Esto del psicoanálisis estaba removiendo demasiados ladrillos de su pasado, algunos verdaderamente eran pesados. Se acercaba la fecha de un evento con sus compañeros del secundario, todavía no había decidido si quería ir, debía viajar a su ciudad natal, nuevamente estaría muy cerca de la zona geográfica que asociaba con Romina, no con sus padres y familiares, sino con ella. Durante el tiempo que estuvieron juntos viajaba por ella, para verla, para poder hacerle el amor y luego cuando ella ya no quiso nada con él, faltaba esa motivación, sin contar que los primeros años su propia madre le hacía difícil su estadía, incluso cuando empezó a salir con Vanina, prefería no llevarla.
Como cada noche, luego de atender las necesidades de su familia, se desplazaba silenciosamente hasta su despacho, quería terminar cuanto antes con su blog, así el psicólogo y esos cuantos morbosos que se interesaban en los problemas de los demás veían su curiosidad colmada.
Encendió su ordenador e ingresó a su blog, volvía a mirar la dirección web por si accidentalmente se había equivocado al escribirla: “Mi historia con ella” tenía 15348 seguidores, miles de me gusta y cientos de comentarios, él solo había leído los 3 primeros, luego nunca más se interesó por saber lo que opinaban personas que no conocía. Comenzó a revisar los algoritmos y estadísticas y una pequeña parte de sus contactos era por contacto con la web y el resto era por sugerencia de un amigo, es decir que se estaban pasando su página a pesar que no había publicidad ni estrategia de marketing de por medio, no había ningún motor de búsqueda relacionando su blog con las publicaciones de los internautas.
Seguían y comentaban la historia como si se tratara de una novela romántica, de hecho varios habían preguntado si había un libro sobre “Juan y Rocío”, menos mal que no le había dicho a su editor sobre el blog porque comenzaría a insistir nuevamente en su idea de romantizar a sus personajes.
Afortunadamente solo el psicólogo y él conocían la verdad sobre Juan y Rocío, Vanina sabía que escribía pero no le había dicho nada ni sobre el blog ni sobre la temática, lo que menos necesitaba ahora era ponerse nerviosa por un ataque de celos.
Revisó algunos comentarios, la mayoría lo estimulaba a seguir contando o revelando información, pero no era simplemente un dato… era su vida… era parte de una historia dolorosa que estaba exponiendo a la crítica y censura del mundo.
Hasta el momento ¿de qué se preocupaba…? solo estaba contando las partes lindas, no estaba escribiendo sobre sus pensamientos y las reflexiones que había tenido luego de recordar detalles, mucho menos iba a escribir sobre el efecto que estaba teniendo en su forma de comportarse ahora, con su familia.
###
Séptima entrada al blog: cerca de la boca
La siguiente vez que la vi fue de casualidad, ella estaba con su amiga Carolina, habían salido de la facultad, no había clases todavía pero estaban haciendo un cursillo de ingreso con estudiantes avanzados.
Me detuve con la moto y comenzamos a hablar, me dijeron que estaban en clases de matemáticas y me ofrecí a enseñarles “derivadas e integrales”, de algo me tenía que servir haber sido el abanderado del colegio, como para que no me rechazaran agregué…
- Tomamos un tereré (bebida típica de América del sur con yerba mate y que se consume con bombilla de metal) y mientras les enseño…
Quedé a la expectativa para ver si aceptaban y Carolina fue la que me salvó la estrategia.
- ¡Genial!! porque no entendemos nada – se reía mientras miraba a Roció - ¿nos vemos en la casa de Roció? danos tiempo a que lleguemos…
- Las llevo y ganamos tiempo – dije naturalmente – entramos bien los tres en la moto… solo mas apretados…
No miraba a Rocío, solo hablaba con Carolina como minimizando la situación, me acomodé en la moto para darles más espacio y de reojo vi como Roció le indicaba a Carolina que subiera primero, pero ella se había negado
- Yo ultima… - dijo Carolina y no pude evitar querer abrazarla por el apoyo.
Me hice el desentendido cuando sentí la mano de Rocío apoyándose en mi hombro para poder pasar la pierna por sobre la moto y sentarse casi sin tocarme. Miré hacia atrás el espacio que quedaba para Carolina
- Más cerca mío Polaca, Caro se puede caer…
La sentí correrse con movimientos torpes. Sus largas piernas envolvieron mi cadera y rozaban parte de mi muslo. Le tomé la pierna y le indique donde poner los pies, cuando Carolina subió se lo indique a ella también, pero esta vez solo se lo indiqué apoyando suavemente mi brazo en la pierna de Rocío.
