Capítulo diecisiete - Primera semana
Hanna me había contado lo que sabía del accidente en la enfermería. Sin embargo, yo no se lo había preguntado. Por lo que me dejaba pensando. ¿Ella podría leer la mente de otros? Me di cuenta de que me estaba adelantando sacando conclusiones. Si ella supiera que era lo que yo pensaba, sabría que estaba con ella porque Amanda me había obligado.
—¿Por qué me lo cuentas? —pregunté confiando en que ella no tenía esas habilidades.
—Porque seguramente ya sabes que la enfermería sufrió daños, prefiero decírtelo antes de que empieces a sacar conclusiones erróneas —me aclaró—. Además, no me preguntaste cómo me sentía. Lo que confirma que sabes más de lo que aparentas.
No había duda, era muy inteligente. Se había dado cuenta de cosas que yo había tratado de disimular.
—Lo que no entiendo es por qué sigues haciendo esto. ¿Te enviaron a cuidarme? —preguntó y suspiré. No podría lidiar con una chica tan lista, sino era sincero al respecto.
—Vi las imágenes, y si me pidieron que te apoyara en lo que necesitaras. Por lo que, aunque disfruto de pasar tiempo contigo, también tengo otras intenciones —le respondí.
—Gracias por no mentirme —murmuró, aunque parecía algo triste.
—No disfruto las mentiras, aunque a veces son necesarias —le aseguré.
—Lamento haber dicho que estabas loco, supongo que eso te recuerda a tu madre. Mi hermana me contó algo ayer —dijo y la quedé viendo—. Investigué un poco sobre el tema.
—Se dicen muchas cosas en las redes —aseguré sin mirarla. No quería hablar de mi madre.
—Augusto, si te hablo de esto es solo para que cuentes conmigo en caso de que necesites hablar. Puedo entenderte, mi hermana siempre se rodea de muchas personas, pero cuando le ocurre algo importante viene a contármelo a mí. Es difícil mantener una imagen, ya que los verdaderos amigos se camuflan entre los que solo están con nosotros por interés —me explicó.
—Lo siento, Hanna. No quiero ser descortés, porque me agradas. Pero no vuelvas a mencionar a mi madre —le pedí dejando salir un poco de mi resentimiento por esa mujer.
—Está bien, solo quería que supieras que tienes una amiga en mí —trató de aclarar ella y se puso de pie. Aunque no la estaba viendo, noté si malestar—. Iré a cambiarme para las clases de la tarde.
—Bien —dije sin mirarla.
Odiaba que lo que sentía por mi madre me volviera tan débil delante de otros. Sobre todo, cuando se trataba de Hanna. No quería ser un monstruo con ella, pero siempre se terminaba metiendo en donde no la llamaban. Era frustrante, porque parecía que no tenía malas intenciones. Aun así, debía seguir fingiendo, ella era la clave para conseguir lo que había deseado por tantos años.
Hice lo mismo que ella y fui a cambiarme. Llegué a la clase de defensa personal y la vi hablando con Frederick Anze. Ese tipo no me caía bien, aunque lo intentara. Decidí darle espacio a Hanna, ya que ella y yo volveríamos a juntarnos para estudiar por la noche y aproveché todo el malestar que sentía sacándolo en los combates en la clase.
—Buenas tardes, mi nombre es Nino. Para quien no me conoce, le cuento que seré su profesor de defensa personal. Y aquí vamos a trabajar lo principal que deben tener en cuenta a la hora de ser atacados. Como muchos de ustedes deben saber, la profesión de sus padres los pone en riesgo y aunque mucho de ustedes fuera de aquí tienen guardaespaldas, no siempre pueden contar con ellos. Lo mejor es que aprendan a reaccionar frente a un posible secuestro o ataque… —decía Nino a la clase como había hecho el año anterior.
Él había sido quien me había ayudado a controlar mi ira tras el incidente que había tenido con otro alumno. Sus clases me había ayudado mucho a canalizar la ira que venía acumulando hacía tiempo. Por lo que me sentía muy agradecido con él, si hubiera seguido con la actitud de antes habría terminado en una correccional de menores.
—Augusto, ven un minuto. Vamos a dar una demostración —me indicó Nino y me acerqué—. Voy a atacarlo y él les mostrará la maniobra que van a aprender hoy. ¿Listo?
—Sí —respondí y vino de frente a atacarme. Usé las técnicas que él mismo me había enseñado y cayó al suelo—. ¿Estás bien?
—Genial, eres mi mejor alumno —dijo y se puso de pie después de que le diera la mano—. ¿Vieron todos? Ahora pónganse de a dos, para repasar los movimientos.
Noté que Emma le pedía a Frederick que fuera su pareja para practicar y este se quedó viendo a Hanna. Por lo que me acerqué a ellos.
—Hanna, ¿vienes conmigo? —le pregunté y ella aceptó. Anze me miró, pero no dijo nada.
—¿Eres bueno en todo? —me preguntó Hanna bromeando.
—No lo sé —respondí mientras le mostraba los movimientos que tenía que hacer para derribarme—. ¿Qué pasó con tu hermana?
—Ella está enamorada de Freddy —me dijo Hanna y sonreí.
—Eso se nota a kilómetros de distancia. Digo, ¿siguen sin hablarse? —pregunté mientras ella me tomaba del cuello.
—Ella quiere que me aleje de ti y para conseguirlo me amenazó con no volver a hablarme hasta que lo haga —explicó Hanna tratando de derribarme.
—¿Por qué quiere que te alejes de mí? —le pregunté, aunque sabía la razón.
—Ella cree que no sé cuidarme sola —refunfuñó, pero logré derribarla.
—Debes cambiar la posición de las piernas —le indicó Nino quien se había acercado a nosotros.
—Entiendo —respondió Hanna y tras cambiar la posición de su cuerpo logró derribarme.
—Muy bien, me gustaría que te quedaras después de clases —le indicó Nino y me quedé viéndolo.
¿Le ofrecería participar de las clases especiales?
El año pasado él me había pedido lo mismo a mí, y después de que los demás se fueran me presentó a Dionisio y a otros alumnos mayores. Estos participaban de los torneos. Y aunque debía mantener perfil bajo y no asistir debido a lo ocurrido con ese otro alumno, me ofrecieron poder presenciar los entrenamientos. Ya que consideraban que yo era un buen rival. Mejoré mucho después de poder descargar la ira que acumulaba en esa clase. Mi temperamento cambió por completo y comencé a concentrarme más en las clases. En ese entonces éramos pocos alumnos en mi sector, por lo que pocos recuerdan lo que pasó en realidad. Y con mi nueva manera de actuar las chicas empezaron a seguirme como moscas. Algo que al principio me gustó, pero luego se volvió tedioso. Aunque frente a la felicidad de mi padre, cedí ante ellas y seguí comportándome de ese modo.
Autora: Osaku
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Comments
josmary oduble
Nino se murió. que hace allí si ya Amanda está con el hermano en este tiempo y Nino muerto
2024-10-24
0
Cinzia Cantú
En fin hay que tomar en serio todo y aprender lo más que se pueda
2024-04-10
1
Scarleth Montano
Nino¡¡espero k x aquí se aclare lo k.pasó con vos aunk en los" amigos d Osaku "me soplaron la verdad¡¡ 🤭🤭🤭🤭jajaja..yo buscando respuestas siempre¡¡¡😉😉😉😉😉
2024-02-06
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