Capítulo siete – Semana de inscripciones
—Lo siento, no quería asustarte. Mi tía Tania quería que fueras para que Fernando te revisara después de lo que había ocurrido cuando llegaste —me dijo Augusto mientras caminábamos en dirección a la clínica de la academia.
—Está bien, solo me sorprendió un poco —dije y recordé que el médico y la señora Li tenían apellidos distintos.
—Dijiste que ambos eran tus tíos, pero no son pareja ni se apellidan igual que tú. ¿Son por parte de tu madre? —pregunté por curiosidad.
—Es complicado —dijo él de manera que la conversación terminara ahí.
¿A caso dije algo malo?
Caminamos en silencio por unos minutos más hasta que unas chicas, que llevaban el mismo uniforme que él, se nos acercaron.
—Te estábamos buscando. Debemos ir a inscribirnos. ¿Lo harás con nosotras? —Sonrió una de ellas y lo tomó del brazo.
—Lo siento, mi tía quería que la acompañara a ella, es nueva y necesita ir a la enfermería —dijo él sonriendo y señalándome.
—¿Puedes llegar sola? Necesitamos a Augusto —dijo la otra tomando su otro brazo.
—Claro —indiqué y ellas se pusieron felices.
—Entonces vamos, nos esperan para la clase de debate, debes dar el primer discurso para las nuevas integrantes —dijo la chica mientras me miraba como si necesitara lentes, ya que entrecerraba los ojos.
—Lo siento chicas, pero debo cumplir con esto, primero —dijo Augusto sonriéndoles con amabilidad, y luego hizo un chiste que no entendí—. Es fundamental que un funcionario cumpla con su palabra.
—Tranquilos, yo acompañaré a Hanna —dijo Freddy que estaba detrás de mí y me abrazó.
—Hola —dije sonriendo y las chicas se quedaron viéndolo.
—Yo tenía indicado acompañarla —aseguró Augusto como si no le gustara la ayuda de Freddy.
¿Qué le pasaba a ese chico? Después de todo ni siquiera quería hablar conmigo.
—Pero ellas te necesitan. Así que no hace falta que te preocupes —dije sonriendo y tomé la mano de Freddy para guiarlo a la clínica conmigo.
—Me aseguraré de que Hanna no se desvíe. Buen día —dijo Freddy y caminamos lejos de ellos. Una vez que los perdimos de vista me preguntó que me pasaba.
—Es que ese muchacho es extraño. Todo el tiempo sonríe y siempre está rodeado de chicas —dije y Freddy empezó a reírse.
—A mí me pareció que le gustabas —indicó mi primo.
—Seguro le gusta Emma y trata de acercarse a ella a través de mí, como siempre lo hace el resto —dije y él se detuvo.
—Hanna, eres muy especial. Al igual que Emma tienes tu propia esencia, tal vez deberías apreciarte más —me regañó con cariño.
—No me malentiendas, envidio a Emma. Es capaz de socializar con todos, hace actividades donde se expone e incluso ya hizo una amiga nueva. Yo me llevo mejor con las computadoras y los deportes de competencia uno a uno —dije y él sonrió.
—Es lo mismo que Emma diría de ti, que envidia lo inteligente que eres y la capacidad de concentración que tienes, sin mencionar tu perseverancia cuando algo se te pone en la cabeza —indicó Freddy.
—Señor Anze. Sabe las reglas de la academia. Debe conservar la distancia con otras alumnas —dijo Fernando sorprendiéndonos.
—Es mi primo —aclaré yo y solté la mano de Freddy. No había tenido malas intenciones cuando la tomé.
—Lo entiendo, pero las reglas son para todos —indicó el médico mirando de manera extraña a Freddy.
—Lo siento, solo le estaba sacando de encima a un pesado que no dejaba de coquetearle —aseguró Freddy y sonreí al darme cuenta de que hablaba de Augusto.
—Si deseas poner una queja solo avísame —me indicó Fernando y me hizo pasar para luego terminar de reprender a Freddy—. Lo dejaré pasar por esta vez, pero asegúrese de dar el ejemplo con los demás.
—Por supuesto —dijo Freddy y su móvil sonó.
—Atienda tranquilo, nos demoraremos un poco con la señorita Stephen Son —le recordó el médico a mi primo.
Una vez que cerró la puerta me pidió que me sentara en la camilla y tomó mis signos vitales. Después vio mi mano y se dio cuenta de que había empezado a cicatrizar muy rápido.
—Tienes la piel de un bebé, es increíble. A una chica de tu edad le hubiera tomado por lo menos tres semanas en sanar, pero parece que mañana estarás bien —dijo como si estuviera sorprendido.
—Ser un fenómeno a veces es bueno —dije y él sonrió.
—Eres especial, de eso estoy seguro. Pero yo no te consideraría un fenómeno. Vi tu expediente, eres muy buena con la ingeniería. Me gustó mucho tu proyecto para las plantas. ¿Crees que se podría alterar para usarla en animales?
—¿Me lo pregunta en serio? La complejidad de las células animales en comparación con las vegetales es inmensa —aseguré incrédula.
—¿Y si tuvieras todo el material necesario? —dijo una chica entrando. Me pareció conocida. Hasta que me di cuenta de que era Amanda Li.
—Hola —dije sonriendo.
—Buenos días, Hanna. Has crecido mucho en este tiempo —dijo y después de darme un abrazo se sentó a mi lado.
—Voy a dejarlas hablar tranquilas —dijo el médico y se fue.
—Me alegro mucho que decidieras venir a estudiar aquí, Hanna —dijo Amanda y noté que algo la tenía mal. No éramos amigas, pero había sido muy buena conmigo cuando era pequeña.
—Dime que es lo que necesitas. Se nota que algo extraño está ocurriendo —dije y me senté a su lado—. No sé de qué puedo ser de ayuda, pero tu padre ayudó mucho al mío. Mi familia les debe todo.
—No hablas como una adolescente, tu madre tiene razón. Eres muy madura para tu edad —dijo y me pidió que la acompañara. Salimos de ahí y pasamos por un pasillo que no era concurrido—. ¿Qué piensas de la academia?
—¿A qué te refieres? —le pregunté.
—Eres una chica inteligente. Has notado muchas cosas. ¿No es así? —me preguntó Amanda—. ¿Sabes por qué hay niños desde los seis años? Es más difícil tratar con ellos, son muy pequeños y, aun así, están en el mismo establecimiento que ustedes que ya son adolescentes e incluso los jóvenes que estudian en las aulas universitarias.
—No comparten espacio, aunque parezca que si —dije y mostré las ventanas. Aunque parecía que todo era un mismo edificio, la Academia se dividía en tres partes. Solo la segunda y la tercera conectaban.
—Eres muy lista, no cabe duda —dijo Amanda sonriendo.
—Lo que no comprendo es porque hay tantas precauciones —dije mientras bajamos unas escaleras hasta llegar a una especie de sótano.
Autora: Osaku
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Comments
Cinzia Cantú
Será que son todos especiales en algo ??
2024-04-09
2
Scarleth Montano
ummm..en definitiva..me.rexuerda a su mamá¡¡¡🤔🤔🤔
2024-02-06
3
Scarleth Montano
No..simplement sin querer le hicist recordar el royo d su familia ..principalment a la demente d su mamá¡¡🤔🤔
2024-02-06
2