Damián estaba subiendo las escaleras con un rostro que mostraba todo tipo de emociones, menos alegría. De forma clara, no le interesaba Anabel ni tampoco le importó quién fuera al momento de casarse, pero de saber que sería una mujer tan problemática, habría estado más al pendiente de con quién se casaría.
Al abrir la puerta de la habitación, notó que estaba a oscuras. Ni siquiera la luz entraba por las cortinas. Normalmente, siempre estaba en la tarde. Al parecer, Anabel se encargó de que la molesta luz que se colaba a partir de medio día no entrara a la habitación. Damián se acercó a la cama con mala actitud. Decidió encender la lámpara que estaba sobre la mesa de noche, pero al hacerlo, se encontró con una Anabel profundamente dormida. Estaba relajada, pero su rostro estaba un poco rojo y, a pesar de que estaban sudando, no parecía querer quitarse la cobija.
Cuando Damián movió a Anabel para que despertara, se percató de algo un poco inaudito: Anabel estaba caliente, mejor dicho, estaba ardiendo en fiebre. Damián dejó su desinterés de lado y salió a llamar a un doctor, puesto que él no sabía ni siquiera cómo tratar una simple fiebre.
-Ya está bajando la fiebre –dijo aquel doctor de al menos unos veintitrés años mientras sonreía– no era nada grave, aunque me parece increíble que tu esposa tenga un día contigo y ya esté enferma.
-Es extraño, ayer estaba muy bien –dijo Damián con cierto recelo– aunque es extraño que tuviera fiebre de repente.
-Puede ser un resfriado.
-Como sea, gracias por venir, Dylan.
Damián ignoró a Dylan y entró a la habitación. Anabel se veía tranquila mientras los rayos de sol golpeaban su rostro totalmente inexpresivo. Damián miró a Anabel con ironía. Esta ni siquiera tenía brillo en los ojos. Tal vez estaba muerta en vida.
-¿Por qué te encerraste todo el día? –preguntó este con un tono de voz sumamente elevado acompañado de una mirada severa– ¿Eres estúpida? No has comido y, para colmo, estabas ardiendo en fiebre. Tuve que regresar del trabajo por tu culpa. Si tanto deseas morir, lo hubiese hecho antes de casarte conmigo.
Anabel fijó su mirada en Damián, sin embargo, no dijo ni siquiera media palabra. No le importaba en lo más mínimo alguna queja que viniera de él. Esta actitud hizo que Damián se irritara más.
-¿Por qué no me respondes? No sabía que eras muda. Estoy cansado de ti. Apenas te estoy conociendo y creo que ya sé la razón por la que tu familia no dudó en venderte. Porque este trato te hace mía hasta el divorcio y créeme que no estamos iguales. Puesto que, te recuerdo que tu familia era la que necesitaba dinero.
-¡No fui vendida! –Gritó Anabel con desdén– Yo accedí a casarme.
-¿En serio? –Preguntó él de forma irónica– Hasta donde yo sé, nadie te impidió casarte y lo hiciste por dinero mientras firmabas un contrato. Si eso no es una venta, realmente no sé qué pueda ser. Lo más gracioso de todo esto es que ni siquiera tú misma te aprecias. ¿Qué persona que se aprecia a sí misma se descuidaría de esa manera?.
Anabel desvió la mirada y fijó su mirada en el piso. Era la primera vez que alguien se lo decía de modo tan directo, pero era verdad. Ella se despreciaba a sí misma. No tenía nada por lo que vivir, ni tampoco alguien a quien querer, ya que su padre no era alguien tan relevante para ella. Nació con un cuerpo enfermo y una vida lamentable y limitada. Lo que más odiaba su tía de ella era lo que ella más amaba, aquel parecido con su madre. Pero más allá de eso, ella no tenía pasiones, sueños, motivaciones, razones para hacer las cosas. No tenía absolutamente nada que la atara a la vida.
Su corazón se retorcía con fuerza mientras evitaba a toda costa la mirada de aquel hombre que solo decía cosas crueles. Por más encantadora que fuera la apariencia de aquel hombre, no podía borrar la terrible personalidad que tenía.
-Tal parece que no tienes una forma de defenderte. Creo que ya has entendido que debes ser más obediente, ¿no?
Anabel frunció el ceño ante aquellas palabras frívolas y serias. El sonido de los pasos tranquilos y sigilosos de aquel hombre la hicieron inquietarse y estar alerta. Aquellos pasos pararon cuando aquel hombre estuvo frente a ella.
Anabel se estremeció al sentir cómo la mano fría de aquel hombre acariciaba su rostro para después poner un mechón de cabello detrás de su oreja. Después de tal acción, Damián sujetó la mandíbula de Anabel con cierta brusquedad y la obligó a verlo.
- Estoy cansado de ser amable, es mejor que aprendas rápido a comportarte. Tengo la tendencia de aburrirme rápido, ¿entiendes?
- ¿No te cansas? -dijo Anabel con una voz seria-. No has dicho nada bueno. Déjame en paz, me siento mal y lo que menos necesito es escucharte. No me interesa tener tu amabilidad, eres exasperante.
Anabel se movió de forma brusca logrando salir del agarre de Damián. Este la veía de forma muy severa, sin embargo, ella prefirió ignorarlo. Damián chasqueó la lengua y acarició la mejilla de Anabel, haciendo que esta lo mirara por instinto.
- Creo que sigues sin saber quién es mejor que quién, pero no me interesa. Más te vale quedarte en casa. Tuviste la oportunidad de hacer lo que querías, pero visto que no deseas obedecer, no me queda más que encerrarte.
- ¿Por qué crees que te escucharé?
- ¿No lo harás? -preguntó Damián de forma serena-. No creo que los guardias de seguridad o algún empleado quiera desobedecer mis órdenes solo para dejarte salir.
Anabel sentía cómo su respiración se cortaba y su cabeza daba vueltas. El aura de Damián era diferente, más intimidante. Mientras más tranquilidad había en su mirada, más inquietud se sembraba en el pecho de ella.
- ¿Qué ganas impidiendo que salga?
- Absolutamente nada, bueno, te hago infeliz.
Damián salió de la habitación con una sonrisa y Anabel se dejó caer entre las sábanas. La sonrisa en los labios de Damián hizo que esta se sintiera inquieta y que un escalofrío recorriera su cuerpo. Realmente odiaba su vida.
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Comments
Adalgiza Aguilar De Manchego
sale de una y se mete en otra
2023-11-28
2
Vicky Galarreta V
😡😡😡😡😡😡😡
2023-10-07
2
Aidee Leiva
es un patán yo pence q podría ser un poco libre pero m equivoqué 🙄😡🤬😠🙄😡🤬😠🙄😡🤬ya lo 😡😡😠😡🤬😡😠😡🤬
2023-09-27
4