Dinastía II

Los vándalos y ancianos se acercaban a Alan en busca de una explicación sobre lo ocurrido, muchos creyeron que había hecho enojar a un dios superior a él y había recibido un castigo. Otros empezaron a murmurar y especular sobre su humanidad, ya que sangraba como cualquier otro. Ellen y León estaban igual de impactados y no proferían palabra alguna. Alan, sordo y sin poder oír cosa alguna seguía perdido en sus pensamientos.

La frustración crecía en el interior de Alan, quien percibía la falta de preocupación y atención de la tribu hacia Leanne, que había sido absorbida por la red mágica durante el impactante suceso. Se preguntaba por qué no habría soltado ella la red, se preguntaba sobre si había quedado enredada por culpa del desorden o si realmente Leanne confiaba en su fuerza para no dejarla ir. Sus oídos seguían ensangrentados y su mente nublada, pero un sentimiento de ira y tristeza ardía en su pecho.

Observaba a su alrededor y notaba cómo algunos vándalos y ancianos se limitaban a murmurar y especular sobre su propio destino, ignorando por completo la desaparición de Leanne. Esta indiferencia hacia la compañera que había arriesgado todo a su lado lo colmaba de rabia e impotencia.

Con los ojos inyectados en ira, Alan se levantó de un salto, haciendo que todos a su alrededor se percataran de su presencia y el fuego que arreciaba en su mirada. Su voz, ahora distorsionada por la furia contenida, se alzó en un grito que resonó en los corazones de los presentes.

- ¡¿Cómo pueden estar aquí sin inmutarse por lo que ha sucedido?! ¡Leanne se ha ido\, y solo les importa especular sobre mi destino!\, Que clase de tribu son! -

Muchos de los presentes quedaron mudos, pero otro grupo se sintió ofendido y empezaron a desenfundar armas. La mirada de Alan cambió repentinamente, no estaba dispuesto a arriesgar algo más que le importara. Miró con determinación al populacho que se estaba sublevando y con voz seria y una mirada que parecía brillar habló.

-¡FUERA DE MI DOMINIO!- Ellen y León se estremecieron al escuchar esas palabras, pero se levantaron y se colocaron junto a Alan, mostrando su apoyo inquebrantable. León hizo aparecer un cuchillo desde su manga, como si fuera producto de la magia misma. Esta demostración de poder provocó temor en aquellos que habían sido testigos de las habilidades sobrenaturales de Alan y sus acompañantes. Rápidamente, el miedo se propagó y el grupo que se había sublevado empezó a dispersarse, partiendo de regreso a su tierra, decepcionados del supuesto dios que sangraba.

Mientras observaban cómo se marchaban, Alan, Ellen, León y los niños notaron que todavía había once personas postradas en el suelo. Esta vez, fue Ellen quien se enfadó.

"¡Él no es ningún dios, es mi esposo!", exclamó entre lágrimas. Alan, aún ensordecido, no pudo entender las palabras de su esposa, por lo que le hizo señas a León para que lo representara. Entre los que permanecían postrados se encontraba uno de los ancianos dirigentes.

"Lo sabemos. Conozco a Leanne desde que era una niña, y en parte, ayudé en su farsa del dios león salvaje. Los que estamos aquí no estamos porque queramos estar bajo la sombra de un dios, sino porque deseamos servir a un gran hombre capaz de convocar rayos", explicó el anciano con solemnidad.

Las palabras del anciano resonaron en el aire, envolviendo a Ellen, León y los niños en un halo de esperanza renovada. Eran conscientes de que necesitaban la mayor ayuda posible dentro de la mansión Silver. León los aceptó y dirigió el camino de regreso.

Días después a pesar de sufrir una pérdida auditiva significativa, Alan no renunció a su obsesión por encontrar una manera de ingresar a esa misteriosa "dimensión alterna" donde Leanne había desaparecido. Pasaron los años, y cada vez más se sumergió en su investigación y experimentación, pero los resultados seguían siendo elusivos.

Aunque logró capturar algunos rayos con éxito, ya no sucedió nada sobrenatural ni se abrió ninguna puerta hacia la dimensión buscada. La frustración y la desesperación se apoderaron de él, pero se negó a abandonar su misión.

Mientras tanto, los niños y niñas crecían dentro de la majestuosa mansión Silver, imbuidos en el legado de su padre. Ellen y León se aseguraron de transmitirles la historia y las enseñanzas de Alan, incitándolos a continuar con la búsqueda y la lucha por encontrar a Leanne y descubrir los secretos de la dimensión alterna.

El hijo mayor, Marly, mostró una pasión y una dedicación extraordinarias hacia el legado de Alan. Desde que fué testigo de lo que sucedió el día en que Alan perdió su audición, demostró una habilidad sorprendente para comprender los misterios ocultos y una destreza excepcional en el manejo de los hilos de plata. A medida que crecía, se convirtió en el sucesor designado para liderar la búsqueda de la dimensión alterna y encontrar a Leanne. También como hermano mayor fué el tutor principal de Eliz, La hija de línea (es decir, de sangre).

Los once tribales que habían permanecido, fueron leales a Alan y su familia,  juraron lealtad a la descendencia Silver, reconociendo la importancia de su linaje en el propósito de trascendencia de la humanidad. Juntos, formaron un equipo unido y determinado, dedicado a desentrañar los secretos que rodeaban la desaparición de Leanne y alcanzar la dimensión alterna.

Con el tiempo, Alan se convirtió en una leyenda viviente en su campo, un hombre cuyo nombre era pronunciado con reverencia y admiración en los círculos de estudiosos y buscadores de lo desconocido ligados a los Silver. Escribió numerosos libros, recopilando sus conocimientos, experiencias y teorías, con la esperanza de que su linaje Silver encontrara las respuestas necesarias en su incansable búsqueda.

La mansión Silver se convirtió en un centro de aprendizaje y entrenamiento, donde los descendientes de Alan de línea o no, se preparaban para la búsqueda de la dimensión alterna. A través de generaciones, se transmitió la pasión, el conocimiento y el coraje necesarios para enfrentar lo desconocido, y cada nuevo miembro de la familia Silver se convertía en un guardián de la esperanza y el legado de Alan.

A pesar de los años transcurridos y los obstáculos en su camino, la llama de la determinación nunca se extinguió en Alan y su linaje. La búsqueda de la dimensión alterna y el anhelo de reunirse con Leanne se convirtieron en una misión que trascendió el tiempo y el espacio, llevando consigo la promesa de descubrimientos y reencuentros que solo el destino podría desvelar.

Año 1350 calendario espiritual dominio de la soberana del espacio:

¿Solo somos nosotros? -

Las demás deidades y soberanos expresan no encontrar importancia alguna en una familia humana-

Desde el año 1314 (calendario espiritual) la investigación había dado frutos, y las deidades de IDA de alguna u otra forma dieron con el paradero de los responsables de alterar la barrera en el pasado. Bálita, una de las seis deidades presentes en esa reunión, sentía una inquietud particular. Aunque su actitud perezosa y cobarde la llevaba a menudo a desinteresarse por los asuntos humanos, algo en la historia de los Silver capturó su atención. Se sorprendió también al ver como uno de los más poderosos y recién llegado tomó la iniciativa y propuso mantener bajo vigilancia a ese grupo peculiar de humanos y a su mansión, con la esperanza de descubrir más sobre sus actividades y averiguar si realmente habían encontrado algún atisbo de la dimensión alterna. No tenía razones para negarse y además esos molestos humanos le habían generado más trabajo en años anteriores, al final de la reunión votó a favor de vigilarlos e intervenir si llegaba a ser necesario.

.

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play