Todos los papeles que escribimos por fueron puestos en la mesa y cada uno eligió uno diferente, la idea era rotar las respuestas y que todos tuviéramos información del otro, hasta el momento todo entre nosotros iba bien, nadie trataba con arrogancia a la otra persona y todos se estaban llevando bien, decidí invitarlos a cenar con mis padres y conmigo, ellos de inmediato aceptaron.
Durante la cena mi padre les hizo una serie de preguntas, parecía más un interrogatorio, sin embargo, ellos no tuvieron problemas en responder todas y cada una de las inquietudes que él tenía, de vez en cuando mi madre me miraba y levantaba el pulgar en un gesto afirmativo, diciéndome sin palabras que aprobaba las elecciones que hice.
Antes de que se fueran les dije que quería pasar tiempo con ellos más a menudo, estando juntos o individualmente, ellos decidieron turnarse para invitarme a salir y luego podríamos reunirnos los diez y compartir momentos juntos.
Realmente eso me gustó, quería conocerlos a todos y esa era una buena opción, Raúl dijo que él sería el primero, por lo que yo debía estar lista para la hora del te de la tarde cuando él pasara por mí para invitarme a una cita, sin más todos se fueron despidiendo, no sin antes darme un beso.
Una vez estuve en mi habitación me lance a mi cama y ahogue un grito de felicidad, mis hombres eran unos bombones, estaban para comérmelos y lo mejor es que eran míos, después de tomar un baño me quede dormida.
Desde temprano mi día se arruinó, mientras trabajaba en mi despacho como todos los días abrieron la puerta de golpe sin siquiera tocar, levante la vista de los papeles que tenía esparcidos en mi escritorio para encontrarme a un William furioso, todas las venas de la frente se le marcaban y traía la mandíbula tan apretada que pensé que se podría romper los dientes, de lo más tranquila le pregunté que quería y la respuesta que me dio me enfureció, qué demonios se creía.
- Te exijo que pares la estupidez que estás haciendo, no vas a meter a ningún otro hombre a tu cama, para eso estoy yo, si lo estás haciendo para llamar mi atención no lo vas a lograr.
- Quién te crees que eres para decirme lo que tengo o no que hacer, no te pongas en plan marido celoso porque no te queda, yo soy libre de hacer con mi vida y con mi cuerpo lo que se me dé la gana, el hecho de que seas mi esposo no te da derecho a imponerte ante mí, no creo que debas recordarte que ese título lo llevas solo de papel, ahora sal de mi despacho y mejor desenredarte entre las piernas de tus zorras, a diferencia de ti yo si estoy trabajando y me estorbas.
William quedo aún más furioso, tanto que me tomo del brazo lastimándome en el proceso antes de encararme.
- A mis concubinas las respetas, ellas sí son unas damas, no como tú le quieres tener otros hombres en tu cama como una vil ramera.
Al terminar de decir esas palabras una sonora bofetada se escuchó en el lugar, les giré la cara de una cachetada al imbécil ese.
- Que sea la última vez que te refieres a mí de esa manera, ¿unas damas dices?, eso no fue lo que di yo en el despacho del ministro de finanzas, tal vez no complaces bien a tus amadas concubinas que deben buscar consuelo en otros brazos, hizo la decisión de mis concubinos no te permito intervenir, es una decisión únicamente mía y ya está tomada porque estoy segura de que ellos sí lograrán complacerme como yo me lo merezco, tú nunca lograrías ni siquiera excitarme, ahora largo de aquí, me harté de escuchar tus estupideces.
Con el ego herido y la duda sembrada sobre lo que le dije con respecto a sus concubinas William salió de mi despacho y yo por fin pude continuar con mi trabajo, el tiempo se me fue volando y cuando me di cuenta solo faltaba una hora para mi cita con Raúl.
Le pedí a Carolina que me ayudara a ponerme un lindo vestido, quería verme linda para él, no sabía a dónde me llevaría por lo que opté por un vestido ligero, pero abrigado, un poco de maquillaje en mi rostro, un bonito peinado y accesorios a juego, en cuanto estuve lista bajé para recibir a Raúl, lo encontré hablando con mi padre en la sala, estaban tan entretenidos hablando de negocios que no notaron mi llegada hasta que carraspee para llamar su atención.
Mi padre me lo dio y por supuesto mi hombre no se quedó atrás, después de despedirme de mis padres subí al carruaje dónde llegó Raúl rumbo a donde quisiera llevarme, el destino que había planeado era un pícnic que él mismo había organizado en una pradera, había una pequeña carpa para ingresar a ella y muchos pétalos de rosas adornaban el camino, era precioso, después de agradecerle el gesto tomé asiento en uno de los tantos cojines que había por toda la carpa.
Entre risas, bromas y uno que otro beso y caricias pasamos una cita perfecta, era un hombre dulce, inteligente, amable y sobre todo muy caballeroso, había disfrutado mucho su compañía, cuando la tarde comenzó a despedirse para darle paso a la noche volvimos al castillo.
En mi habitación me esperaba Carolina con una carta en sus manos, era de parte de Marcos, sería el que me llevaría a la cita del día siguiente, qué pasaría por mí al mediodía y que me pusieras ropa de montar, supuse que iríamos a pasear al bosque lo que le pedí a Carolina que me preparara la ropa que usaría.
Desde bien temprano comencé a trabajar como de costumbre, a la hora del almuerzo Marcos había dicho llegó a buscarme, decidimos tomar el almuerzo en compañía de mis padres, había llegado cabalgando un hermoso caballo negro azabache, tal como había pensado la cita fue en medio del bosque, frente a nosotros teníamos un hermoso riachuelo, con aguas cristalinas y una cascada que caia rompiendo el silencio del lugar, era un lugar muy lindo, no sabía que estaba tan cerca del castillo, Marcos era un poco más brusco el momento de hacer las cosas, besaba como los dioses, el día estaba caluroso y me provoco un baño en el riachuelo, me quite la mayoría de la ropa que llevaba y me metí al agua, mi hombre solo se dedico a observarme desde la orilla, dijo que si se metía conmigo no podría controlarse.
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Comments
Lita Wellington
Todo va bien con ellos
2024-12-18
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Sol
muy buenos y todo pero falto aclararles la importancia de la fidelidad... no faltará que se les lacen las concubinas de pura envidia ... ya que una de ellas le pone los cuernos al emperador ellos podían hacer lo mismo
2024-04-10
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Sol Cito
con permiso emperatriz pero podrías soltar uno pues yo ya me enamoré de uno de ellos
2024-02-03
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