Elección

Alan y Ellen se encontraron con la escena.

-¡Deja de golpearme Leanne!- Se quejó León con los cachetes inflados y rojos.

-Despertaste!, nada mal para ser un escuálido...Muy bien, es hora de irnos-

Alan y Ellen se acercaron rápidamente, sorprendidos por la peculiar forma en que Leanne intentaba despertar a León. Observaron la situación con curiosidad y cierta diversión.

-Leanne, creo que las cachetadas no son la mejor manera de despertar a alguien, comentó Ellen con una sonrisa. -Pero me alegra ver que tu amigo ha recobrado el conocimiento, parece alguien más civilizado. -

León, aún un poco adormilado y con las mejillas enrojecidas, frunció el ceño ante las palabras. -Son ustedes los que nos salvaron? - Miraba con incredulidad, a simple vista solo era una pareja adulta normal. Leanne buscó la mirada de León y le asintió con un suspiro.

Alan se acercó a ellos con expresión seria. -Tengo asuntos que atender, pero antes de partir, necesitamos que nos expliquen por qué están siendo perseguidos", dijo con determinación.

Estamos siendo perseguidos por los soldados romanos", comenzó a explicar León. "Leanne fué expulsada de su tribu por razones que no vienen al caso, y yo... bueno, tengo mis propios asuntos con la ley. Nos encontramos en Isca buscando refugio, pero ya sabes lo que ocurrió. -

Alan asintió, procesando la información mediocre. -Entiendo. Parece que todos tenemos nuestras historias complicadas y razones para estar en esta situación. Pero ¿Porqué Isca? ¿No saben que es la ciudad en la que más han invertido fuerzas de investigación? -

-Tras de que escuálido, Bruto - Se quejó Leanne, la cual miraba a León con ojos salvajes, empezaba a desconfiar si realmente este chico sabría las estrategias de guerra de los salvajes. Le había llevado a Isca sólo para perderle el paso a los soldados romanos y luego llevarlo a su tribu, pero, por el contrario, ahora los perseguían más.

-A mí no se me ocurrió atacar a un noble apenas llegamos a la ciudad, por lo menos- Replicó con extrema rapidez el chico. -Por cierto, ¿Dónde estamos? -

Alan y Ellen se miraron mutuamente, no debían revelar la información sobre la localización de la mansión Silver tan fácilmente. -Están en la mansión Silver- decidió responder Ellen. Alan hizo una expresión de sorpresa momentáneamente.

Hubo un periodo de silencio, la frente de León empezó a sudar y Leanne solo miraba la escena con curiosidad. - ¿Eres Alan Silver? -

-Así es-

¿Por qué nos salvaste? -

-Me pareció un desperdicio dejar morir a dos talentos solo por una riña con el imperio-

León había sido informado de la cabellera gris y la contextura flácida del hombre, pero al ser el más perseguido en Isca dudaba mucho que tuviera acceso a una mansión como en la que estaba en ese mismo instante. León sólo pensó unos instantes. Lamentó su mala y buena suerte al tiempo, aun así, empezaba a sentirse endeudado con Alan por rescatarlos.

-Disculpa nuestra rudeza, gracias por tratar mi herida, no siento el brazo ¿No se puede hacer algo? - Alan lo negó con la cabeza. Se sintió un poco mal por ver a un chico de unos "16 años"  en tales condiciones.

-Entiendo... ¿Hasta cuándo nos pueden brindar posada? - Era alguien maduro para su edad.

-Hasta cuando nos encuentren, aunque claro está, para evitar eso necesitamos de la mayor mano de obra posible- Contestó Ellen.

-No seré esclava de salvajes-

- ¿Entonces que harás?\, por mi parte haré lo que pueda para no ser una carga-

- ¡Yo no soy una carga! - Leanne se sintió mal al escuchar las palabras de León.

Alán alzó su voz - Nadie aquí es una carga, el solo hecho que respiren es útil -

-Tch- Leanne se empezaba a sentir culpable.

-León, puedes acompañar a Alan y tú si no quieres ser un estorbo quédate a ayudarme- Habló Ellen con su acostumbrado tono de desdén. Alan sintió por un momento como si Ellen ya hubiese ganado dos esclavos en un instante.

-No podemos separarnos- advirtió Leanne, aún seguía desconfiando.

Alan asintió comprensivamente. -Entonces. Estoy seguro de que encontrarán la manera de contribuir y ser valiosos en esta mansión. Y León, no olvides que siempre estaré aquí si necesitas mi ayuda en el futuro. - Después de hablar Alan se retiró del lugar.

Durante la semana que siguieron, León y Leanne se sumergieron en la rutina diaria en la mansión Silver. Ellen demostraba su elegancia en cada tarea, siempre con un aire de superioridad, mientras León se esforzaba por ayudarla de la mejor manera posible, aunque a veces su egoísmo y cobardía salían a relucir. Por otro lado, Leanne, con su naturaleza salvaje e impulsiva, a menudo causaba más problemas de los que resolvía en sus tareas.

Alan se la pasaba saliendo más de lo que se quedaba dentro, buscaba la manera de dar con algún especialista en tormentas para sus experimentos. En cierta ocasión Leanne rompió tres platos, derramó sustancias peligrosas en el laboratorio de Alan y culminaría golpeando a León una vez más por una discusión.

