Los días siguieron pasando, William quedaba cada vez más solo, las dos concubinas que aún le quedaban diariamente le reprochaban porque ellas no querían trabajar, le decían que ellas él tenía la obligación de mantenerlas y ellas no pensaban rebajarse a trabajar como si fueran unas plebeyas.
Mis concubinos y yo cada vez ganábamos más el apoyo del pueblo, los soldados, la corte e incluso los nobles, justo ahora estoy organizando la gala benéfica del año, será dentro de dos meses, justo al inicio de la primavera, quiero que sea al aire libre, en el jardín principal, los fondos recaudados serán destinados a las aldeas, los consultorios médicos y todas las demás personas que lo necesiten, quiero hacerla tipo subasta, le pediré a las damas donar vestidos, joyas, pinturas y artesanías para dicho evento.
Debo organizar una fiesta de té para anunciar mi idea que estoy segura de que será un éxito, al ser tan vanidosas todas buscarán opacar a las demás, por lo que sus donaciones serán de la más alta calidad y, por lo tanto, podrán venderse a un mayor valor, mis concubinos en cuanto se enteraron de lo que pensaba hacer dijeron que ellos también querían donar algo a la causa y prometieron llenarme de regalos, yo de inmediato les pedí que permitieran que otras personas también pudieran adquirir las cosas, soltamos una gran carcajada de que uno a uno llegaran a besarme.
Una semana después.
Las invitaciones para la fiesta de té fueron enviadas hace un par de días, todo está preparado para recibirlas, como aún es época de lluvias la fiesta no podría hacerse en el jardín por lo que decidí hacerla en mi castillo, designe una magnífica sala para esta ocasión, la decoración está impecable, las damas han llegado y como buena anfitriona me encuentro recibiéndolas, mis doncellas se están encargando de servirles el té, los bocadillos se encuentran perfectamente ordenados sobre la mesa, una vez llegaron todas me senté junto a ellas.
La plática comenzó siendo algo trivial, chismes iban y venían, todas trataban de impresionar con sus vestidos y joyas, me halagaban hasta más no poder, todas estaban felices de ser invitadas a una fiesta de té en el castillo, ya que casi nunca hacía una, entre las invitadas había desde baronesas hasta duquesas, mujeres de todos los rangos nobiliarios se encontraban reunidas alrededor de la mesa, de un momento a otro les pedí que me escucharan, les conté mi idea para la gala y todas estaban maravilladas, accedieron a colaborar en tan noble causa, entrada a la noche se fueron retirando con la promesa de que he llegado el día todas las donaciones estarían en el castillo.
Por la mañana le dije a Carolina que preparara víveres suficientes para tres días, iría de paseo con mis hombres y llevaríamos con nosotros a Ismael, no me confiaba de dejarlo solo bajo el mismo techo que William y sus mujeres, no podía dejarlo con mi madre ya que quedaba un poco lejos el ducado, hacia ya varios días que no los atendía como es debido por nuestras responsabilidades y pensaba compensarlos, los llevaría a la mansión de descanso que está cerca al acantilado, había sido un regalo de parte de mis padres al momento de casarme y en verdad me encantaba ese lugar, desde allí se podían ver unos atardeceres preciosos además de ser un lugar bastante tranquilo, quería pasar el tiempo con mis esposos e hijo que son, ella obedientemente hizo todo tal como le había ordenado, cuando todo estuvo listo los mandé a llamar, en cuanto ellos estuvieron frente a mí les dije.
- Sé que no he podido pasar tiempo con ninguno de ustedes, mis responsabilidades me ahogan y me roban el tiempo y la energía, he decidido compensarlos por eso, si todos están de acuerdo iremos a dar un paseo y pasar tiempo en familia, partiremos en 2 horas para que tengan tiempo de organizar lo que vayan a llevar, el paseo está programado para demorar tres días, ¿quieren ir?.
