Orígenes

Año 5000 día:  01, mes:  01: Hogar de los Silver.

El ambiente en el hogar de los Silver estaba cargado de emociones encontradas.

-Es igual a su madre- comentaron. Aunque la alegría de dar la bienvenida a su hijo era palpable, el disgusto latente por parte de algunos miembros de la familia aún persistía.

-Si se pareciera a mí, dudo mucho que llamara tanto la atención- Alexander, el padre del niño, con su estatura baja, ojos marrones y cabello castaño, no podía evitar hacer comentarios sarcásticos para aliviar la tensión.

Emmy, con el niño en brazos, dejó escapar una risa tímida ante la ocurrencia de Alexander. Aunque su parecido físico con su madre era evidente, ella se sentía agradecida de que su hijo heredara los rasgos de su linaje materno. A medida que lo observaba, podía vislumbrar la chispa de singularidad en sus ojos grises y brillantes, que les recordaba su conexión con el legado de los Silver.

Mientras algunos presentes compartían comentarios halagadores sobre el parecido entre madre e hijo, otros se mantenían en silencio, tratando de ocultar su descontento. La aceptación de un descendiente de línea en la rama de los descendientes no era algo común ni bien visto por todos. Sin embargo, Alexander y Emmy estaban decididos a demostrar que su hijo tenía tanto derecho como cualquier otro miembro de la familia a recibir amor, protección y enseñanzas sobre el legado ancestral. Habían planeado dejar en claro en ese mismo momento la posición de su hijo en la familia y que no debería de distinguirse de entre otros solo por ser el hijo de una descendiente de línea. Sin embargo, la presencia de muchos miembros de mayor edad les llenó de temor a hablar sobre el tema.

Dentro de la familia Silver, existía un desarrollo acelerado tanto mental como físico en sus miembros. Esto se debía a un conjunto de factores, entre ellos su educación especializada, los métodos de enseñanza y la tecnología avanzada que utilizaban. Estos elementos combinados permitían que los Silver alcanzaran la madurez en etapas tempranas de su vida por lo que era normal hijos a corta edad.

De repente, entre los presentes, se alzó una figura que todos reconocían de inmediato. Su aspecto juvenil y fascinante, combinado con una perspicacia brutal, lo convertía en alguien digno de respeto y admiración. Era uno de los miembros más recientemente nombrados en la familia Silver, cuyo conocimiento y sabiduría eran ampliamente reconocidos.

El silencio se rompió mientras este miembro se acercaba al frente de la sala, captando la atención de todos los presentes. Su mirada penetrante y su aura de autoridad dejaron claro que tenía algo importante que decir.

-Los Silver... valoramos el potencial, no linaje u origen. Así que, dejen de murmurar tonterías- Su voz era demasiado aguda para ser la de un hombre, pero nadie de los presentes había tratado de averiguar o cuestionar su género, simplemente era un miembro importante.

Su firmeza y autoridad dejaron en claro que no se tolerarían prejuicios ni discriminación dentro de la familia. El murmullo se desvaneció rápidamente mientras los presentes absorbían las palabras. La joven pareja sintió un alivio inmediato, miraron juntos a su hijo que en vez de llorar miraba fijamente un rincón solitario.

Mientras tanto, en ese rincón, la Parca observaba la escena con ojos púrpuras llenos de desinterés y aburrimiento.//Así que de esta manera comenzarán el nuevo milenio los Silver// Cuestionaba internamente el interés de las deidades en estos mortales //Que aburrimiento, ¿qué miran las deidades en estos pobres seres?// sus ojos color púrpura seguían en contacto con los ojos grises del niño. Sin embargo, algo inusual ocurrió en su interior. Una extraña premonición sacudió su ser, sacándola de su indiferencia. Con un gesto de negación, apartó la mirada del niño de ojos grises y se retiró del lugar, dejando una sensación de inquietud en su estela.

Poco después, cerca de las horas nocturnas de ese mismo día, uno de los ancianos Silver falleció por causas naturales.

 Aquellos que deseaban formar parte de la familia y su legado encontraban en la mansión un refugio y un centro de aprendizaje. Sin embargo, para aquellos que no mostraban interés o no compartían la visión de los Silver, la vida en la mansión se convertía en un infierno. Estaban atrapados y no podían abandonar el lugar sin seguir estrictas instrucciones para mantener la confidencialidad de los secretos de la familia. La violación de estas normas podía poner en peligro incluso sus propias vidas. Por suerte "pocos eran los que rechazaban su vida en las mansiones". Dentro de esos "pocos" estaban Alexander y Emmy quienes habían guardado sus verdaderos deseos en lo más profundo de su corazón.

Pasaban los días y Alexander y Emmy observaban a su hijo, Aion Silver, mientras crecía en medio de las estructuradas enseñanzas y los rigurosos protocolos de la mansión. Aunque estaban conscientes de que vivir en ese entorno era considerado un privilegio, su descontento y desacuerdo con el legado de los Silver no disminuían. Cada día que pasaba, su deseo de escapar y vivir libres se hacía más fuerte.

En los momentos de intimidad, Alexander y Emmy discutían en susurros los detalles de su plan de fuga. Analizaban cada posible obstáculo y trabajaban en estrategias para eludir la vigilancia y las restricciones impuestas por la familia. Sabían que no sería fácil, pero estaban dispuestos a arriesgarlo todo por la oportunidad de vivir una vida sin los lazos y las ataduras del legado Silver.

