Fui pasando por donde se encontraban cada uno de ellos, los besaba y les fui quitando las camisas que llevaban puestas, me quedé observando los cuerpos tan espectaculares que tenía ante mí, realmente estaba disfrutando las vistas, me ubiqué frente al tubo y antes de comenzar a bailarles les dije que podían retirarse las vendas, el baile comenzó y veía en sus ojos que lo estaban disfrutando, subía y bajaba por aquel frío metal meneando muy lentamente mis caderas.
Me fui acercando a ellos hasta quedar a un palmo de distancia y los provoqué, intentaron tocarme, pero no pensaba permitírselos hasta que yo lo decidiera, cada vez que intentaban tocarme me alejaba y les mostraba una sonrisa perversa, sacaron sus mi*mbros y comenzaron a tocarse a sí mismos mientras veían mi cuerpo, eso me hizo sentir deseada y me quite la delgada capa de ropa que cubría mi cuerpo.
Cuando no pude aguantar más tiempo caminé hacia la cama y me acosté en ella, les hice señas con las manos para que se acercaran a mí, se tomaron un minuto para deliberar quién o quienes serían los primeros en acudir a mi encuentro, después de debatirlo decidieron qué irían de tres en tres, los primeros fueron Mark, Cristóbal y Emiliano.
Me esperaba una noche larga y estaba segura de que por la mañana no podría mover ni un músculo, pero valdría la pena, Mark besó mis labios con ímpetu, mientras Cristóbal repartía besos por todo mi p*cho, Emiliano por su parte se concentró en mi zona íntima, sentir los tres pares de manos tocando distintas partes de mi cuerpo y sentir los ojos de los demás posados en mí y en lo que los chicos me hacían era una sensación única, tal vez para algunas personas podría ser mal visto, pero eso no me importaba en este momento, quería sentirlos, disfrutar de lo que tenían para darme y tener la certeza de que al igual que yo ellos también lo disfrutarían.
De un momento a otro Cristóbal se posicionó detrás de mí, dejándome tumbada sobre su pecho, Mark llevó su gran mi*mbro a mis labios y Emiliano estaba listo para hundirse en mí, mientras chup*ba con ahínco el mi*mbro de Mark sentí como Emiliano comenzaba a entrar en mí, dejé de hacer lo que estaba haciendo hace un momento y un grito salió de mis labios, de inmediato todos se dieron cuenta de que yo aún era virgen y Cristóbal me llenó de besos del cuello mientras susurraba palabras dulces en mi oído, poco a poco el dolor fue menguando, pero lo que vendría después no estaba ni cerca de imaginármelo.
Cuando notaron que el dolor había desaparecido Cristóbal me dijo algo que me hizo tensarme, él también quería estar dentro de mí, con sus besos y la estimulación que sentía por parte de mis chicos me fui relajando poco a poco, sentí como la p*lla de Cris presionaba mi entrada y lentamente fue empujando hasta estar completamente dentro, mentiría si dijera que no dolió, dolió muchísimo, pero rápidamente el placer sustituyó al dolor, estaban perfectamente sincronizados, uno entraba mientras el otro salía, continúe con mi tarea de darle placer a Mark con mi boca mientras él tocaba mis s*nos, las sensaciones eran abrumadoras.
Los g*midos salían sin control de mis labios y gruñidos de satisfacción llenaban mis oídos, miré hacia donde se encontraban los demás y pude notar que estaban masturb*ndose mientras miraban todo lo que los chicos me hacían, mi org*smo me golpeó y juro que vi estrellitas y puntos de colores en el proceso, sentí la semilla de Mark en mi boca casi al mismo tiempo que Cristóbal y Emiliano descargaban en mi interior.
Mis otros hombres también acabaron en sus manos y esa acción para mí fue increíble, el cansancio me ganó, antes de poder dormirme sentí muchos cuerpos a mi alrededor y unas voces qué me decían que descansara un poco porque esto apenas comenzaba, sin más me quedé dormida.
