Capítulo diez - Semana de inscripciones
—Hanna, esto es increíble. ¿Cómo fue que no lo vimos? —dijo Amanda entusiasmada.
—Muchas gracias, señorita Stephen Son —dijo un hombre de cabello rubio—. Me parece que la habilidad de Hanna nos vendría bien en el laboratorio. ¿Cuál especialidad elegirás en la Academia?
—¿Disculpe? —pregunté confundida.
—La Academia Nueva Era tiene cinco especialidades. La primera es de CEOS, diseñada para los empresarios, se pone el énfasis en finanzas y evolución del mercado, se les enseña las mejores estrategias para sacar una compañía adelante; la segunda es de INFLUYENTES en la cual se encuentra Augusto, es para aquellos que se volverán líderes de las masas, su mayoría terminan siendo políticos, aprenden cosas sobre psicología, abogacía y economía para poder volverse líderes sabios; la tercera es de CIENCIAS en la cual están aquellos con habilidades superiores como tú, los cuales serán educados para ser grandes científicos como lo es tu madre y tus tíos, y la última es de ARTES —dijo Amanda y me quedé viéndola. Este lugar temía muy claro lo que pretendía. Eso parecía bueno en algunos aspectos.
—Si decides elegir CIENCIAS será muy bueno para ti, debido a tus habilidades —dijo el hombre que acompañaba a Amanda.
—Lo siento, no sé su nombre. ¿Usted es? —pregunté con desconfianza.
—Lo lamento, el error es mío. Soy el doctor Sergey —dijo y reconocí su acento, era ruso.
—Entiendo, un gusto, señor Sergey. Disculpen si estoy un poco confundida, pero recuerdo que habían dicho que eran cinco carreras —dije y Amanda sonrió levemente.
—La última orientación la toman muy pocos. Ya que es para aquellos que quieren pertenecer a la milicia, y es muy dura —dijo Amanda y me mostró su brazo, estaba lleno de cicatrices.
—¿Permiten que te lesionen de ese modo? —pregunté confundida.
—Es parte del entrenamiento, es para aquellos que se volverán agentes secretos y no se lo recomiendo a nadie que esté cuerdo —dijo Amanda pasándome unas fotos y cambiando de tema—. Tenemos esa máquina rota. Me gustaría que la vieras el fin de semana si no tienes planes con tu hermana y su nueva amiga.
—¿Cómo lo sabes? —pregunté y me señaló el pasillo. Había una cámara apuntando a la puerta.
—Tenemos seguridad las veinticuatro horas del día, y aunque en los dormitorios no hay cámaras, se encuentran equipados con sensores de calor, por lo que sabemos lo que hacen en todo momento.
—¿Y nuestra intimidad? —pregunté molesta.
—Hanna, te lo cuento porque tú ya no perteneces a ese grupo de alumnos, tu labor en este colegio se ha vuelto mucho más importante. Pero debes saber que quien controla todo es una inteligencia artificial, nosotros no vemos lo que ocurre, solo nos avisa de anomalías, como cuando Augusto entró a tu habitación. Solo tratamos de protegerlos —dijo, pero, aun así, no me convenció.
—No se justifica, además, se supone que este lugar es seguro. Se lo dijeron a nuestros padres —indiqué molesta.
—Ninguna parte es completamente segura. Tienes la suerte de crecer en una familia muy amorosa que te cuida de todo lo malo que hay fuera. Pero no todos los alumnos que están aquí han tenido esa suerte. Yo fui secuestrada cuando tenía tu edad —dijo Amanda y me sorprendí—. Vi cosas que me atormentaron por muchos años, por lo que mi mamá y mi padrastro, el señor Li, crearon esta academia para que los hijos de otros no deban pasar por lo mismo mientras están en la búsqueda de lo que desean hacer con sus vidas.
En ese momento comencé a marearme. Mi cabeza latía con fuerza… Un dolor espantoso hacía que deseara romper algo. Pero antes de caer al suelo, Amanda me colocó unos cascos y puso música clásica. La miré después de darme cuenta de que la música me ayudaba, pero…
¿Cómo Amanda lo sabía?
—Te dije que estábamos buscando la manera de ayudarte. Hemos detectado que tu mente colapsa frente a varios factores, uno de ellos es el estrés. Por lo que, enviando ondas sonoras específicas a tu cerebro, este se acopla y no permite que tus órganos colapsen —dijo Amanda y no sé por qué fui capaz de escucharla, pese a que la música era muy fuerte.
—Lo mejor será que descanse, le diré a Augusto que la lleve a la enfermería —dijo el señor Sergey y me quedé viéndolo.
¿Por qué me recordaba a alguien más?
—Gracias, Alex —dijo Amanda y salimos de ahí.
—¿Qué le ocurrió? —preguntó Augusto al verme.
—Llévala a la enfermería. Fernando y su madre la están esperando —dijo el doctor Alex y miré a Augusto sonriendo. Estaba algo mareada.
—Enseguida —dijo este y me preguntó si podía caminar sola.
—Claro, solo es un mareo —dije y cerré los ojos. Seguimos caminando hasta que lo escuché hablar.
—Desearía que no te metieras en problemas —dijo y sonreí.
—Y yo desearía no tener que pasar por esto y tener que ser escoltada hasta la enfermería por ti —pensé y él se detuvo.
Abrí los ojos, Augusto me miraba como si estuviera aterrado.
—¿Qué pasa? —le pregunté tratando de enderezarme.
—No puede ser.
—¿Qué es lo que no puede ser? —pregunté y me di cuenta de que no había abierto la boca al hablar.
¿Acaso hacía mímica para fastidiarme?
Poco después empecé a escuchar un sonido agudo y me desmayé.
—Julia, ¿estás segura? —preguntó Fernando, el médico que solía atenderme estos días en la academia. Me dolía mucho la cabeza por lo que no abrí los ojos.
—En una persona normal sería peligroso sacar más de un litro de sangre de su organismo, pero Hanna puede mejorar más rápido si no hay tantas células en su torrente sanguíneo —explicó mi mamá y abrí los ojos.
—Hanna, cariño —dijo ella feliz de verme.
—¿Qué pasó? —pregunté y mamá me explicó que había tenido otro de mis ataques.
Por lo que para mi pesar pasé toda la noche en la clínica del colegio y parte del otro día. Mamá se quedó conmigo todo el tiempo. Incluso conversamos un poco sobre papá y como estaban todos en casa.
—Cariño, debes entender que cuando te sientas mal necesitas descansar. Antes de llegar a la crisis —dijo mamá reprendiéndome de manera amorosa, como solía hacerlo ella.
—Lo siento mamá. Es que todo es nuevo aquí y no puedo darme cuenta cuando empezaré a tener las crisis —dije a mi favor.
—Es entendible, pero escucha bien. Si te estresa trabajar en el proyecto de Amanda solo dile, ella no se molestará si lo dejas —me aseguró mi mamá y me preocupé. No quería dejar el proyecto de Amanda.
Autora: Osaku
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Updated 90 Episodes
Comments
Cinzia Cantú
Hanna me parece que tiene el don de la telepatía y por eso los dolores de cabeza
2024-04-09
2
Linilda Tibisay Aguilera Romero
ella es la que tiene telepatía
2023-12-16
3
mary
ME TIENE ATRAPADA ESTA NOVELA
2023-10-02
2