Año 3313 calendario humano:
Después de la peculiar experiencia, Alan se habría dedicado junto con Leanne a cazar más y más tormentas, pero las pocas veces que lograba vislumbrar el "paisaje alterno" y sus "luces voladoras" se estaban volviendo cada vez más cortas, como si se abriese una puerta, pero se cerrase de inmediato. Ellen por su parte ya estaba en cama a pocos días de dar a luz, León ya se había acostumbrado a la mansión y era ya un experto en las tareas domésticas y administrativas. Leanne por su parte se conformaba con poder correr y trepar al frente del jardín y cazar tormentas junto a Alan. Hoy en el primer día del año Isca se encontraba de fiesta, lo que significaba una muy buena oportunidad de negociar otra tanda de hilos de plata en alguna subasta; sin embargo, Ellen no podría asistir, por lo que sería el casting de León. Salió temprano de la mansión hacia Isca con la mercancía y junto a Leanne, con un buen traje y porte digno, para regresar al atardecer con una bolsa gigantesca de dinero, un traje vuelto mier#4, dos niños una niña y una bebé, sin caballo y sin Leanne. (Esta es una historia para otro momento). Para cereza al pastel, esa misma noche, Ellen empezó a tener dolores de parto, parecía que ya era hora.
Mientras Ellen sufría contracciones, Alan trataba de mantener la calma, pero su expresión de "no tengo ni idea de lo que estoy haciendo" era prácticamente un letrero brillante en su frente. Por otro lado, León, intentando ser el apoyo más confiable, estaba ocupado tratando de impedir que los niños corrieran por todas partes y desmantelaran la mansión.
El caos estaba servido. Los niños correteaban sin control, lanzaban objetos, hacían ruidos ensordecedores y no parecían interesados en la idea de colaborar. Alan y León intentaban mantener el orden, pero cada intento era rápidamente frustrado por los pequeños terremotos humanos.
Mientras tanto, Ellen intentaba concentrarse en el parto, pero el constante bullicio y alboroto no le facilitaban las cosas. Cada vez que creía estar en un momento tranquilo, uno de los niños aparecía en escena para pedir ayuda, preguntar algo o simplemente causar más estragos.
- ¡DE DONDE SALIERON TANTOOOS! - Gritaba Ellen mientras pujaba. -AUN FALTA\, PRIMERO CALMEN A ESOS DEMONIOS-
En medio de todo el caos, Alan y León se miraron y, entre risas nerviosas, se dieron cuenta de que la situación era demasiado cómica como para enfadarse. Aceptaron su papel de padres improvisados y se lanzaron de lleno al desafío.
Alan, con una bebé en brazos y otros dos niños agarrados de sus piernas, se convirtió en un malabarista improvisado, moviéndose por la mansión de un lado a otro mientras intentaba evitar los objetos voladores y los obstáculos humanos.
León, por su parte, se convirtió en el "negociador" oficial, tratando de mantener la paz entre los niños, ofreciendo golosinas a cambio de momentos de tranquilidad y distrayendo su atención con juegos y trucos.
Y en medio de todo el caos, entre risas, llantos y confusión, finalmente llegó el momento más esperado. Ellen dio a luz a su pequeña bebé, envuelta en el caos absoluto que había rodeado su llegada al mundo. Alan tomó a la pequeña en brazos y Ellen quedó inconsciente en el acto. Después de arrullar a la pequeña, Alan La limpió, y la puso al lado de su madre. Cuando fue en busca de León lo encontró dormido junto al resto de niños. Suspiró y decidió ir a descansar, mañana interrogaría a León.
A la mañana siguiente mientras los niños y Ellen descansaban, Alan y León se levantaron temprano e inquietos. Alan interrogó a León por lo que había sucedido, que significaban esos niños, que significaba el costal de dinero que traía y cómo es que Leanne no estaba con él. León le respondió punto por punto, el punto parecía ser que, alguien había informado al ejército romano sobre la subasta que se llevaría a cabo en Isca y les tendieron una emboscada, los 4 niños eran sirvientes de uno de los asistentes de la subasta, León no pudo dejarlos y los había traído consigo. Para completar tuvo una discusión con Leanne la cual se separó del grupo sin decir a donde se dirigía.
Alan y León intercambiaron miradas de asombro y preocupación mientras absorbían toda la información que León había revelado. Parecía que el destino había lanzado otro giro inesperado en su camino y ahora tenían más preguntas que respuestas.
Ellen llegó a la conversación de pie y algo pálida. Alan se preocupó y quiso socorrerla, pero Ellen le apartó los brazos y con expresión perpleja, exclamó: "¡Espera un momento! ¿Emboscada, niños sirvientes y un costal de dinero? ¿Qué demonios pasó anoche? Esto se está volviendo más complicado de lo que esperaba".
León suspiró y explicó detalladamente cómo habían sido emboscados por las fuerzas romanas en la subasta clandestina. Mencionó cómo los niños sirvientes, que ahora eran como pollos sin cabeza en la mansión, estaban relacionados con la subasta y habían decidido seguirlos en un acto de necesidad y supervivencia.
"Y esa bolsa de dinero", continuó León, "es el fruto de nuestra exitosa huida. Resulta que los romanos confiscaron gran parte del producto subastado, pero logramos escapar con una parte del botín".
-¿Si sabes que ese gran botín apenas alcanza para los materiales de un mantenimiento a la mansión? - replicó Ellen.
León se mordió los labios, pero no dijo nada /Qué le pasa a esta? ¿Que acaso no acaba de parir? ¿Porque no está durmiendo? // Era consciente que gran parte de sus problemas en la subasta partieron de su idea de llevarse ese grandioso botín.
-Por ahora debemos encontrar a Leanne-
-No estoy de acuerdo- Respondieron al tiempo Ellen y León. Alan abrió los ojos.
León suspiró - Leanne escapó en dirección al bosque, lo más probable es que tenga otros asuntos pendientes. -
Alan quedó devastado con aquella noticia, sin Leanne no podría continuar con sus experimentos y más con la falta de fondos que ahora presentaba la mansión.
-Leanne sabe cuidarse sola Alan, si no ha regresado es porque no ha querido-
El científico sin su radar de tormentas se dedicó entonces los siguientes días a ser niñero y herrero con cara triste.
Año 3313 día 4 cerca de Galicia, actual España:
Leanne se adentraba cada vez más en el espeso bosque, saltando sobre rocas y esquivando ramas. Su determinación era palpable mientras buscaba el campamento de los vándalos, su tribu de origen. A pesar de haber sido expulsada, aún sentía un vínculo con ellos y anhelaba encontrar la aprobación de su gente por la información que había adquirido de los salvajes.
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