Por la mañana tal como había imaginado las doncellas me informaron que mis padres habían llegado al castillo y se habían dirigido inmediatamente al castillo del sol, rápidamente me arreglé y fui a su encuentro.
En cuanto mi madre me vio me dio un gran abrazo, mientras mi padre le decía a William hasta de qué moriría, literalmente, después que terminaron de despotricar en su contra los invité a ir a mi castillo, ellos salieron primero que yo de la sala donde estaba William y por curiosidad mire su semblante.
Tuve que reprimir una gran carcajada al ver su rostro, estaba pálido y temblaba ligeramente, mis padres podían dar miedo cuando se lo proponían, en especial mi madre, apresuré el paso para alcanzarlos y caminar a su lado hasta mi hogar, mis doncellas se encargaron de servir té y aperitivos para ellos, cuando se tranquilizaron un poco les conté sobre mi solicitud para obtener mi harem así como también les conté la reunión que tendría con ellos por la tarde.
A mi padre esto no le hizo gracia, para él yo aún era su bebé y resulta que ahora no tendría que lidiar solo con el imbécil de William sino con nueve hombres más que robarían mi tiempo, a mi madre, por el contrario, estaba feliz, me animó a hacerlo y que le diera una cucharada de su propio chocolate a mi querido esposo.
Después de un largo rato charlando me informaron que vendrían a vivir conmigo a mi castillo, hasta que estuvieran seguros de que no correría peligro, mis hermanos llegarían en dos días y probablemente pasaría aunque solo fuera una corta temporada conmigo.
Disfruté el almuerzo en compañía de mis padres, en medio de charlas y risas, desde que renací siempre tomaba mis comidas sola en medio de el enorme en comedor, cuando llegó la hora del té invité a mi madre a tomarlo en el jardín que recientemente habían terminado.
Había quedado precioso, estaba rodeado de flores, en el centro tenía un gran kiosco adornado de luces y se podía escuchar el trino de los pájaros, mientras tomábamos el té una doncella se acercó a decirme que tenía visitas, supuse que serían mis hombres quienes irían llegando por lo que le pedí que los guiara al jardín, después de hacerme reverencia la chica salió a hacer lo que le había pedido.
Minutos después tenían de mí un hombre que me quitó el aliento con solo verlo, era alto, con su cuerpo bien formado, ojos azules y cabello castaño, parecía tallado a mano por los mismos dioses, me quedé mirándolo embobada y él solo rio por la forma en la que me dejo la impresión al verlo, caballerosamente tomó mi mano y se arrodilló ante mí antes de decirme.
- lo que dicen de su belleza no le hace justicia, mi nombre es Sebastian García, conde de Versalles y próximamente su esposo.
Ese hombre exuda seguridad en cada movimiento que hace, realmente me impresioné tanto que no pude pronunciar palabra alguna, fue mi madre quien lo invitó a sentarse y disfrutar el té.
Poco después llegó otro de mis hombres y al igual que a Sebastián la doncella lo guio hacia dónde me encontraba, reaccioné exactamente igual que antes, el hombre que iba llegando era un poco más bajo que Sebastián, pero se sentía un aura de impotencia, tenía los ojos azules, pero eran más profundos, con el cabello rubio, parecía que mis palabras no podían salir de mi garganta, al estar frente a mí se presentó.
- Mi Emperatriz, gracias por tomar en cuenta a este fiel servidor suyo, Mi nombre es Mark Fernández y eterno enamorado de usted.
Dicho esto pasó a sentarse cerca de donde me encontraba, estábamos platicando cuándo fueron llegando uno tras otro, el siguiente en saludarme fue mi primer amor, Emiliano Deluca, quién fue un poco más atrevido y me abrazo antes de susurrarme al oído que me amaba y al fin sería su esposa, eso me sonrojo, después llegó a saludarme Agustín Negrete, era alto, con una mirada penetrante, ojos cafés y al igual que todos se sentó cerca y disfrutó el té que mi madre les servía personalmente.
Minutos más tarde llegó Samuel Sánchez, era un hombre de complexión un poco más delgada que el resto, pero sin duda poseía una belleza increíble, me saludó y pasó a sentarse, aún esperábamos a los demás por lo que la charla se mantuvo trivial.
Los últimos cuatro llegaron prácticamente al mismo tiempo, Cristóbal Suárez fue el primero en saludarme y posteriormente sentarse, yo ya para este punto había olvidado hasta cómo se respira, estos hombres eran la perfección misma, todos eran diferentes y cada uno tenía una presencia distinta, cada uno de ellos tenía algo que me hacía sentir segura a su lado y eso me encantaba.
Diego Navarro y Mateo Carusso llegaron ante mí al mismo tiempo, después de presentarse se sentaron junto a los demás, cuando llegó Raúl Martínez el aire se puso tenso a mi alrededor, realmente no sabía cómo haría para tener felices a mis hombres, pero sin duda me esforzaría al máximo, mi madre decidió darme espacio a solas con ellos para que pudiésemos tratar los temas que teníamos pendiente, en cuanto mi madre salió de nuestro campo de visión, tomé coraje y fui la primera en hablar.
- Sé que deben tener muchas dudas sobre todo con respecto a la convivencia, quiero explicarles un poco cómo será todo esto.
La boda será celebrada en un mes aproximadamente, ustedes son libres de continuar en sus territorios hasta ese día o, por el contrario, venir a vivir aquí al castillo todos juntos para ir poniendo a prueba nuestra vida como un matrimonio, cada uno tendrá su habitación así como doncellas a su servicio, cuando estemos casados podremos compartir habitación si así lo deciden o, por el contrario, puedo dormir con cada uno de ustedes una noche, de antemano les digo que no tendré favoritos, todos ustedes serán mis concubinos y, por lo tanto, debo repartir equitativamente mi tiempo entre todos, si en algún momento alguno se siente desplazado quiero que me lo digan y hablarlo entre todos, de igual manera si se enamoran de otra persona debo saberlo para poder separarnos y puedan estar con la persona que aman, ¿están de acuerdo?, ¿tienen alguna pregunta?.
Todos estuvieron de acuerdo y comenzamos una charla un poco más tranquila, de un momento a otro se me ocurrió una idea, mandé a llamar una doncella para que me trajera papel y tinta para todos, haríamos una actividad, cada uno estarías en un papel lo que le gusta lo que no, para que fuéramos familiarizándonos el uno con el otro y poder irnos conociendo un poco más.
Agustín:
Sebastian:
Mark:
Samuel:
Raúl:
Cristóbal:
Emiliano:
Diego:
Marcos:
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Comments
Lita Wellington
Me gustó Agustín y Marcos, todo son unos Adonis
2024-12-18
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Joy Pérez
Agustín Sebas y Marcos 🥰
2025-04-03
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Kaori 🙃
en definitiva Cristóbal le gana a todos en belleza
2024-08-12
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