Capitulo 16

El día que volvimos al castillo me llevé una desagradable sorpresa, bien dicen por ahí que cuando los gatos no están los ratones hacen fiesta, durante los días de mi ausencia las concubinas con el permiso del inútil de William se paseaban por todos lados incluso en mi castillo, dando órdenes y maltratando a mis doncellas e incluso a los guardias cuando no les permitían el ingreso a ciertos lugares, esto me enfureció, ellas no tenían ningún derecho a hacer eso, pero William me escucharía aunque no quisiera.

Estaba convertida en una fiera, pisando fuerte me dirigí a su despacho, pero no lo encontré allí, imaginé que debía estar en el harem, al cruzar la puerta de entrada pude verlos en la sala con las ropas desarregladas y ebrios, estaban dándose la gran vida mientras el imperio quedaba sin una persona que representara a la familia imperial en mi ausencia, sin previo aviso les grité tan fuerte que por poco caen del sofá dónde se encontraban, al tener su atención puesta en mí les reclamé.

- ¿Serían tan amables de decirme qué derecho tienen ustedes de pasearse por mi castillo y maltratar a mi personal, y de paso informarme quién está a cargo de los deberes del imperio?, porque cuando no estoy a cargo yo se supone que debe estar el emperador, pero ahora solo veo un pobre inútil ebrio entre las piernas dos z*rras que lo único que hacen es estorbar y generar gastos en vez de aportes.

Al escuchar cómo me referí a él William caminó hacia mí y me abofeteo, lo dejé hacerlo porque era justo lo que necesitaba.

- Cuida tu boca y la forma en la que me hablas, aún sigo siendo el emperador y también tengo derecho a descansar así como tú lo hiciste, mis mujeres sí cumplen con su deber como esposas, a ellas no las comparto con nadie, me das asco, a ver qué tantos hombres te han tocado me repugna.

Largué una sonora carcajada, no podía creer lo que escuchaba, le daba asco y le repugnaba, pero de una vez se iba a enterar de que era capaz de hacer, me puse de pie frente a él, con el porte que me caracterizaba y sin darle tiempo a reaccionar le estampé un golpe certero que lo envió directo al suelo, no podía ni mantenerse en pie por la cantidad de alcohol en su sistema, le di uno tras otro hasta dejarle la cara totalmente hinchada, antes de que cayeran la inconsciencia mandé a llamar al ministro de finanzas, para cuando el hombre llegó ya William se encontraba un poco más lúcido, los guardias le habían arrojado un jugo de agua helada por órdenes mías, no pensaba permitir que se desmayara o quedara dormido antes de escuchar lo que el ministro le diría, al estar en mi presencia le ordené decirle lo que estaba pasando con Ana, si se negaba a hacerlo perdería su trabajo, el hombre comenzó a hablar.

- Hace poco más de 9 meses estoy teniendo encuentros íntimos con la concubina Ana, nos reunimos en mi habitación o en mi oficina, esto sucede tres o cuatro veces por semana, la emperatriz aquí presente nos descubrió un día en mi oficina y desde entonces los encuentros han menguado un poco, pero aún ocurren, por la noche tuvimos uno, hemos dormido algunas veces juntos en mi habitación o en su habitación, por lo general entro por la ventana y salgo por el mismo lugar antes del amanecer.

Cuando terminó de contarle todo le pedí que se retirara, me iré hacia William quien tenía una expresión de sorpresa en su rostro, Ana por su parte estaba pálida, tal vez nunca investigó lo que yo le había dicho y continuó cegado por ella, con una sonrisa burlona le dije que él era quien me daba asco, confiaba mucho en una p*ta que nunca iba a cambiar, antes de irme de ese lugar le ordené a los guardias no dejar salir a las concubinas de los límites del harem y a William le dije que se preparara para lo que vendría, el golpe que me dio sería poco para lo que le tocaría padecer a él en cuanto mis hombres me vieran golpeada, palideció ante esto y yo tranquilamente me fui.

En cuanto crucé la puerta de entrada a mi hogar me di cuenta de que me estaban esperando, Marcos, Diego y Emiliano estaban en el sofá, los demás habían subido a llevar el equipaje a nuestras habitaciones, al ver mi cara golpeada enfurecieron, me preguntaron qué había ocurrido, les conté lo que pasó y de inmediato gritaron a los demás, en un momento estaban todos frente a mí, estaban furiosos y podía ver en sus ojos que William lo pasaría mal, muy mal, cuando preguntaron dónde se encontraba les dije y rápidamente se dirigieron hacia allí, sigilosamente me fui tras ellos quería ver con mis propios ojos lo que le harían.

El primero en llegar a él fue Emiliano, lo tomó del traje y pudo haber los golpes, William le dijo que había sido yo, pude notar una sonrisa orgullosa en los labios de mis hombres pero eso no se quedaría solo así, Emiliano le dio golpes hasta que se cansó y a él le siguieron los demás, lo cogieron como saco de boxeo, cuando terminaron le habían fracturado algunas costillas, dos dedos, el rostro le quedó irreconocible, tenía una fisura en un tobillo y había perdido tres dientes a causa de los golpes que recibió, salí de mi escondite para pedirles a los chicos regresar a nuestro hogar, por suerte Ismael estaba durmiendo en compañía de su nana, nosotros teníamos cosas que planear.

Uno de Los mercenarios nos esperaba en la entrada a nuestro castillo, era del grupo que estaba a cargo de la investigación de Riviera, al fin habían dado con el nombre del dueño del lugar, la respuesta nos tomó por sorpresa, nunca lo hubiéramos imaginado, quién pensaría que él sería capaz de hacer una cosa así, era un maldito infame, eso no solo iba a dejar pasar, pagaría el sufrimiento de cada niño que habían separado de sus familias.

Era momento de terminar mi plan, les conté a los chicos lo que haríamos a continuación, lo primero sería deshacernos de las últimas concubinas y el golpe final sería para William, ahora necesitaría cuidados extra gracias a los golpes que recibió y ese sería el momento propicio para culminar mi plan, mandé a llamar a una de las doncellas de Ana, ella sería la encargada de llevar a cabo lo que tenía en mente, le ofrecí una gran cantidad de dinero sí accedía, ella era igual que su ama, todo lo hacían por dinero, de inmediato aceptó aún sin saber qué le pediría.

La orden que le di fue bastante simple, debía poner veneno en la taza de Lucía, si lo cumplía sin decirle a nadie obtendría su recompensa, pero si le decía a alguien le debía morir, esa misma tarde durante la hora del té ella cumplió lo que debía hacer, horas más tarde el médico dio la noticia, Lucía había muerto y la principal sospechosa era Ana, ya que su doncella fue la encargada de servir el té.

No podía arriesgarme a qué contara quién la había mandado así que mientras dormía un mercenario entró a su habitación y la asfixio, por la mañana los comentarios serán aún más maliciosos, decían que Ana mandó a acabar con su vida para que no contara nada, todo iba saliendo perfecto para mi.

Más populares

Comments

Kaori 🙃

Kaori 🙃

el mismo emperador Wiliam maldito

2024-08-12

1

Sol Cito

Sol Cito

eso si que debió ser un gran espectáculo

2024-02-04

1

Rocío González Minuet

Rocío González Minuet

yo que ella me llevó una silla y una cubeta de palomitas con un jugo para ver el espectáculo

2023-12-17

6

Total

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play