Rato después sentí unas manos traviesas tocando mi cuerpo, supe entonces que comenzaría la ronda de placer nuevamente para nosotros, cuando abrí mis ojos note a Marcos, Raúl y Samuel sobre mí, me besaron cada uno a su manera y yo realmente me sentí en el cielo, al igual que los chicos buscaron una posición que nos favoreciera a todos, esta vez fue un poco diferente, me dieron la vuelta y quedé sentada a hojarcadas sobre Samuel, Marcos se puso detrás de mí y el mi*mbro de Raúl quedó apuntando en mi dirección.
Me dediqué a complacer a Raúl, Marcos y Samuel me estimulaban, al sentir como Samuel entraba en mí un g*mido escapo de mis labios, era un poco más grande que Emiliano, la diferencia no era mucha, pero tenía que acostumbrarme a su tamaño, Marcos comenzó a entrar por mi parte trasera y nuevamente debía acostumbrarme, cuando solo quedaba el placer en nosotros el vaivén comenzó, Samuel sujetaba mi cintura, Marcos me tomó por el cabello y Raúl se enterraba hasta mi garganta, el org*smo nos golpeó en simultáneo y los g*midos de los chicos me hicieron saber que estaba cumpliendo mi cometido, los estaba complaciendo a todos a la vez aunque no tuviera experiencia en esto, prácticamente todo el trabajo lo estaban haciendo ellos.
Por la madrugada fue el turno de Agustín, Diego y Sebastián, el cansancio reinaba en mi cuerpo, pero no pensaba rendirme ahora, debía cumplir con mis deberes de esposa, mis chicos me acomodaron y esta vez fue mucho más fácil, tomamos la misma posición que utilizamos al principio de la noche y prácticamente no hubo dolor, las sensaciones estaban a flor de piel, mi cuerpo estaba sensible y mis hombres lo sabían, Me dediqué a disfrutar de las caricias los besos que mis chicos me daban, después de algún rato nuevamente llegué al cl*max acompañada de mis hombres, había sido una noche espectacular, pero sin duda estaba adolorida, todos nos acomodamos para dormir y rápidamente caí en los brazos de Morfeo.
Por la mañana no podia mover ni un músculo, había disfrutado la noche, no me arrepentía de nada, sin embargo, tenía algo muy claro y es que pasarían muchos meses para volver a entrar a este cuarto, continuaría cumpliendo mis deberes, pero por separado o estos hombres acabarían conmigo, me trajeron el desayuno a la cama y me dieron mimos todo el día, cuando les pregunté si no tenían asuntos que atender me respondieron que eso estaban haciendo, dijeron que su prioridad era yo y ya me estaban atendiendo, además estábamos disfrutando el inicio de nuestra vida como casados, sin dudas son una dulzura.
Carolina tocó la puerta con ropa para mí y para informarles a mis hombres que sus pertenencias estaban organizadas en sus habitaciones, cuando intenté levantarme mis piernas flaquearon, lo intenté nuevamente y por fin pude sostenerme, parecía Bambi recién nacido y al voltear a mirar hacia donde estaban ellos los note burlándose, intenté parecer enojada pero fue más una mueca que al parecer los divertía más, mientras caminaba hacia el baño preguntaron si podían bañarse conmigo, sabía que estaban bromeando aún así no pude evitar decirles.
- Ni hablar, van a acabar conmigo, miren nada más como me dejaron.
Una carcajada salió de sus labios y Diego descaradamente dijo.
- Mi amada Emperatriz mi memoria no me falla y en ningún momento te quejaste, por el contrario, pedías más.
Intenté mirarlos con furia y lo único que logre fue arrebatar más carcajadas en ellos, resignada me metí al baño, necesitaba un baño relajante con urgencia, ellos ya me tenian la bañera lista con petalos y algunas velas aromaticas.
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Comments
mine🍭
veo que no perdieron el tiempo jejeje chica es tu primera vez y de una vas con 3 uff
2024-03-19
5
Sol Cito
bueno bueno esta emperatriz si que fue golosa comerse a 9 bombones en una noche y siendo virgen eso es admirable y de valientes ya quisiera yo estar en su lugar
2024-02-03
2
la propia
meencanta tu novela muchas gracias
2024-01-12
1