Unas horas antes de la reinauguración del Restaurante BELT, me encuentro trabajando en un día bastante agotador.
Las mesas están repletas de comensales y algunos tuvieron que sentarse improvisados en el área VIP sin necesidad de que lo hayan pedido, así de completos estábamos. ¿Por qué? No sé. Tal vez la reseña de Isabella logró que se agotarán los lugares aquí.
— Jefe, una chica llamada Linda quiere hablar con usted. — Dijo Ariam.
Linda, claro, ya la había olvidado. La chica con la que se supone estoy saliendo, se supone que vendría días atrás a hablar conmigo y no llegó, pero sinceramente, no lo recordaba así que no fingiré enojo, no podría ser hipócrita, yo solo pensaba en la princesa Bella.
— Gracias Ariam, dile que la espero en mi oficina.
— Pidió una mesa para almorzar — Dijo cuando estaba saliendo de la cocina.
— Estamos llenos, además prefiero un poco de privacidad. — Aclaré.
— Si, jefe — Ariam aceptó y fue por Linda.
Mi oficina está un poco retirada de la cocina, pasando un pasillo. Unos minutos después, Linda abre la puerta y me mira con vergüenza.
— Hola, ¿Cómo has estado? — Saludé desde mi lugar, sin acercarme.
— Bien y ¿Tú, Pascal? ¿Puedo sentarme? —Señaló el sillón y yo Acepté.
— ¿De qué quieres hablar? — Pregunté directo, si ella no dice lo que creo, lo haré yo. Esto no da para más, no teníamos ningún tipo de compromiso y solo nos hemos acostado unos meses, pero en pocas ocasiones porque mi trabajo consume demasiado tiempo y energía.
Ella juega con sus manos, mientras yo sigo apoyado en mi escritorio.
— Sabes que hemos tenido una pequeña historia, pero sin vernos demasiado. — Dijo colocándose un mechón de pelo detrás de la oreja.
— Lo sé, en parte es mi culpa por trabajar mucho — Admito que me porté medianamente mal.
— No, yo pude venir a verte, pero no quería. — Sacó un papel de su cartera y me lo pasó a mí.
—¿Qué es esto? — Leí unos estudios a su nombre, pero realmente no entiendo nada.
— Estoy embarazada, Pascal — Dijo congelándome. Debe tener como tres meses de la última vez que la toqué, por lo que será el tiempo de embarazo aproximadamente.
— ¿Seremos...? — No me dejó terminar.
— No eres el padre —Lanzó un baldazo de agua fría encima de mí.
—¿Qué? — No estoy alterado, ni reclamando, solo quiero entender, aunque es obvio que me engañó, pero por algo quería hablar conmigo.
— Lo siento — Acarició mi mejilla — La verdad es que no tenemos tanta química entre nosotros, aunque eres bueno en la intimidad, pero necesitaba algo más.
—Entiendo. Gracias por tu sinceridad.— Suspiré aliviado, porque me sentiría mal al dejarla si ese fuese mi hijo— ¿El padre se hará cargo? — Me preocupa porque ella no es mala
—Lo sabe, pero es un idiota con enormes letras. — Sonrió burlona y agregó— No lo quiere.
— Lamento mucho eso — La abracé
— Gracias, Pascal. Solo quería hablar contigo en persona para admitir mi error al engañarte, y obviamente dar por terminado lo poco que teníamos.
— Claro, lo entiendo.
— Leí una reseña muy buena y atrevida sobre tu restaurante— Dijo con picardía.
— Sí es algo especial la crítica— dije riendo.
— ¿Especial? Mmmm — alzó una ceja
— Sí, digamos que no llegué a engañarte, pero esa mujer me gusta mucho— le informé tranquilo.
— Bueno, ahora eres completamente libre para ir por ella, conquístala. Sé tú mismo y cuídala. — Sonreímos y nos abrazamos por última vez.
— Gracias, Linda. Eres una excelente mujer. Espero que consigas un hombre que te haga feliz. — soy sincero. —Te felicito por tu bebé.