Ellen ya había perdido la paciencia, excluyéndola de las actividades domésticas. Leanne, por su parte, prefería salir a explorar los alrededores de la mansión en busca de aventuras, mostrando poco interés en dichas tareas. A lo largo del día, Ellen se ocupaba de las tareas del hogar y León de la administración de la mansión, ayudaba en lo que podía, aunque a veces su cobardía lo llevaba a esconder ciertos errores que cometía. Leanne, por su parte, se entretenía con actividades más físicas y desordenadas. En una lavada de platos Ellen podía ver a Leanne saltar más de 50 veces y trepar tres árboles de manera poco elegante.

En una ocasión Ellen se acercó a Alan para convencerle de que entretuviera a la "malcriada" de la casa, a lo cual Alan no pudo negarse. Sabía que Leanne tenía cierto grado de curiosidad por el cómo había logrado salvarlos ese día, así que decidió explicarle sobre los hilos de plata y las herramientas que había creado con ellos. Alan encontró a Leanne explorando el jardín de la mansión, saltando de un árbol a otro con agilidad. Se acercó a ella.

- ¿No te cansas? -

-No escucho palabras de escuálidos-gritó Leanne.

Alan no pudo evitar sentirse algo herido, pero al menos ya no le decía salvaje.

-Este escuálido te salvó de la muerte, ¿Quieres saber cómo? - Las palabras de Alan captaron la atención de la joven, la cual resbaló y estuvo cerca de caerse. Se acercó a Alan y le interrogó.

-Déjame mostrarte- Dijo Alan mientras le daba la espalda y se dirigía a su laboratorio. Leanne decidió seguirlo.

Mientras caminaban por la mansión para dirigirse a su destino, León que estaba en una mesa de la sala haciendo cuentas, escuchó los pasos bruscos y apresurados de Leanne. Sin pensarlo dos veces salió corriendo hacia el segundo piso. Leanne escuchó unos pasos apresurados por lo que salió en busca de ellos dejando a Alan desconcertado. Mientras tanto, en el segundo piso, León buscaba frenéticamente un lugar para esconderse. Sabía que si Leanne lo descubría, no habría escapatoria de su salvajismo. Miró a su alrededor y vio una puerta entreabierta que conducía a una habitación aparentemente vacía. Sin pensarlo dos veces, se adentró y cerró la puerta tras de sí, esperando que fuera suficiente para mantenerse oculto.

Leanne, llegó al segundo piso y comenzó a explorar cada habitación en busca del sonido que había escuchado. Avanzaba con determinación, empujando y pateando puertas y revisando detrás de los muebles. Su instinto salvaje la guiaba, y no iba a rendirse fácilmente.

Mientras Leanne se acercaba a la puerta de la habitación donde se encontraba León, este último empezó a sudar de nerviosismo. Podía escuchar los pasos acelerados y la respiración agitada de su amiga, y supo que estaba a punto de ser descubierto.

Justo cuando Leanne estaba a punto de abrir la puerta, León tuvo una idea desesperada. Buscó rápidamente una almohada en la habitación y se escondió detrás de ella, aferrándola frente a su rostro con los ojos abiertos de par en par.

Leanne, al abrir la puerta, se encontró con la escena de León escondido tras la almohada. En un primer instante, su sorpresa se convirtió en desconcierto. Parpadeó varias veces, tratando de procesar lo que veía. Iba a ir a molestarlo por su estupidez, pero algo dentro de su corazón le instó a dejarlo en paz sólo por esta vez. Mientras bajaba para encontrarse con Alan no pudo evitar recordar su propósito inicial. La vez que golpeó a León habría sido porque éste se había negado a acompañarle hasta su tribu ya que se estaba empezando a acostumbrar a la mansión Silver, y al igual que él, Ellen empezaba a acostumbrarse a sus ayudas. Decidió resolver ese asunto más tarde.

Una vez se encontró con Alan, él la guió al laboratorio. Una vez dentro no pudo evitar sentir curiosidad por tantas cosas extrañas que veían sus ojos, plateadas y brillantes. Alan le mostró a Leanne los hilos de plata que había creado y las herramientas que utilizaba para trabajar con ellos. Le explicó cómo los hilos tenían propiedades especiales y su anhelo de querer manipular la interacción de los rayos con ellos. Leanne observaba con atención, aunque su naturaleza salvaje y su falta de paciencia para los detalles delicados se hicieron evidentes en más de una ocasión.

-Si tan solo fuese capaz de predecir el clima- Se quejó Alan. Leanne emocionada de que por fin había entendido algo respondió de inmediato y con orgullo.

- ¿No puedes hacer algo tan simple escuálido gris? - Alan quedó algo desconcertado\, pero luego se le encendió el bombillo\, su rostro serio se llenó de un aire juvenil y emocionado\, sus ojos brillaron y se acercó a Leanne determinado. - ¿Acaso tú puedes? - De la respuesta de Leanne dependía la posibilidad de descubrir que es lo que realmente había pasado ese día en Londinium\, si bien Alan ya había superado la muerte de su mentor\, por algún motivo sentía un pequeño sentimiento de culpa y sospecha.

-Por supuesto- Dijo Leanne con una gran sonrisa y las manos en la cintura.

.

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play