- Si te da miedo – le dije volteándome a medias para verla – agárrame por la cintura… - y un poco más fuerte agregué – Carolina, agárrate de la cintura de la Polaca.
La primera vez que frene un poco brusco, la inercia hizo que Romina se apoyara completamente contra mi espalda y se abrazara de golpe contra mí con la mano que tenía libre, la otra sostenía sus carpetas. Realmente disfrute del momento, así que frene más de lo necesario en las siguientes cuadras…
Me estaba sintiendo un ganador, cuando Rocío colocó su carpeta entre los dos para evitar recostar sus pechos contra mí y luego colocó ambas manos sobre sus piernas… Tratar de seducirla era más difícil de lo que esperaba, no caía en las trampas típicas… pero yo sabía que era cuestión de tiempo.
Llegamos a su casa y pasamos el resto de la tarde estudiando… me encantaba acercarme a ella para revisar sus ejercicios, cuando le corrigia algo lo hacía más cerca de lo necesario y en más de una oportunidad me pilló mirándole la boca. Yo servía el tereré y se los pasaba, cuando la veía poner la bombilla en la boca era imposible no sentir sed. Se estaba tornando una tortura pero me había acercado un pasito más.
Esa tarde también conquiste con bromas a su padre, que cuando vio que les estaba ayudando a estudiar y supo que yo había sido abanderado, me felicitó y agradeció, pero cuando me preguntó si estudiaba lo mismo que ellas, le dije que no, que estudiaba ingeniería…
Entonces Raúl, ese era su nombre, me miró desconfiado y luego miró a Rocío, cuando me volvió a mirar le aclaré
- Nos conocemos desde que su hija tiene 14 años… - ella me miró cuando dije eso – compartimos amigos… fuimos al viaje de egresados juntos… y vine a su casa para la fiesta que ella organizó…
Quería que supiera que no tenía malas intenciones… o mejor dicho que no supiera mis verdaderas intenciones… Él solo asintió y luego se giró y se fue.
Rocío se enfocó nuevamente en sus ejercicios y evito volver a mirarme por un largo tiempo.
Cuando volvió a mirarme para pasarme su hoja, obviamente no quería que me acercara a ella, decidí que ya era tiempo de darle espacio.
- Perfecto… - dije sonriéndole de la forma más encantadora que podía – lo agarraron de una… - alterné mi mirada entre ambas amigas y agregué – me tengo que ir… disfruté mucho la tarde… cuando quieran les ayudo… con física o química también las puedo ayudar… mientras que sigo por acá por lo menos…
- Te agradecemos un montón… - dijo Carolina – hubiéramos tardado una semana para comprenderlo solas…
- No exageres – dije riéndome y dirigí mi vista a Rocío, tal vez queriendo que me agradeciese de otra manera…
- Muchas gracias Juan… - me miró a los ojos y empecé a sentir que me latía el corazón más rápido de lo habitual – literalmente nos salvaste… te debemos una…
Solo le sonreí… me levante y ellas me acompañaron, fui a despedirme de Raúl y luego me acerque a la moto, Roció había quedado un paso por detrás de Carolina, así que aproveché, me acerque a Carolina le di un beso en la mejilla y luego me acerqué a ella y le di uno a ella levemente más cerca de la boca… se ruborizó completamente… Pero yo rompí una nueva línea de su defensa,
No recuerdo si dije algo más, simplemente me subí a la moto y me fui, su rubor cuando la tocaba decía mucho en realidad, ni siquiera ella se daba cuenta a que yo la afectaba tanto.
Yo no me ruborizaba pero las erecciones se estaban convirtiendo en un reflejo condicionado con ella cuando me miraba a los ojos y me decía “Muchas gracias Juan”, había pasado en la camioneta y ahora nuevamente la frase despertaba la misma reacción. Por supuesto era involuntaria, lo que menos quería era que me pillara actuando como un degenerado, pero no lo podía evitar. Nunca supe si ella había llegado a tener idea del efecto que me producía cuando me miraba así, nunca se me ocurrió preguntárselo y ella nunca me lo dijo y por como había continuado nuestras vidas seguramente tampoco lo sabría nunca.
###
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 76 Episodes
Comments