Pascal Carmona
La escusa de empezar el gimnasio rindió frutos desde el primer día, ya que para mi suerte, Isabella Belmonte fue a ejercitarse.
La ansiedad me llevó a llegar una hora antes que ella y cuando estaba por ir a la piscina, fue que nuestros ojos conectaron, haciéndome muy feliz.
Por supuesto que no podía desperdiciar la oportunidad luego de las palabras que ella utilizó en la reseña, por eso decidí tocar ese tema, además de investigar que edad tiene y saber su opinión ante la diferencia de edad.
Me sorprendió gratamente enterarme de que solo veía números y no le interesaba, además de que entendí su claro mensaje en donde aseguró estar interesada en mí y que logrará su objetivo, ¡Ja! Como si yo me opusiera.
Estaba tan cerca de mí que quería besarla... Sus labios y atrevimiento me tenían en las nubes, no podía evitar sentirme como un imán a punto de unirme a ella, pero un idiota nos interrumpió, y aunque no me alejé, supe que sería una maldita piedra en el zapato.
Ese chef está interesado en Bella y no sé si es porque le gusta o por su poder, algo que realmente me inquieta, pero eso solo lo descubriré más adelante, con el tiempo. Para mi desgracia, ya sé que trabajan juntos, mano a mano, muy cerca y dentro de mí algo quiere erupcionar de rabia, de celos.
Tengo treinta y dos años, pero estoy inseguro como un chiquillo de quince. Él es más joven, se le nota, también es musculoso, cosa que sé atrae a la mayoría de las mujeres, pero él... él tiene lo que yo no, la oportunidad de verla y disfrutarla cada día.
Claro que debía decirle a ella que también quería tenerla para mí y se lo deje claro en su oído, la sentí temblar con mi cercanía y noté que su compañero no le llamaba mucho la atención, pero también se debía a que fue un irresponsable que no acató una simple orden, ¿Qué pasaría si él se porta bien? ¿De tanto trabajar juntos, se acercarán?
Dios, estoy peor que un niño. Deseo a esa mujer, me atrae, me gusta y pienso en ella cada minuto. Le haría viajar al cielo o llevarla al infierno en la cama, en la mesa, en la ducha, donde se le antoje, pero es una princesa, una niña que necesita lo mejor de mí aunque eso reprima la bestia interior que se la quiere comer de desayuno, almuerzo, merienda, cena y postre, las veinticuatro horas del día, eternamente.
Me siento un verdadero enfermo con tantos pensamientos pervertidos, pero como no, sí ella no tiene reparo en sus palabras y sus acercamientos, es directa y no se arrepiente. Me encanta esa chica, me vuelve loco.
El trabajo es difícil cuando la tengo en mi mente en cada momento, por eso tuve que abandonar la cocina unos días y enfocarme solo en papeles, ya que sí veía una salsa, pensaba en la conversación que tuve hace tiempo atrás con Antonio, untar el cuerpo de Bella en salsa y comerla completa. Después veo dulce de leche o crema para los postres y vuelvo a tener un pensamiento igual de erótico, pero se me complica con mi mente y mi entrepierna, ya que aparecen unas imágenes muy provocadoras y mi cuerpo reacciona por sí solo.
...
Unos días más tarde, llegó al restaurante tres invitaciones para la Reinauguración del Restaurante BELT, es de etiqueta obviamente y nos ofrecen llevar compañía, el dueño, chef secundario y Ariam, la mesera.
Por supuesto que les aviso a la chica y a Antonio, quién nos miró curioso.
—¿Ustedes tienen algo? —Preguntó con cuidado.
— No, es por la reseña de la señorita Belmonte ¿La leíste?— Pregunté
— No, no la encontré— Explicó.
— Bueno, Ariam atendió la mesa de la crítica gastronómica y vino con sus hermanos, dijo que le gustaría que ella fuera su cuñada.
— ¡Ay Ariam, ligas en grande! — Bromeó Antonio.
— Señores, por favor, yo... no sé si ir — Negó Ariam.
— Debes hacerlo, te han invitado y es descortés rechazar un evento tan importante, más cuando te consideran ideal para la familia — Antonio explicó con delicadeza para convencer a la chica.
— Pero... es que no tengo ropa para ir a un sitio tan lujoso. — Dijo avergonzada.
— ¿Cómo haces cuando hay fiestas aquí? — Preguntó mi amigo.
— Soy mesera, no necesito vestidos.
— ¿Y las fiestas de fin de año donde celebramos todos, sin trabajar? — volvió a indagar Toño.
— No vengo—Dijo tranquila.
— No pasa nada, mira. Como es muy importante para la señorita Belmonte que tú asistas, te daré una tarjeta para que puedas comprar tu vestido. Nos queda poco tiempo.— Ofrecí.
— No puedo acep... — Se iba a negar obviamente, pero Mi amigo se adelantó con una fea amenaza.
—Si rechazas el regalo de tu jefe, te despedirá — Dijo severo.
— Yo... entonces... tendré que aceptar— Dijo suspirando.
— Es lo ideal — aclaró Antonio mientras yo lo fulminaba con la mirada.
— No me dejó otra opción — Le respondió Ariam.
— Bueno, como sea. ¿Quieres ir sola o te acompañamos? — Ofrecí simpático.
— ¿Sería buena idea que vaya con ustedes? — No estaba muy convencida la chica.
— Claro que sí... Somos dos hombres guapos — Bromeó Antonio —¿Quién no quisiera estar con nosotros? — Se dio la vuelta para mostrarse ante Ariam como si fuera su mejor opción.
— No le hagas caso, es idiota, ya sabes — Le resté importancia a mi amigo — Puedes venir con nosotros —Aseguré.
— Está bien — Aceptó y le tendí la tarjeta de crédito para que se compre su vestido.
Yo no me preocupaba mucho por mi traje porque tengo algunos guardado en casa, pero sí no dejaría que ella pase vergüenza en un lugar lujoso. Sabía que Isabella quería a esa chica en su familia, pero también sé que muchas mujeres irían a la reinauguración, por lo que ella no podía parecer menos que el resto, además debe impresionar al futuro novio, aunque no sé cuál de todos los Belmonte será.
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Comments
Yazmin Gómez
será que Antonio queda con la hermanita de Bella
2025-03-04
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Cinzia Cantú
Así se van estrechando vínculos, qué bueno !!!
2025-02-28
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Maigualida Ramirez
jajajaja
2025-01-05
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