Capítulo cuatro - Día de ingreso
—Toma —dijo Augusto.
Él me dio un pañuelo descartable y lo usé, aunque estaba algo avergonzada. En ese momento ingresó el médico y me pidió que regresara a la camilla.
—Augusto, tu tía está en la dirección. Sal por favor —le dijo el médico al chico, y sentí cómo volvía a perder las fuerzas, la medicación que mamá me había dado parecía tardar en hacer efecto esta vez.
—¿Le sangran los oídos? —preguntó el muchacho sin hacerle caso al médico y de pronto sentí una presión en todo mi cuerpo.
Los empujé y salí corriendo de ahí. Era consciente de lo que me ocurría. Necesitaba hacer algo antes de volver a desmayarme por culpa del dolor. Entré a un baño buscando algo filoso, pero no había nada, por lo que no tuve más opción que romper el espejo. Una vez que lo hice la sangre empezó a salir de mi mano y por fin me sentí mejor.
—¿Qué rayos hiciste? —me preguntó Augusto, este me había seguido y entrado al baño.
—¿Por qué entras al baño de mujeres? —le pregunté molesta. ¿No tenía nada que hacer?
—Es el baño de hombres —me dijo y trató de acercarse, pero se lo impedí—. Si no tratas la herida perderás mucha sangre.
—Ese es el punto —dije, y el médico entró también, después de cerrar la puerta detrás de él llamó a alguien para que viniera a limpiar el baño.
—Lo siento, era muy doloroso —dije segura de que mi madre le había contado sobre lo que me ocurría. El médico sonrió de manera amable.
—Lo sé, me ha pasado —dijo y cubrió mi mano con algo—. Te curaré y podrás volver al dormitorio, mañana podremos hablar mejor.
—¿Qué le pasó? —preguntó Augusto, como si estuviera preocupado.
—Te dije que tu tía quería verte en la dirección —lo reprendió el médico—. Ve ahora y recuerda, no puedes hablar de esto con nadie.
El chico salió del baño sin ganas de dejarme a solas con el médico. Aun así, me sonrió antes de irse y me pidió que me cuidara. Era demasiado amable.
—No te preocupes, Augusto es un buen chico y no dirá nada —me aseguró el médico.
Fernando me llevó hasta mi dormitorio, mi hermana y su nueva amiga Sofí estaban preparándose para la fiesta que se realizaba para los estudiantes. Al verme Emma se preocupó por mí.
—Te fuiste por un desmayo y ahora vienes con la mano vendada. ¿Qué te ocurrió? —me preguntó más alterada de lo que esperaba.
—No es nada —dije y miré a Fernando para que no le dijera sobre lo que había hecho.
—Fue por el desmayo —mintió él, y se lo agradecí con la mirada.
—Gracias, doctor. ¿Esta noche podrá venir con nosotras a la fiesta de bienvenida? —preguntó ella, estaba demasiado preocupada por mí. Si le decía que no estaba segura de que trataría de inventar algo para quedarse. Tenía que hacer que se fuera, demasiado tenía controlándose a sí misma y a todos estos cambios para encima querer cuidarme.
—Es mejor que se quede descansando, alguien debería quedarse con ella —indicó él y mi hermana me miró preocupada.
Maldición, el doctor dijo lo que yo no quería escuchar.
—Gracias —dijo Sofí, y lo despidieron.
—¿Qué te está pasando? —me reclamó mi hermana.
—Nada, sabes que los barcos me dan náuseas —mentí.
—Bueno, no es necesario que me maquille, debo quedarme a cuidarte —dijo Emma como si estuviera molesta conmigo. Éramos hermanas, empezaba a darse cuenta de que le ocultaba algo.
—Estaré bien, salgan igual —le pedí.
—No puedo dejarte sola —dijo ella mientras empezaba a desvestirse.
—Ve tranquila, me quedaré en la cama. Si necesito algo te llamaré al móvil —dije y le mostré el mío.
Ella pensaba que como yo no había podido asistir a la orientación no me lo habían dado. Sofí me ayudó y convenció a Emma de ir con ella a la fiesta. Por lo que las tres sonreímos.
—Está bien, pero si pasa algo me llamas —me advirtió para luego decirle algo a Sofí que ella creyó que no escuché—. Ella es así, siempre le pasan esas cosas.
Así era Emma, muy despreocupada de lo que la rodeaba, cuando éramos pequeñas fue la más afectada con nuestra enfermedad, por lo que siempre tuvo miedo de que regresara. Nos habían dicho que nos pasaría a la vez, por lo que no sospechaba que yo la tuviera y ella no. Prefería que permaneciera así, era mucho más sensible que yo. Y se preocuparía demasiado si se enterara.
Cuando estuvieron listas para ir a la fiesta, Emma me preguntó si estaba segura de que no quería que se quedara conmigo. Le pedí que no se preocupara y se marcharon, aunque unos minutos después tocaron el timbre del dormitorio. No era posible, miré en la mesa y estaba el móvil de Sofí, seguro se lo habían olvidado. Me levanté como pude y fui hasta la puerta, aún seguía un poco mareada.
—Tanto amor en sus cabezas. Y se lo olvidaron —bromeé y me sorprendí de ver a Augusto—. ¿Qué haces tú aquí?
—Hola, gracias por traerme mi chaqueta. ¿No? —preguntó mostrándomela. Al parecer, también iba a la fiesta porque lucía un traje gris oscuro con una camiseta negra.
—Lo siento —dije y la tomé, no recordaba haberla dejado en la enfermería.
—¿Estás sola? —me preguntó mientras miraba el interior del dormitorio, aunque desde la puerta.
—No es asunto tuyo —le aseguré y traté de cerrar la puerta, pero no me dejó.
—Eres muy descortés, ¿los sabías? —dijo y entró—. ¿Y tu hermana y su amiga?
—Ah, ahora entiendo. Si querías ver a mi hermana debiste ir a la fiesta primero. Ya se fueron —dije y me di cuenta de lo que pasaba. Normalmente, los muchachos buscaban acercarse a mí para llegar a Emma.
—¿Cómo pudieron dejarte sola por asistir a una fiesta? Te desmayaste dos veces hoy —dijo él sorprendiéndome.
—¿Qué? —pregunté confundida—. Ellas querían quedarse, pero les pedí que fueran igual. Además, ya estoy bien.
¿Qué le pasaba a ese chico?
Autora: Osaku
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Updated 90 Episodes
Comments
Cinzia Cantú
Augusto se preocupa por Hanna y es un lindo gesto
2024-04-09
2
Scarleth Montano
k feo eso¡¡🤨
2024-02-06
2
Scarleth Montano
Mier#@..seguro es consecuencia d haberlos usado d conejillos d indias a Julia y a Fer los desgraciados. psicópatas. enfermos D'Lucas y compañía¡¡🤨🤨🤨
2024-02-06
2