A medida que Aion crecía, sus padres intentaban protegerlo de sus propios sentimientos de insatisfacción y resentimiento   No querían que su hijo fuera arrastrado por su propia lucha interna antes de que tuviera la capacidad de tomar sus propias decisiones. Mantenían una apariencia de normalidad y amor hacia su hijo, alentándolo en su aprendizaje y desarrollo dentro de la mansión.

Mientras tanto, Aion, ajeno a los planes de sus padres, seguía inmerso en su educación y entrenamiento en la mansión. Aunque la despreocupada y chistosa personalidad de Aion a menudo ocultaba su profundo conflicto interno, su espíritu curioso anhelaba descubrir el mundo más allá de los muros de la mansión. De vez en cuando mencionaba y describía a sus "amigos imaginarios" a sus superiores y a sus padres, pero no le ponían mucha atención.

Año 5007 día 4 mes 1:

-Felicitaciones Aion, hoy tu cuerpo será unido a nuestro más bello símbolo-

Emmy y Alexander observaban con preocupación cómo los miembros de la familia se reunían alrededor de Aion, felicitándolo por el próximo paso en su camino como Silver. Aion, con su inocencia y juventud, parecía expresar una "felicidad indescriptible" en su rostro. Sin embargo, para Emmy, la idea de que su hijo fuera sometido a la intervención quirúrgica para incrustar los hilos de plata le resultaba aterradora.

Mientras Aion había avanzado en su educación y entrenamiento, Emmy y Alexander buscaban señales en su comportamiento y actitudes que les indicaran sus verdaderos deseos. Sin embargo, la falta de tiempo y la rigidez de las actividades dentro de la mansión dificultaban su comunicación con su hijo. Aion parecía estar inmerso en el mundo Silver, absorbiendo los conocimientos y las habilidades que se le enseñaban, pero su verdadera voluntad y anhelos seguían siendo un misterio para sus padres.

El momento esperado se acercaba inexorablemente, y Emmy y Alexander, con sonrisas forzadas en sus rostros, discutían en susurros. Una lágrima solitaria se escapó de los ojos de Emmy, aunque aquellos que la observaban creyeron que era simplemente el resultado de la nostalgia al ver cómo su hijo había crecido. Aion, atento a los gestos de sus padres, les envió un saludo desde la distancia levantando su pequeño brazo. Los padres al contemplarlo le devolvieron el saludo. //Haré que se sientan orgullosos// pensaba el niño. En medio de aquel momento, sin embargo, la expresión de Aion cambió de repente, desviando su mirada hacia un rincón solitario. Los presentes no dijeron nada, comenzando a dispersarse mientras escuchaban los pasos de uno de los enfermeros que se acercaba para guiar al niño hacia su destino. En ese preciso instante, uno de los tutores, el miembro misterioso y atractivo que había hablado en el día del nacimiento de Aion, se acercó a él y le ofreció un abrazo sorpresivo, dejando a todos boquiabiertos.

"¿Otra vez miras a tus amigos imaginarios, Aion?" le susurró con una mezcla de diversión y seriedad. "¿No crees que ya estás un poco grande para eso?"

"¿Después te los describo, Meríl?" respondió Aion entre risas. Incluso los padres de Aion se quedaron sorprendidos al escuchar ese nombre pronunciado después de tanto tiempo y en presencia de tantas personas. Cuando el enfermero llegó, tomó la mano de Aion y se marchó con una sonrisa en su rostro. Mientras tanto, Emmy y Alexander continuaron su discusión en susurros, planeando sus próximos pasos.

"Hoy es el día, Alexander. Es ahora o nunca", dijo Emmy decidida.

"Pero, ¿qué pasa con Aion?", preguntó Alexander con preocupación en su voz.

"Él ya ha demostrado que pertenece a los Silver, pero no sabemos si nuestro próximo hijo será igual. Tenemos la oportunidad de permitir que nazca en libertad", explicó Emmy.

"Pero...", dudó Alexander.

"¡No creas que no me duele, Alex! También es mi hijo y no quiero dejarlo. Pero tenemos que pensar en el futuro y en la posibilidad de escapar de este legado", exclamó Emmy, al borde de las lágrimas. Ambos eran conscientes de que su plan de escape podía llevarse a cabo perfectamente ese día, precisamente durante la operación de Aion.

"Está bien..." asintió Alexander. Con determinación, se dispusieron a llevar a cabo su plan.

Mientras tanto, en medio de todo, dos parcas se encontraban en una conversación.

"¿Deberíamos llamar a Guadaña? Ella es la encargada de vigilar a los Silver", sugirió una de las parcas.

"Creo que sí, deberíamos llamarla..." respondió la otra parca, perdida en sus pensamientos. Sin embargo, antes de que la primera parca se marchara, la segunda la interrumpió.

"Por cierto... no, olvídalo", susurró. Sabía que era imposible que los humanos las vieran. Ambas parcas se marcharon del lugar.

Poco después, en medio de las sombras, apareció majestuosa y portentosa la parca al mando, suspirando al contemplar el entorno familiar. "Tiempo sin vernos, Silvers..." murmuró con un dejo de nostalgia.

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