Capítulo 5: Sobrevivir por necesidad.

Luciana…

La pequeña Sol fue la única que se quedó conmigo, tengo que buscar alguna manera de ganarme a los demás, entiendo a Camila, debe ser muy difícil que quieran ocupar el lugar de tu madre, pero ese no es mi caso.

La señora Elena muy amablemente me llevo a la que sería mi nueva casa, si como lo oyen viviré en una casa cerca a la mansión, es muy bonita a mi hermanita le va a encantar.

También me hizo entrega de mis uniformes y me hablo un poco de como son los niños de la casa y las reglas que tiene el señor Emiliano.

—Tú no tienes cara de ser una niñera, como dice en tu hoja de vida, pero veo en tus ojos que eres buena y sé que podrás cuidar a estos niños que en realidad lo que necesitan es amor— me dice la señora Elena.

—Es verdad, señora Elena, yo no soy una niñera experta, pero si puedo darles amor y cuidado a estos pequeños, también tengo una hermana enferma y una deuda por pagar, por eso estoy aquí— le respondo sinceramente.

—No me digas, señora, solo Elena, y no te preocupes, yo te apoyaré para que te quedes con nosotros, creo que eres la persona indicada— me dice abandonando la casa.

María Camila…

—Bueno, hermanos, empezamos con nuestro plan cacería de niñeras, pienso que esta no dura más de una semana— les digo muy sonriente.

—A veces parece que no escuchas a papá, Camila, déjala, puede ser de gran ayuda para mis hermanos, mira la pequeña Sol no se ha separado de ella desde que llego— le responde Emiliano un poco molesto.

—Si no vas a ayudar, no estorbes, gemelos ya saben lo que tienen que hacer— les digo-

En ese momento empezamos con las bromas para la tonta niñera, no va a aguantar nada, sorry papá serán seis niñeras este año.

Luciana…

Cambie mi ropa por el uniforme, en este momento y según el horario que me dio Elena tengo que ayudarle a los gemelos a hacer la tarea, esto será algo complicado, ya que no estudie mucho, pero sí es necesario estudiaré en mis tiempos libres.

Al llegar a la casa grande, Sol me esperaba en la sala de estar, la cargué y fuimos a buscar a sus hermanos.

Ella me señalo el salón de las tareas y allí estaban los gemelos y Camila.

Intente acercarme a ellos, pero su hermana no lo permitió, Sol se sentó y empezó a dibujar, el silencio se apoderó de la habitación.

Un rato después decidí ir a la cocina a preparar algo para comer, al llegar con la charola Camila la lanzo al suelo y me dijo que no necesitaba nada de mí, que era mejor que me fuera.

Respire profundo y levante el tiradero que hizo, regrese a la cocina y al salir los gemelos empezaron a manchar mi ropa con pistolas de pintura, por más que les pedía que se detuvieran, no lo hacían.

Tuve que regresar a mi casa a cambiarme la ropa, tenía que ser fuerte, esto apenas estaba comenzando y sabía que ellos harían cualquier cosa para que yo me fuera.

Al llegar al baño, no había agua en la ducha, me toco salir envuelta en toalla a buscar agua, pero fue imposible.

Me puse la ropa con la que había llegado, aunque mi piel y mi cabello estaban llenos de pintura, regrese a la casa y al ingresar había unas canicas en el piso, caí al suelo y me golpee la cabeza.

Mi frente estaba sangrando, de inmediato la señora Elena salió de la cocina para mirar que estaba pasando, mientras los niños reían al ver lo que sucedía.

—Pero que te paso Luciana, mira tu ropa, está sangrando, ven te ayudo— dice levantándome del suelo.

—Me tropecé— le respondo muy adolorida.

—Esta vez, si se pasó, señorita María Camila, su padre, se enterara de esto— dice Elena llevándome a su habitación.

La pequeña Sol al ver lo que sucedía se puso a llorar y nos acompañó.

Entre al baño y no pude evitar llorar, esto era humillante y no lo merezco, pero lo tengo que soportar por mi hermana, al salir me esperan con un vestido limpio, me pongo la ropa y Elena me dice que el médico ya viene en camino con el señor.

La pequeña Sol se queda conmigo en la habitación de Elena, ella me abraza y con cuidado toca la herida de mi cabeza, sus ojitos están rojos.

—No llores pequeña, voy a estar bien, fue solo un golpe— le digo abrazándola.

Un rato después, me pongo a jugar con la niña, entra a la habitación el señor Emiliano y un médico.

—Disculpe, señorita Luciana, esta vez mis hijos se pasaron, pero recibirán su castigo— dice algo molesto.

—No se preocupe, señor, no fue nada grave— le respondo.

La cabeza sí me dolía, pero el médico al revisarme dijo que estaba bien, desinfecto el golpe y me dejo unos medicamentos para el dolor, la niña no se quiso separar de mí en ningún momento.

Un rato después, el señor sale de la habitación junto con el médico, puedo escuchar como regaña a sus hijos, y les impone un castigo.

Yo salí para acompañar a Sol a su habitación, María Camila al verme me dijo:

—Espero que con esto haya quedado claro que aquí no te queremos—

—Me quedó perfectamente claro, pero no me voy a ir, seguiré siendo la niñera, quieras o no— le respondo.

—No entiendo que es lo que quieres, lárgate de una vez— dice muy enojada.

—Señorita Camila, usted ha vivido toda su vida rodeada de lujos y lo ha tenido todo, si yo estoy en esta casa es por necesidad, tengo una hermana que necesita medicamentos, solo por ella y por la pequeña Sol voy a soportar lo que sea necesario— le digo abandonando el salón.

Ay Maria Camila ojalá cambies de actitud con Luciana...

Gracias por leer y esperar cada actualización.

Estoy atenta a sus comentarios.

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Comments

Carolina Maniscalco

Carolina Maniscalco

me hace acordar a una novela que vi. no recuerdo el nombre

2024-02-12

5

Paola =PAITO 🇨🇱🇨🇱🇨🇱

Paola =PAITO 🇨🇱🇨🇱🇨🇱

la pobre por necesidad tendrá que aguantar no le queda otra!

2023-08-21

3

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