- Quiero que me cuente Julián ¿Por qué la llevó a ese lugar desolado…? ¿Tenía pensado tener sexo…?
- No quería que fuera así su primera vez – dijo mirando hacia la ventana del consultorio – pero luego tuvimos muchos encuentros sexuales en lugares como ese…
- ¿Por qué le gustaba exponerla…?
- Yo no la exponía… - estaba confundido – ella estaba segura conmigo…
- ¿Y si se hubieran cruzado con las personas incorrectas…? – no recibió respuesta - ¿solía tocarla sexualmente o frotarle los genitales en lugares públicos o en presencia de otras personas…?
Julián no contestaba, pero cruzaron por su mente infinidad de imágenes, le gustaba el sexo el lugares públicos, le gustaba tocarla por debajo de la mesa, incluso dependiendo de la ropa que tenía, hasta había ido un poco más excitándola con sus dedos…
- Veo en sus relatos conductas parafílicas muy marcadas…
- ¿Me está diciendo que soy un degenerado…? – se sentía ofendido
- No necesariamente – sonreía por la posición defensiva – es bastante común en hombres heterosexuales entre 15 y 25 años… el exhibicionismo o excitarse con que lo estuvieran viendo y el froteurismo o excitarse por frotarse los genitales en espacios públicos…
- Solo nos amábamos… - dijo compungido – usted lo ensucia con otras intensiones…
- ¿Ahora lo sigue haciendo…? – Julián negó con la cabeza – eso es porque maduró su sexualidad… tener mucho sexo no lo hace un experto…
- Mucha teoría y poca practica tampoco lo hace experto… - retrucó sarcástico
- La sexualidad es mucho más que el acto sexual… es la capacidad de experimentar determinadas respuestas subjetivas, la manera en que percibimos el deseo, la excitación, el orgasmo… lo que identificamos con placer sexual… - como Julián lo observaba sin emitir sonido continuó – usted me dijo que sentía placer verla manejar al tenerla tan cerca por primera vez…
- Eso no es algo malo…
- Por supuesto que no… - continuaba sonriendo – pero escribir su nombre en los senos de alguien mientras se le proporciona placer y se le instala un mensaje mental de pertenencia exclusiva implica un sometimiento… hoy se lo llamaría cosificación de la mujer… esa percepción de la sexualidad varia con los principios y valores de la persona…
- ¿Yo abusaba de ella…? – dijo incrédulo - ¿eso me está diciendo…?
- Eso lo sabe usted… pero la inexperiencia de ella contra la experiencia de un integrante de un club sexual donde se practicaban intercambios y posiblemente orgias, aunque usted no lo haya mencionado explícitamente… se podría tomar como una diferencia de poder, lo único que lo salva es la edad similar que tenían…
- Pero a ella también le gustaba… - trataba de defenderse
- No lo estoy acusando… - trataba de calmarlo – de hecho le dije que es normal a esa edad… pero… ¿le preguntó alguna vez a ella si le gustaba…?
- No le pregunté… pero le gustaba…
- Me temo que por lo que me cuenta a ella le gustaba usted… - le dijo mientras que tomaba notas despreocupadamente – y aceptaría darle lo que fuera que quisiera o necesitara de ella… Los mandatos o mandamientos son órdenes que no pueden refutarse fácilmente y menos para alguien inexperto: le dijo “Eres mía…” ella nunca tuvo otra opción… nunca le preguntó si ella quería ser suya.
- Ella no era débil como se la está imaginando… - se sulfuraba por momentos –
- No dije que ella fuera débil… usted tiene muchos preconceptos equivocados y prejuicios… ella era mucho más fuerte que usted… - Julián lo miraba sin entender – ella decidía estar con usted… no lo forzaba ni buscaba cambiarlo… usted era el de las inseguridades… el que necesitaba estar en un club donde le dijeran con quien podía o debía tener sexo… ella lo quería a usted y para eso debía someterse a su criterio de sexualidad… era el costo que tenía que pagar…
- No fue así… - comenzó a faltarle el aire y se levantó
- ¿Quién dijo primero que quería al otro…?
- Yo le escribí en su uniforme…
- Eso no sirve… - dijo despectivo - ¿Quién miró al otro a los ojos o abrazó y dijo “Te quiero”…? Puedo apostar que fue ella… - Julián miraba por la ventana sin contestar - ¿Cuándo se lo dijo…?
- La noche que me despedía de ella antes de volver a la universidad… - dijo casi sin voz…
- ¿Y usted se lo dijo alguna vez…? – insistía sin piedad, lo vio asentir y continuó - ¿Cuándo y en qué contexto lo hizo?
- Cuando le dije que iba a salir del club porque querían que la dejara… recién había salido del sanatorio donde había estado internado… un año después que empezamos a salir…
- Ultima pregunta y después damos por finalizado la sesión de hoy… - no le respondió ni dejó de ver por la ventana – la noche que se terminó la relación… cuando usted me dijo que se abrió completamente a ella y le mostró como era en realidad… ¿le dijo en algún momento de su justificación que la quería…?
- No… ella lo sabía…
- Usted había vuelto al club… ¿No es cierto? – lo vio agachar la cabeza avergonzado – entonces fueron ellos los que decidieron que ya no la podía querer…
- No fue así…
- Bueno… - dijo mientras que se levantaba para dar por finalizada la reunión – siga escribiendo sin mentir… sea honesto consigo mismo y tal vez descubramos la verdad… nos vemos la semana que viene…
Julián pasó a su lado sin mirarlo siquiera, hoy le había destruido directamente con sus comentarios… él la había amado… de pronto el dolor de su abandono, el dolor que le acompañó por tantos años, tomó otra dimensión… ¿Y si ella lo hubiera interpretado igual que el psicólogo? ¿Y si ella simplemente pensó que él no la quería…?
Llegó al auto, pero no se sentía bien como para manejar, decidió caminar un rato hasta que se sintiera mejor.
El maldito Club… el último tiempo con Romina hasta le mentía sobre el día de su llegada, se iba para la reunión pero a ella le decía que iba al día siguiente… aun así cuando surgía alguna nueva reunión o compromiso, le inventaba alguna excusa como el ir a pescar con su padre que era fanático de la pesca… y ella lo sabía porque conocía a todos los amigos de su suegro… cada vez que pescaban la invitaban a comer con ellos… siempre… sin excepción… era “La nuera del Nono”, a la que le gustaba comer cualquier cosa con pescado que ellos cocinaran…
De pronto el hecho de darse cuenta que ella al inicio no sabía los detalles del club, pero cuando el decidió dejarlo por ella, le había contado todo lo que había hecho dentro de ese grupo… por supuesto que cuando le dijo esa noche que había vuelto… ella sabía perfectamente todo lo que implicaba el hecho de ser otra vez “Un eslabón”.
Que estúpido se sentía en ese momento. Darse cuenta de eso 20 años después era mucho más vergonzoso. Tenía razón el psicólogo cuando le preguntó si a ella le gustaba como realmente se había mostrado en su confesión. Había estado tan preocupado por justificarse que había perdido el sentido de lo que eso representaba para ella.
“Solo voy a ser un eslabón los sábados” le había dicho esa noche “Vas a ser un eslabón toda tu vida” le había respondido, era como decir me vas a ser infiel siempre.
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