Capitulo 13

Antes de que se cumpliera el plazo que le di a William este entro a mi oficina, tal como había imaginado acepto lo que le había propuesto, sus mujeres ahora debían trabajar y contribuir en algo al desarrollo del imperio y yo tenía en mente cuál sería el trabajo que les pondría a las primeras dos de ellas.

Dos días han pasado, en mi poder tengo los documentos para entregárselos a Dalia y Camila, al ser hermanas sería mucho más fácil conseguir mis objetivos, en este momento me encuentro en mi oficina junto a mi asistente esperando su llegada, minutos después hacen acto de presencia, las invito a sentarse mientras les digo.

- Como ustedes ya saben tienen una deuda con los fondos del imperio, hablé con el emperador William y llegamos a la conclusión que todas ustedes deben trabajar, supongo que él ya les había informado esta decisión, la cité hoy aquí porque les voy a indicar su trabajo, ustedes serán las encargadas de repartir las ayudas económicas a los orfanatos, asilos y al templo, todos los meses les entregaré una cierta cantidad de dinero que ustedes deben llevar a esos lugares, este mes la suma total son 300 monedas de oro, 100 para cada lugar.

Al escuchar la suma los ojos de ellas brillaron con avaricia, estaba segura de que se quedarían con parte de ese dinero y sinceramente era justo lo que esperaba que hicieran, yo enviaría a alguien o iría personalmente a revisar los libros de donaciones y me daría cuenta si lo entregaron todo, de no ser así recibirían su castigo, al tener el dinero en sus manos las concubinas salieron de mi oficina.

En el harem Dalia y Camila fueron en directo a la habitación de una de ellas y contaron las monedas, al notar que había exactamente 300 comenzaron a planear lo que harían, estaban confiadas creyendo que podrían estafarme y quedarse con una parte de ese dinero, al final decidieron que se quedarían con la mitad y solo entregarían 50 de las 100 monedas a cada lugar, satisfechas con su plan escondieron lo que guardarían para ellas antes de entregar el resto.

Después de entregarlo se reportaron ante mí, dijeron que habían hecho todo tal y como yo lo deseaba, ella se retiraron y yo le pedí a mi asistente que se encargara de revisar los libros, para la mañana siguiente ya me tenían listo el reporte, eso solo me sacó una sonrisa, eran más estúpidas de lo que pensé, sin embargo, no haría nada por el momento dejaría pasar un par de meses antes de enfrentarlas.

A Patricia y Alicia también les tenía su trabajo preparado, ellas serían cargo de la compra de víveres para la época de lluvias que se avecinaba, debían comprar todo lo necesario para abastecer a las familias que lo necesitarían, por supuesto yo me encargaría de comprar más víveres en secreto porque sabía que al igual que las otras no comprarían las cosas completas, Diego sería el encargado de ayudarme a repartirlas, después de entregarles el dinero necesario ellas salieron a cumplir con su deber.

Mis hombres cumplían muy bien con sus obligaciones, cada uno atendía sus territorios, Diego estaba al pendiente de cada necesidad que los aldeanos tuvieran y Marcos se encargaba de nuestra seguridad, Ismael era un niño muy bien portado, había comenzado hacía poco sus clases de etiqueta y todo lo que necesitaría como príncipe, sus maestros no tenían quejas de su comportamiento y a menudo halagaban su capacidad para aprender.

La época de lluvia se había llegado y era el momento de entregar las ayudas a las personas que lo necesitaban, lo que habían comprado Alicia y Patricia no alcanzó a cubrir ni siquiera la mitad de la capacidad de las personas, sin embargo, no era momento para reclamos, debíamos actuar pronto para evitar daños mayores, le pedí a Diego repartir los demás implementos que se habían comprado, pero a su nombre, así sería visto mucho mejor de lo que ya lo hacían y la corte notaria la diferencia.

Cuando todos estuvieron a salvo de las inundaciones y con lo necesario para soportar las lluvias le pedí a la corte una reunión, para esto invité a las 2 concubinas, nadie entendía lo que pasaba a excepción de ellas y de mí por supuesto, ante todos explique lo que había sucedido y cómo las concubinas habían cometido un desfalco, si bien no irían a la guillotina y mucho menos a la horca robar los fondos del imperio era razón suficiente para pasar el resto de su vida en prisión, el templo anularía el matrimonio con William y ellas serían apresadas, después de dar el veredicto los guardias las llevaron al calabozo, esta vez William no dijo nada, sabía que no podía librarlas de su castigo además que yo no lo permitiría, dos días después su familia las expulso, no querían que dijeran que tenían hijas delincuentes, ellas quedaron completamente solas.

Días más tarde el templo envió el documento de anulación de sus matrimonios y como ellas eran consideradas criminales no recibirían indemnización alguna, los días siguieron su curso y cada vez William estaba más exasperado, estaba perdiendo poco a poco todo su apoyo político y la mayoría estaban ahora de mi lado, habían notado la incompetencia de William en el trono, por el contrario, mis concubinos y yo nos esforzábamos al máximo, sus territorios eran prósperos y sus familias me respaldaban, estábamos llevando todo el peso del imperio sobre nuestros hombros, ya que William solo vivía entre las piernas de sus mujeres.

Los meses iban pasando y en cada uno de ellos Dalia y Cristina guardaban para ellas la mitad de lo que estaba destinado a las ayudas, al tener tres meses acumulados decidí sacar a la luz su delito, durante un paseo me dirigí a los lugares con la excusa de visitar y demostrarles que no estaban solos, por supuesto esto era solo una fachada, días atrás me había puesto en contacto con los encargados de dichos lugares para informarles el porqué de mi visita y ellos de inmediato estuvieron dispuestos a colaborar conmigo.

En el lugar se encontraban varias damas nobles, les pregunté a los encargados cuáles eran las necesidades que tenían, me dijeron que hacían tres meses las ayudas para ellos estaban llegando incompletas, les informé que de eso se estaban encargando las concubinas de mi esposo, pero que yo iba a investigar, les pedí que me enseñaran los libros de donaciones y ellos desde luego accedieron a mostrármelos, mostré una cara de preocupación, las damas presentes estaban expectantes ante lo que ocurría, al mencionar que eso era solo la mitad de lo acordado los comentarios nos hicieron esperar.

Para el día siguiente el robo por parte de las concubinas estaba en boca de todos, nuevamente hubo reunión y al igual que con las demás fueron enviadas a prisión, también sus familias las expulsaron y pasarían el resto de sus días tras las rejas, ahora solo me faltaban Ana y Lucía, sabía que eran un poco más astutas pero yo lo era mucho más, debía pensar algo más para ellas, el dinero ya no funcionaría y debía hacer algo certero, no podía fallar.

Más populares

Comments

Lita Wellington

Lita Wellington

ni modo por avariciosas

2024-12-18

0

Sol Cito

Sol Cito

bueno 2 zorras menos solo faltan 2 y se acabó el harén de un emperador inútil

2024-02-04

2

Angela Cortes

Angela Cortes

A avaricia les gano a las zorras de las concubinas pensaron que el emperador metería las manos por ellas

2023-11-12

8

Total

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play