Luciana
Estos últimos días han estado llenos de sorpresas, creí que tendría que dejar atrás mi trabajo, pero la señorita Camila al ver a su hermana y al volver a escuchar su voz decidió por el momento no contarle nada a su padre, tengo una conversación pendiente con ella, espero que esta vez me permita contarle mi historia.
El señor Emiliano, se puso muy feliz al escuchar nuevamente la voz de su pequeña niña, y yo no sé por qué sentí que mi corazón latió al verlo como hablaba, jugaba y abrazaba a su hija, es un hombre tan extraño, a veces es frío, pero otras veces es el hombre que cualquier mujer soñaría.
Esos pensamientos hacia mi jefe me los tengo que sacar de la cabeza, es un hombre prohibido para mí, el problema en estos momentos son los sentimientos que van creciendo en mi corazón, esos también tendrán que ir muriendo poco a poco.
Estoy en la biblioteca estudiando inglés y matemáticas, lo básico, para ayudarle a los gemelos con las tareas, es un lugar tan increíble, hay tantos libros que no alcanzaría a leer en mi vida.
Estaba muy concentrada, tanto que no me di cuenta cuando abrieron la puerta, allí estaba él, de inmediato me puse nerviosa, no lo puedo evitar, me iba a retirar, pero dijo que aprovecharía para hablar conmigo.
Que me agradeciera por querer a Sol me pareció innecesario, pero saben, que él valore, mi trabajo es muy importante para mí, entiendo sus preocupaciones, él piensa que es un mal padre, y la verdad lo es, pero creo que está a tiempo de cambiar.
No podía evitar mirarlo, es un hombre tan preparado, se ve que es muy inteligente y sobre todo muy guapo, decidí salir corriendo de allí, es mejor no mezclar las cosas, y más cuando es obvio que un hombre como él no se fijaría en una mujer como yo.
Pude llegar a un acuerdo con el del bar, me dio un mes para empezar a trabajar, me dijo que lo tomara como unas vacaciones, pero que dé él no me libraría con tanta facilidad.
Al día siguiente desperté muy temprano, me encargue de los gemelos y de la pequeña Sol, pase por la habitación de Emiliano, quien ya estaba organizado, es tan silencioso, pero es un buen chico; Camila a penas se estaba despertando.
Decidí bajar a la cocina a preparar el desayuno, mientras charlaba con Elena de la historia de mi vida, llevo pocos días aquí, pero ella se ha convertido en una muy buena aliada.
La sorpresa para todos fue ver llegar al señor a la cocina a desayunar con sus hijos, en realidad si quiere cambiar y eso por los niños es una excelente noticia.
La reacción de Camila era de esperar, aunque si me gustaría hablar con ella, a pesar de todo su padre merece cariño y respeto; Emiliano no fue grosero, pero siento que también está alejado de su padre, estas cosas deben empezar a cambiar.
Sol y los gemelos disfrutaron de la compañía de su padre a la hora del desayuno, después los acompañé hasta la puerta, allí los estaba esperando el chofer para llevarlos a sus respectivas escuelas.
—Luciana, podemos hablar— dice el señor Emiliano al verme ingresar a la casa.
—Sí, señor— le respondo.
—Acercarme a mis hijos será más difícil de lo que pensé, ya viste la reacción de Emiliano y Camila en la cocina— dice el señor algo triste.
—Lo sé, señor, pero quiero que trate de entenderlo por un momento, aun lo de la señora es reciente y ellos se sienten solos, pero creo que usted hoy dio un enorme paso— le respondo con una sonrisa.
—Me gusta tu positivismo, voy a intentar hablar con mis hijos mayores, pero quede algo preocupado, que está sucediendo con los gemelos en la escuela, creo que tengo una citación en la rectoría de la escuela— dice mirando su computador
—Sí, señor, la verdad no son buenas noticias, primero el rendimiento de sus hijos en la escuela es bajo, no les está yendo bien en algunas materias, y hace unos días tuvieron una pelea con uno de sus compañeros que según lo que me cuentan desde que murió la señora se ha dedicado a hacerlos sentir mal— le explico
—Es increíble, no conozco nada de mis hijos, ni siquiera sabia que iban mal en el colegio o que los molestaran por la muerte de su madre, soy el peor padre del mundo— responde cabizbajo.
—No diga eso, señor, considero que es momento de empezar, la reunión en la escuela es mañana a las 10, si quiere asiste usted, yo lo iba a hacer, pero si gusta puede ir— le digo.
—Es mejor que me acompañes, si quiero hacerme cargo personalmente de mis hijos no puedo permitir que les hagan daño— responde.
Oír esas palabras hicieron que mi corazón empezara a latir como loco, en realidad quiere cambiar y eso será muy beneficioso para esta familia.
—Está bien, señor— le respondo
—Voy a la oficina, resolveré unos pendientes y regresaré en la tarde— dice tomando sus pertenencias-
—Que tenga un excelente día, señor— le digo con una sonrisa.
—Gracias Luciana, nos vemos en la tarde— dice saliendo del despacho.
Esto no va a terminar bien, voy a salir lastimada, no quiero hacerme ilusiones con mi jefe, no puedo hacerme ilusiones con mi jefe, Luciana es solo eso tu jefe (pensó)
Emiliano salió de su casa hacia la oficina, ya la noche anterior había tomado una decisión, sus hijos se convertirían en su prioridad, por lo que organizaría sus horarios para no estar fuera de casa tanto tiempo.
Muchas gracias por leer y por la paciencia esprando por nuevos capitulos.
Creen que Emiliano cumplira con su palabra y pasará mas tiempo con sus hijos.
Estaré atenta a sus comentarios.
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Comments
Amparo Salinad
hay que sacar tiempo. para la familia
2024-07-15
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