Un Hogar?

El cansancio pesaba sobre Leanne como una losa, su cuerpo exhausto anhelaba el descanso después de la incesante serie de eventos que habían vivido. A duras penas se mantenía en pie, impulsada por la determinación de no dejarse vencer por la fatiga. Sin embargo, su resistencia llegaba a su límite, y su mente luchaba por mantenerse consciente mientras sus párpados se volvían pesados.

El cielo nocturno estaba cubierto por nubes oscuras que ocultaban la suave luz de la luna, lo que dificultaba la visibilidad. Alan, consciente de la situación, redujo la velocidad de su caballo, adaptándose a la falta de iluminación. El silencio predominaba entre ellos mientras cabalgaban durante dos largas horas, sumidos en sus propios pensamientos y en el agotamiento que los embargaba.

Finalmente, tras atravesar un pequeño monte, la majestuosa mansión Silver se reveló ante ellos. Las luces de las lámparas brillaban débilmente a través de las ventanas, añadiendo un toque de misterio al entorno. La imponente estructura de la mansión era un símbolo del poder económico y la influencia de aquellos que la habitaban.

Leanne, consumida por el agotamiento y la desconfianza, se dejó llevar por la sospecha de que Alan los había conducido hacia algún tipo de base enemiga. Antes de que pudiera expresar su desconfianza y su deseo de luchar, su cuerpo traicionero cedió a la fatiga. Sin poder resistir más, cayó dormida del caballo y León junto a ella, su voluntad desafiada por el agotamiento implacable.

En la puerta se divisó la figura de Ellen, quien había escuchado los galopes de caballo.

-Alan? - preguntó mirando desconcertada la escena.

-Hola Cariño, por favor ven y ayúdame un poco- dijo Alan con voz esforzada. Estaba cargando con León para poder entrarlo en casa.

Sin perder un segundo, llevaron a Leanne y a León a una sala amplia y bien iluminada, donde yacían cómodamente en camas preparadas para situaciones de emergencia. Ellen sólo hizo dos preguntas ¿Quiénes son? y ¿Que hacen aquí? Alan las contestó con sencillez y a continuación trabajando conjuntamente empezaron a tratar las heridas de León. Poco a poco, la atención médica comenzó a surtir efecto. León se aferraba a la vida, su respiración se volvía más regular y la tensión en su rostro disminuía. Sin embargo, la gravedad de las heridas aún era evidente, y Alan sabía que el camino hacia la recuperación sería largo y desafiante, ya que su hombro derecho estaba prácticamente destrozado.

Al día siguiente:

Leanne comenzó a mostrar señales de recuperación. Sus párpados parpadearon y, lentamente, sus ojos se abrieron revelando un brillo de confusión y debilidad.Alan, quien había pasado la noche al lado de Leanne y León, se encontraba agotado pero lleno de esperanza al verla despertar. Se acercó rápidamente a su lado.

Al despertar y encontrarse en un entorno desconocido, Leanne se sintió desorientada y bajo amenaza. Su instinto salvaje se apoderó de ella, y sus sentidos se agudizaron. Miró a Alan con cautela, percibiendo su presencia como una posible amenaza.

Los ojos de Leanne se estrecharon, su postura se tensó y su mente se llenó de sospechas. Su instinto le decía que se encontraba en peligro y que debía protegerse a sí misma. Sin pensarlo dos veces, se alejó rápidamente de Alan, poniéndose en posición defensiva.

"¡Aléjate!", exclamó Leanne con voz firme y llena de desconfianza. "No sé quién eres ni qué estás tramando, pero no permitiré que te acerques ahora que estoy recompuesta".

Alan quedó sorprendido por la reacción de Leanne. No esperaba que ella lo viera como un enemigo después de lo de anoche. Trató de mantener la calma y mostrarse lo más tranquilo posible, levantando las manos en un gesto de rendición.

-Estás en la mansión Silver. Estás a salvo ahora. -

-No se puede estar a salvo entre los salvajes-

En ese momento ingresó Ellen a la habitación.

-No has mirado tu reflejo joven? creo que la salvaje aquí es otra- Dijo Ellen mientras se acercaba

-No te acerques más y dime qué es lo que realmente quieren de mí. Nadie salva a otro porque si.-

- ¿Que te comportes? nos escuches y nos des siquiera las gracias por salvar a tu amigo? -

En ese momento Leanne recordó la existencia de León, hizo una expresión interrogativa y miró hacia donde estaba Alan. Un torbellino de pensamientos relacionados a la desconfianza y a la preocupación por la vida de su pasaporte para regresar a su tribu se mezclaban en su cabeza. Alan tocó el hombro de Ellen mientras que seguía mirando a Leanne.

-Te mostraremos dónde está, pero primero, debes decirnos porque una Joven como tú y alguien de tan corta edad como León están siendo perseguidos. No dan la impresión de ser simples asesinos.... Información: es todo lo que necesitan estos salvajes de tí -

-Lo que somos y por qué estamos siendo perseguidos por los salvajes como ustedes no es de su incumbencia-, respondió Leanne con voz firme. -Pero te diré esto: ese macho escuálido no podría ni matar ni a una tortuga-

Ellen empezaba a perder su poca paciencia. -Entonces la asesina eres tú-

-A diferencia de ustedes salvajes, que matan por ambición, nosotros matamos por lo que es nuestro, mi vida y León, me pertenecen. -

El ambiente se volvió tenso, cargado de desconfianza y palabras afiladas. Leanne y Ellen se enfrentaban con miradas desafiantes ojos grises vs ojos dorados, sin ceder terreno. Alan, preocupado por la tensión creciente, intervino para calmar la situación.

"Basta", dijo Alan con firmeza. -Así que eres una tribal - Eso explicaba su comportamiento.

-Tu amigo está por allí, eres libre de hacer lo que quieras mientras él se despierta-

Ellen sólo suspiró y salió de la habitación.

Leanne se quedó observando a Alan con cautela, evaluando sus palabras y la sinceridad en su tono. Aunque seguía desconfiando de él y de sus intenciones, decidió aprovechar la oportunidad para reunirse con León y asegurarse de su bienestar.

Caminó hacia la dirección indicada por Alan y entró en la habitación donde se encontraba León. Su corazón se llenó de alivio al verlo acostado en una cama, todavía inconsciente pero aparentemente estable. Se acercó lentamente y se posó frente a él.

Mientras esperaba a que León despertara, Leanne reflexionó sobre la situación en la que se encontraban. A pesar de su desconfianza hacia Alan y Ellen, no podía negar que habían mostrado cierto grado de cuidado hacia ellos. Tal vez, en medio de ese conflicto y desconfianza, había una oportunidad para encontrar respuestas e informar a su tribu.

El tiempo pasó y, finalmente, León comenzó a mostrar señales de recuperación. Sus párpados parpadearon y abrió lentamente los ojos, encontrándose con la mirada penetrante de Leanne quien le cacheteaba sin parar mientras le decía -Despierta, despierta, despierta, despierta... -

-AAAAAAAAAAAAA- un grito de dolor, ira y miedo resonó en cada rincón de la mansión Silver.

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