El fatigante olor a cigarrillo hacía que Archi se sintiera sumamente aturdido. Él detestaba el humo de cigarrillo. Sin embargo, Damián era cada vez más parecido a una chimenea. Ambos se encontraban en la oficina de Damián, pero este se encontraba fumando el que sería su tercer cigarrillo. Normalmente, él fumaba en exceso cuando estaba estresado o saturado de trabajo. Al parecer, ambas cosas estaban pasando al mismo tiempo, aunque a él no le interesaba en lo absoluto la incomodidad de Archi.
-¡Apaga esa cosa! -Exclamó Archi lleno de molestia mientras alborotaba el cabello que caía en su frente- Estoy harto, ¿Cuánto más seguirás fumando?
-La verdadera pregunta aquí es, ¿Qué haces aquí? - Dijo Damián mientras exhalaba una bocanada de humo. Esto causó que Archi comenzara a toser como respuesta a la acción de Damián.
-¡Ya! -Gritó desesperado- Si estás estresado, busca otra solución. Para tu información, tu madre quiere saber de ti, pero eres tan idiota que no quiere molestarte.
-No entiendo la razón por la que mi madre habla tanto contigo.
-Quizá solo es una insinuación. Ninguno de sus hijos la visita, la llama o siquiera se preocupan por ella y me tiene de suplente.
Damián giró sus ojos y apagó el cigarrillo entre sus dedos en el cenicero frente a él.
-No entiendo qué tipo de atención quiere. Estoy seguro de que solo quiere saber sobre cómo han estado avanzando las cosas entre Anabel y yo.
-Tienes una imagen distorsionada de tu madre. En realidad, ella solo quería saber de ti -Dijo Archi mientras miraba con recelo en el cenicero- Aunque yo sí quiero saber sobre eso. Anabel es muy bonita, parece una taza de porcelana. Podría romperse en cualquier momento.
Damián miró un poco mal a Archi. Este era tan libertino que tal vez ya se había interesado en Anabel, aunque era poco probable.
-No toques a Anabel.
-No lo pensé.
-Sí, como no. Respondiendo tu pregunta, el pequeño pajarito tiene prohibido salir. Es demasiado arisca y ruidosa. Cuando aprenda a comportarse, la dejaré salir. Verla me molesta. Algo me inquieta en ella. Incluso su sonrisa se ve poco genuina. Jamás había visto un par de ojos tan claros y apagados.
-No entiendo, ¿qué te podría molestar de ella? ¿Ruidosa? -exclamó Archi con un tono lleno de ironía-. La chica ni siquiera puede hablar fuerte. Deberías intentar ser más amable o al menos darle más libertad. Eso jugará a tu favor. Atraes más moscas con miel que con vinagre. No seas estúpido.
Damián desvió su mirada y la fijó en una pequeña caja. Esta contenía un collar que pensaba regalarle a Anabel en ocasiones especiales. Archi tenía razón. Aquella pequeña criatura haría lo que él quisiera si era amable.
-Tienes razón -respondió Damián con una sonrisa-. Aunque ahora que lo pienso, estar casado no está tan mal. Ya ningún socio intenta acercar a sus hijas. Y sobre todo, Anabel es un lienzo en blanco. No tiene preferencias y ya de por sí viste lo que sea que ponga en sus manos.
El cambio de actitud de Damián hizo que Archi se inquietara. Lograba sentir pena y empatía por Anabel. No era una mala chica. Estar con Damián tal vez fue lo peor que le pudo pasar. Pero Archi se sintió inquieto al notar que tal vez dio una idea errónea.
-Lo digo para que te lleves mejor con ella. No hagas nada estúpido. Esa chica es buena. No merece ser maltratada por ti.
-¿Ya te vas?
Archi chasqueó la lengua y se levantó de su asiento. Casi nunca hablaba en serio, pero le molestaba la actitud que tomaba Damián cuando él quería hablar con seriedad sobre algo.
-¡Te lo advierto, algún día te arrepentirás por tus acciones! ¡Esa chica no es Mariana!
Archi azotó la puerta después de salir y el corazón de Damián se estrujó al escuchar aquel nombre. Seguía doliendo. Ni siquiera escuchó la advertencia de Archi. Aunque sabía que Anabel no tenía la culpa de nada, él no la conocía y no le importaba. Ella era una extraña escogida por su madre.
No podía negarlo. Anabel tenía una figura elegante, delicada y sobre todo, envidiable. Pero no era lo que él quería. Estaba cerrado a todo. Ella era un lienzo en blanco, una cara bonita que podía usar en eventos sociales. Aunque al final del día, solo era una desconocida con la que jamás había entablado una conversación decente. Como mucho, solo tenía discusiones con ella.
En cambio, el recuerdo que seguía ardiendo en su pecho era aquella cálida sonrisa que alguna vez lo llenó de alegría. Ahora, en cambio, lo llenaba de odio.
Mariana no fue la mujer que más amó, sino su primer amor. Era un ser precioso de ojos cálidos y brillantes que lo llenó de halagos. El cariño dado por esa persona era algo memorable. Pero cuando ella desapareció de un momento a otro, Damián abrió los ojos. Ella siempre lo había tenido cegado. Aquel cariño era ordinario. Mariana no lo amaba como él la amó.
Damián pudo notar lo mucho que fue manipulado solo cuando Mariana lo abandonó. Lo más doloroso fueron las últimas palabras que escuchó de los labios de aquella mujer una noche antes de despertar solo.
Ella le juró amor eterno antes de dormir. Sin embargo, al día siguiente, Damián despertó solo. La ropa de su compañera no estaba. Incluso se había llevado el dinero de su caja fuerte, dejando únicamente una nota que decía “lo siento”. La cual era pisada por el anillo que él mismo le había dado.
Damián primero se sintió confundido. Después estuvo por un largo proceso de resignación. Incluso se quedó en aquel lugar al que había ido de vacaciones para celebrar su compromiso, únicamente con el objetivo de esperar a Mariana. En cambio, ella jamás volvió.
Damián tiró aquel anillo por la ventana de la habitación del hotel en el que se hospedaba. Aunque había viajado para celebrar su compromiso, regresó a casa solo y vacío. No tenía nada, simplemente promesas rotas.
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Comments
Adalgiza Aguilar De Manchego
y corazón partido 💔💔💔
2023-11-28
3
Sisy Toledo
Que maleducado es Damián.....no puede fumar delante de personas que no fuman o no soportan el humo del cigarrillo.....🚬....🤨🤨🤨🤨🤨🤨🤨
2023-10-24
1
Vicky Galarreta V
🤔🤔🤔🤔🤔😡😡😡😡
2023-10-07
1