Las noticias no son nada alentadoras, más que nada por el bebé que viene en camino, pero como ya dije, toca aceptar y seguir. Aunque sí le daré unos golpes a mi hermano... Tan santos cuando me fui y pocos meses después consiguió novia.
— Cuando lo vea, me escuchará. — Dije seria.
— Deja de ser una niña regañona, te volverás vieja. — Me retó.
— Abuelo, mamá me dijo que quieres salir del hospital — Cambié de tema
— Sí, cariño. Quiero mis últimos momentos de viaje, en paz.— Suspiró
— Te entiendo, viajar por placer da una tranquilidad hermosa... Estuve mirando un lugar bonito y creo que es el ideal.
—¿Dónde es? ¿Mi nieta me acompañaría? — Me agarro la mano
— Eso no se pregunta, abuelito. Es obvio que estaré a tu lado. Es el Lago Louise en Alberta, Canadá.
—¿Montañas? — Me miró con sus ojos iluminados
— Sí, montañas. — Afirmé, sé que es el paisaje que más disfruta.
— Iré con mucho placer, mi niña.
— Descansa, abuelito. Voy a preguntarle a tu médico cuando te dará el alta.
— Gracias, princesa. — Él se acomodó y cerró los ojos para dormir otro rato.
Salí de la habitación y al cruzar a una enfermera, le pedí que cuidara al abuelo mientras que yo hablaba con algún doctor.
La señorita me dio indicaciones de donde se encontraba el consultorio y me dirigí hacia él.
Por suerte, estaba desocupado, por lo que me hizo entrar enseguida.
— Señorita, ¿En qué puedo ayudarla? — Pregunta el señor.
— Doctor, quisiera saber sobre la salud de mi abuelo, Eduardo Belmonte.
—Señorita, le seré sincero— Se acomodó en su silla y prosiguió — Su abuelo está en sus últimos días, ya su edad es muy avanzada y es un milagro que no haya enfermado de gravedad. Eso nos demuestra que es un hombre fuerte, pero lamentablemente, fallecerá como todos. — Dijo con cuidado.
— Lo entiendo, todos tenemos un fin en esta vida. ¿Podrá tener el alta y vivir sus últimos momentos en un lugar pacífico?
—No es muy recomendado, pero sé que usted y su familia puede costear unos médicos privados que los acompañen en su viaje, por lo que, si eso es lo que quieren, daré el permiso, siendo de su total responsabilidad.
—Comprendo, muchísimas gracias. — Asentí.
— En unas horas le llevaré la autorización. — Dijo en doctor.
Me levanté y con tranquilidad iba a salir de ese consultorio. Abrí la puerta y vi un cuerpo muy firme enfrente de mí.
¡Por todos los santos! Escaneé a ese hombre de pies a cabeza y caminé por su lado, dejándole la puerta libre para que él pudiera ingresar.
Realmente, si se dio cuenta de lo atrevida que fui, no me importa. Es la primera vez que hago algo así, pero no tiene nada de malo, creo. Seguí hasta la habitación del abuelo.
La enfermera salió después de unos minutos que yo llegué y volví a quedarme sola con él.
...
Unas horas después, el doctor me trajo los papeles del alta y las recomendaciones para la comodidad de este precioso hombre que está acostado. A su salida, entraron mis hermanos y padres.
—Bella, hermosa — Me abrazaron los cinco, pero cuando me soltaron, a Emilio lo golpeé en la cabeza.
— ¿Eso por qué es?— Me preguntó confundido
— Eso es por ser padre tan joven— Lo reté
— Lo siento, hermanita, pero prometo que serás la madrina.
— Lo único que me calmará es elegir el nombre del bebé.
— Bueno, eso estará por verse con la madre, si ella no tiene problemas, será tu trabajo.
—A mí no me importa esa chica, además nadie de la familia la conoce ¿Por qué?
— Veo que te han informado de todo en cinco minutos —Miró a mamá— Mi novia no se siente preparada para conocerlos.
— Fue el abuelo. Pero ¿Qué es esa estupidez? ¿No se siente preparada? ¡Dos años y medio contigo, además de un Belmonte en su vientre! Dile que aparezca en tres meses o yo misma iré a buscarla. —Di tiempo significativo por lo que puede pasar en un futuro con el abuelo y nuestro dueño.
— Entendido— Aceptó Emilio.
— Mi niña preciosa, como has cambiado — Me abrazó papá.
La calidez que sus brazos me transmiten es increíble, necesitaba a mi familia y ahora puedo decirlo con toda la seguridad. Los extrañé y estar así, reunidos por el abuelo, es feo. Hubiese sido lindo que él estuviera bien, que hiciéramos este viaje por diversión y no para darle paz en su último suspiro.
— Ustedes han cambiado poco, pero sigo siendo la misma, aunque con el pelo corto — Me reí.
— Algo así— Rió conmigo— Entonces, ¿Has hablado con él? —Señaló a la camilla.
— Sí.
—¿Te menciono la idea de viajar?— Preguntó Bastian
— Sí, hermanito, ya conseguí a donde ir y lo acompañaré. El médico dijo que era buena idea siempre y cuando llevemos personal de salud. — Tampoco dijo "buena idea" pero con el permiso, puedo decir lo que yo quiera.
— Yo también quiero ir — Dijo Marina.
— ¿Alguien más? ¡Levanté la mano! — Pidió mamá, alzando ella primero.
Todos lo hicimos, los ocho, por lo que no sé necesitó más.
— Irá la familia completa. — Anunció papá.
...
En la tarde, llevamos al abuelo directo al Jet Belmonte, por lo que iríamos hoy mismo a Canadá. La abuela, los tíos Paola y Santiago, además de Amanda, Joaquín, Paolo y Amadeo, vienen con nosotros.
Un viaje familia para despedir un alma pura que nos hizo feliz a todos, aceptándonos en su círculo, adaptándonos como uno de ellos.
El vuelo tarda unas ocho o nueve horas por lo que nos limitamos a lo básico.
Llegando a Canadá, subimos a varios autos y nos dirigimos a unas cabañas que previamente había solicitado mientras estaba todavía en el hospital.
A pesar de que todos descansaban, yo solo podía quedarme en la cocina, ahogando mis penas con la comida, porque ahora me permito llorar con dolor y culpa, mientras delante de ellos me hago la fuerte. Aún más con el abuelo presente.
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Comments
Cinzia Cantú
El abuelo va a estar feliz en sus últimos días rodeado de todos los seres queridos, así que va a descansar en paz
2025-02-28
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Yazmin Gómez
una gran despedida para una gran persona 🥺🥺🥺
2025-03-03
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Cristina Mallofre
huuuummmm da q pensar no solo la humildad puede haber otras razones ojalá no sea así!!! Autora me atrapó su novela la sigoooo a ver como se va desencadenar!!!!!!!
2024-09-05
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