c12

La tarde cayó más rápido de lo que esperaba. Lilith miraba por la ventana cada cinco minutos, mientras colocaba los talismanes por toda la casa. Al terminar, salió al exterior, para revisar las cercas, la cual su padre se la pasó reparando el día anterior. En ciertas tablas avían letras antiguas que formaban un hechizo de protección, que mantenían a los espíritus lejos, pero a la vez encerraba a estos mismos dentro del terreno.

Lo que le ayudó a entender por qué aquel ser se hallaba dentro de la casa. Después de un rato de rondar por el patio, notó a las personas del otro lado de la calle, quienes hablaban entre risas. A la vista parecían personas normales, sin embargo, una de ella poseía un aura familiar que la inquietaba.

Cuando decidió regresar dentro, vio un carro negro parar frente a la casa de a lado. De él, salió una joven de cabello rojo con una piel clara y ojos plateados, que le recordó a los magos de fuego que había conocido en Berlín. La diferencia era que está no parecía tener un flujo de magia estable.

Lilith, suspiró, suprimiendo toda curiosidad que sentía, para no meterse en problemas ajenos, ya que no llevaban más de dos días en Caronte, como se llamaba el pueblo. Y lo último que quería era involucrarse con magos de sangre antigua.

-hola. -le saluda la chica, al notar su presencia. -eres la nueva vecina. Verdad. -dice acercándose a la valla.

Ella asiente con la cabeza, permaneciendo frente al tallo de las rosas azules que Víctor había limpiado con mucho esmero.

-¡Cuidado! -le dice al ver que esta casi pone su mano sobre una oruga peluda, de un tono púrpura oscuro. -es una oruga venenosa.

La joven mira aquella oruga fijamente antes de decir: -es una oruga peluche… normalmente se ven en Estados Unidos. ¿Qué inusual ver esta especie por estos lares? No lo crees. -mira a Lilith quien mantenía su distancia.

-supongo. -tomando una varita seca, deja que la oruga suba a esta antes de trasladarla al roble.

-por cierto, me llamo Solaris Lionel, soy tu vecina de alado. -le extiende la mano. A lo cual Lilith no tiene más remedio que aceptar el saludo.

-Lilith Stanley. -dice dándole un apretón de manos.

-Lily suena bonito. Te parece si te digo así. -le pregunta alegremente, asiendo que ella se sintiera un poco incómoda.

-claro. -dice soltando su mano. -señorita Sol.

-¡Señorita! Ha… suena tan educado. -exclama con emoción. -qué alegría. No sabes cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que alguien me llamó así. -dice con las manos en las mejillas, las cuales se habían puesto de un rojo claro.

-ya veo. -le responde un tanto confundida.

-ya me agradas. Eres una linda chica. Lo sabes. -dice con entusiasmo. -sabes. Cuando supe que se mudaron a la casa abandonada, pensé que sería personas aterradoras, ya que nadie ha podido permanecer ni un día en ese lugar. Pero veo que me equivoqué. Eres incluso tierna.

-ya sabías, de nuestra llegada. -comenta con un tono curioso.

-Así es. Los vi llegar. -hace una pausa antes de decir. -como todos los demás habitantes.

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play