Ismael fue el primero en lanzarse a mis brazos, la emoción se podía ver en sus ojitos, me pidió llevar a su nana con nosotros, le había tomado cariño y no quería dejarla, por supuesto acepté lo que me pedía, mis hombres se acercaron a mí y me abrazaron antes de decirle a las doncellas que arreglaran sus maletas para tres días de viaje, con el mensajero mandaron cartas a sus territorios informando que se ausentarían y no querían que los molestaran.
Cuando estuvimos listos partimos al lugar, íbamos todos juntos en un carruaje que Emiliano había mandado hacer para nosotros, cabíamos los 11 perfectamente sin necesidad de ir apretados, era bastante cómodo y el viaje sería llevadero, en otro carruaje venían a las doncellas así como los víveres, los hombres de Marcos venían a caballo además de los guardias.
Horas más tarde íbamos llegando a la mansión, en cuanto el carruaje paró Ismael se lanzó y comenzó a correr por el jardín principal, nos animaba a hacerlo también y pues quienes éramos nosotros para arruinar su felicidad y negarnos, me quité los tacones ante la mirada de mis hombres antes de salir corriendo hacia Ismael, le dije que si lograba atraparlo le haría muchas cosquillas y él solo corrió como loco tratando de impedirme llegar a él.
Mis hombres nos observaban con una sonrisa tonta en los labios, paré de correr por un segundo y les hice señas para que se unieran a nosotros, Ismael al notar que ya no corría y que estaba invitando a sus padres a jugar también los tomó uno a uno de las manos y los arrastró hacia donde yo me encontraba, comenzamos a correr un poco más pero como ahora yo estaba en desventaja al ser todos hombres y yo la única mujer todos ellos iban tras de mí, se confabularon en mi contra, mi hijo corría lo más rápido que sus cortas piernas le permitían y mis hombres intentaban atraparme, todo era risas y felicidad en ese momento, me descuidé por un segundo y caí de bruces al suelo, mi propio hijo comenzó a carcajearse, burlándose de mí y sus padres le siguieron la corriente, al notar esto intenté hacerme la ofendida, pero fallé inútilmente en el intento, cerca de donde había caído se encontraba un charco de lodo, esa sería mi oportunidad de venganza, tomé un poco y se lo lancé a Diego, las carcajadas aumentaron aún y comenzamos una guerra de lodo entre nosotros, los sirvientes nos veían estandarizados ante el espectáculo que estábamos montando, Ismael me miró como pidiéndome permiso para embarrar a los sirvientes también y yo solo asentí, sin perder el tiempo él así lo hizo, en pocos minutos todos estábamos cubiertos de lodo pero felices.
Pasamos horas jugando, la hora del almuerzo había pasado y todos teníamos hambre, después de ducharnos bajamos a comer algo, mi hijo era el más feliz, la mansión le había encantado, los jardines eran inmensos y la vista era de lo mejor, cuando la tarde comenzó a pintarse de naranjas les pedí a las doncellas preparar una cesta con bocadillos para Ismael, un par de botellas de vino para nosotros, además de alistar los abrigos mantas para pícnic, quería llevarlos a ver el atardecer y el inicio de la noche.
Mientras caminábamos Ismael veía todo con sumo interés, el borde del acantilado era visible y una brisa bastante fresca agitaba nuestras ropas, preparé las mantas en el suelo y la cesta a un lado, les pedí sentarse y disfrutar el paisaje, le ofrecí los bocadillos a Ismael y una copa de vino a cada uno de mis hombres, la naturaleza nos presentaba algo irrealista, era simplemente precioso, las tonalidades naranjas del cielo poco a poco se fueron perdiendo gradualmente hasta quedar un cielo completamente lleno de estrellas, por el cansancio Ismael se durmió en mis brazos y Agustín se ofreció a llevarlo, recogimos todo lo que llevamos y emprendimos el camino de regreso.
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Comments
Ester
es buena en todo y astuta también /Good/
2024-02-15
3
Sol Cito
maravillo capítulo
2024-02-04
1
Luisa Esperanza Bautista Angarita
divina
2023-11-08
3