima vez. Disfrútalo.
Hanna se fue y el chico Anze me quedó viendo.
—¿Desde cuándo estás trabajando con ella en literatura? —me preguntó con algo de celos.
—Ve a la fiesta y deja a Hanna en mis manos. Disfrútalo, Anze —me burlé de él, pero me empujó.
—¿Cuándo vas a dejar de jugar con Hanna? ¿No te das cuenta de que se está enamorando de ti? —preguntó enojado.
—No estoy jugando con nadie. Ella solo es una compañera con la que nos llevamos bien. ¿Cuántas veces debo decírtelo para que lo entiendas? —le reclamé y acomodé mi ropa.
—Si haces sufrir a Hanna te juro que te las verás conmigo —me amenazó y no pude evitar sacar esa parte de mí que tanto odiaba, pero que era tan agradable en estos momentos.
—¿Por qué no te fijas más en lo que haces tú con las hermanas Stephen Son? Hablas sobre no lastimar a Hanna porque ella te gusta, y no te das cuenta de que Emma sufre por ti. Eres un hipócrita —le aseguré y él retrocedió.
—Emma y Hanna son mis primas —espetó y me empujó de nuevo.
—Me di cuenta cómo veías a Hanna en bañador. Esa no es la mirada de un primo —le aseguré y después de acomodar el cuello de mi camisa me fui.
Al llegar a la biblioteca vi a Hanna escribiendo. Me acerqué y me senté a su lado.
—¿Qué te ocurre? ¿Por qué te molestaste conmigo? —le pregunté directamente.
—No estoy molesta contigo —respondió con indiferencia.
—Bien, entonces escucha esta música, es buena para tus oídos —le indiqué y le pasé uno de mis auriculares mientras habría mi computadora y empezaba a teclear.
Ella parecía nerviosa, por lo que la miré un instante hasta que dejó de escribir y me devolvió la mirada.
—¿Qué pasa? —pregunté confundido.
—No es nada —reclamó e inconscientemente tomé su rostro con mis dos manos.
—Vamos Hanna, pasamos toda la semana juntos. Dime que te ocurre —le reclamé y ella abrió grande los ojos.
No pude evitar fijar la mirada en su rostro, parecía más nerviosa que antes. Aun así, era extraño, ya que no me apartaba, como si le gustara que estuviéramos así de cerca. Nos miramos fijamente hasta que ella cerró los ojos y bajo el sonido de una canción que me gustaba mucho, inconscientemente me acerqué a ella y nos besamos. Sus labios parecían más rojos que antes y sus mejillas se ruborizaron. Fue un instante, en el que su perfume me embriagó, pero al escuchar unos pasos acercarse la solté y me aparté.
Autora: Osaku
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Comments
Cinzia Cantú
Frederick me parece que comenzó a querer a Hanna y está algo celoso de la cercanía de Augusto
2024-04-10
2
Scarleth Montano
Lo imag8naba..Frederick está interesado en Hanna..esos no son celos d primo sino d enamorado¡¡¡😏😏
2024-02-06
2
Scarleth Montano
entonces August también t8ene habilidades especiales como Hanna??🤔🤔🤔
2024-02-06
2