— Te agradezco, precioso. —Se dio vuelta para retirarse, pero la puerta se abrió sorprendiéndonos.
— Amigo... — Antonio entró a mi oficina y se quedó callado cuando vio a Linda.
— Dime — Lo animé a continuar.
— Alguien te busca — Me hacía señas raras y yo no entendía absolutamente nada, pero a los dos segundos vi a la preciosa mujer que me roba el sueño.
Estoy hecho mier** —Pensé por mi apariencia
— Hola, Pascal— Sonrió y luego se quedó seria —¿Interrumpo algo? — miró a Linda y después a mí.
— No, ella ya se iba — Dije tranquilo —¿A qué debo tu agradable visita? — Traté de ser amable, pero no le gusta, creo.
— Un gusto, Isabella Belmonte— Se acercó a Linda y le ofreció la mano para estrecharla, ignorándome por completo.
— Linda Hernández — se sonreían entre ellas mientras se saludaban — ¿Eres la crítica gastronómica que hizo la reseña a este restaurante?
— Sí. ¿Tú eres...? — Era obvio que quería saber que relación teníamos.
— Amiga de Pascal — Respondió Linda, mintiendo
— Mmm — Isabella no creía eso y con razón
— Linda es mi exnovia. — Fui honesto, ya que sí deseo algo con la princesa, debo empezar diciendo la verdad, sin ocultarle nada.
Justamente, Linda me miró con el ceño fruncido y empezó a hablar.
— No era necesario decir eso.
—¿Por qué? — Preguntó Isabella— ¿No quieres que nadie sepa?
— No, no es eso. Pascal es un gran hombre y cualquiera estaría feliz por estar con él, pero no deseaba decir sobre nuestra antigua relación a quién podría ser su futura esposa — Bromeó y Antonio empezó a reír ante la sorpresa que teníamos con Isa.
— ¡Linda! —La reté por lengua larga
— Además, para que estés más tranquila, terminé con Pascal porque quedé embarazada de otro hombre. — Confesó con calma.
— Eso no era necesario— Le recordé.
— Solo le brindo paz a la chica. Los dejo. Necesito reclamarle al padre de mi bebe. — Salió sin decir nada y Antonio también desapareció, dejándome solo con la mujer perfecta.
— ¿Estás bien? — Le pregunté
— Sí, algo sorprendida, pero bien.
— ¿Por qué has venido? — Indagué y no es que me Molesté, pero debo obtener respuestas ¿no?
— Quería pedirte un favor
—¿Cuál? — que pida lo que Quiera, lo cumpliré aunque sea el fin de mi vida en la tierra.
— ¿Podrías ser mi compañero esta noche? — Se acercó a mí y solo quedó a tres pasos de distancia.
— Me encantaría — Admito que estoy sorprendido porque esto no pensaba que fuese a pedir, pero como dije, lo que quiera, se lo doy. — ¿A qué hora pasó por ti? — Terminé la distancia que nos estaba matando y miré sus hermosos ojos brillando
— A las ocho ¿Puedes? — Susurró.
— Claro que sí — Agarré su cintura y la pegué a mi pecho, mientras una de mis manos acariciaba su mejilla y ella cerraba sus ojos con mi toque.
— Gracias — Dijo casi inaudible
— Gracias a ti por pensar en mí — Dije cortando los centímetros que nuestros labios estaban separados.
Sus manos colgaban al lado de su cuerpo, pero en solo segundos, ella reaccionó colocándolas detrás de mí cuello y era una clara señal de que deseaba esto tanto como yo.
No resistí, aunque ella también me acercó un poco más, hasta que abrió sus ojos y me miró con intensidad y se colocó de puntitas de pie para besarme. Fue ella... Isabella Belmonte acortó la distancia de nuestros cuerpos, ella vino a buscarme a mi trabajo, ella me besó.
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Comments
Gilma Graciano
pascal eres muy hermoso que sentimientos más noble hacia bella
2025-03-31
1
Cinzia Cantú
Me encanta la relación que se está formando
2025-02-28
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Yazmin Gómez
Bella llegó marcando territorio 👍👍👍
2025-03-04
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