SERENA.
Al despertar aún estaban nuestros cuerpos entrelazados, solo de recordar lo que horas atrás pasó en esta habitación, me sonrojo, pero de alguna manera me ayudo a olvidar y sentirme fuerte, protegida y muy segura de lo que tengo pensado hacer.
Me levanto hasta entrar al baño, metiéndome bajo la regadera, cierro mis ojos volviendo a revivir lo que Elio y yo hicimos, mi piel se erizaba solo de pensar, hasta que un toque en mi cintura me hizo regresar, abrí mis ojos y era él con una atractiva sonrisa.
Besándonos de nuevo, terminamos haciendo el amor bajo la regadera, al salir de la ducha Elio me entregó una bolsa, su contenido era un hermoso vestido y solo me veía serio.
- ¿que sucede?- me dio un beso, hasta sentarse en la orilla de la cama.
- sé que en esa cabecita tienes algo pensado, dime, ¿que quieres hacer?- suspiro asintiendo después de todo sé que él me ayudara.
- primero que todo, quiero saber en donde está Joseph, lo quiero a mi lado- él asintió más que serio- pero quiero enfrentar a mi padre, lo necesito.
- está bien mi reina, sobre tu hermano haré algunas llamadas para que lo localicen y sobre tu padre da la causalidad que necesito viajar a Las Vegas, señora de Villa ¿quiere ir conmigo?- me sonroje al escucharlo llamarme como si fuera su esposa.
- si quiero señor Villa- nos besamos, hasta terminar de cambiarnos.
Mientras terminaba de empacar unas cuantas prendas él salió a hacer una llamada, al terminar solo entró una muchacha llevándose mi maleta, ya que la del aún estaba en la camioneta.
Al bajar escuchaba la voz de él, gritando dándome cuenta que estaba regañando a los hombres en el despacho y sin pensarla entre bajo su mirada y el asombro de Elio.
- disculpa si entró así, pero la única culpable soy yo, por salirme así- él asintió sentándose en su silla giratoria, me hizo señas hasta acercarme a él.
- lo sé, pero es el deber de ellos de mantenerte a salvo y ese fue error de ellos, pero solo por hoy y por ti lo dejaré pasar- asentí sentándome en sus piernas.- esto es solo un recordatorio de su trabajo, otra equivocación como esta no se volverá a pasar ¿entendieron?, ¡ahora largo!.
Se fueron como almas que lleva el diablo quedándonos solos, sus manos solo acariciaban mi cintura, perdiéndonos en nuestro mundo hasta que un toque en la puerta y una voz diciendo que todo estaba listo, nos levantamos y salimos hasta subir a la camioneta.
Abordamos el jet volando por el cielo Siciliano, conforme nos acercábamos más mis nervios aumentaban, pero en todo momento Elio me tomó de la mano transmitiéndome fortaleza y seguridad, cuando aterrizamos nos recibió un clima tan cálido, bajamos y nos fuimos directo a la casa recordando como lo conocí, al llegar bajamos de la camioneta caminando tomados de la mano hasta ir al interior bajo la mirada de la señora a quien le provoque mil disgustos, por mi comportamiento.
Ella solo me vio saludándome y de igual manera a Elio, subimos al segundo piso entrando a la misma habitación que él, me senté en el pequeño sofá que tenía.
- amor hoy por la tarde iré al casino, ¿quieres acompañarme?- asentí, levantándome para ver por la ventana.
- si,- me limite solo a contestar una simple palabra y no dije más nada, me quedé perdida viendo el paisaje cuando sus brazos me rodearon dejando un beso en mi cabeza.
- todo estará bien y pronto volverás ver a tu hermano- asentí dándome vuelta abrazándolo fuertemente.
Los días fueron avanzando, acompañándolo todos los días al gran casino, pero sin poder ver a mi padre, si no sería en este lugar iría a buscarlo a la casa.
Al salir un día más del casino seguíamos caminando tomados de la mano, hasta que me detuvo repentinamente, me giro para verlo.
- pequeña, harías una locura conmigo- asentí con una pequeña sonrisa en mis labios, de echo desde que empezó siempre fue una locura, pero al fin una hermosa locura.
Caminamos varias calles llegando a una pequeña capilla que afuera decía las veinticuatro horas abierto, al entrar fuimos recibidos Dolly, Elio entregó unos documentos y solo fueron minutos, ya estábamos frente a Elvis, él con su saco negro y yo con un velo en mi cabeza y un ramo de flores artificiales, estábamos casándonos todo fue tan sorprendente y maravilloso, que sin duda quiero seguir viviendo una locura junto a él.
Y salimos de aquella pequeña capilla con fotos y el papel que decía de nuestra feliz unión, en la mano y en mi dedo anular de mi mano izquierda el anillo de matrimonio, donde me confirmaba que Elio era el indicado.
Nos fuimos a la casa y nuevamente nos entregamos al placer una y otra vez, pero ahora como marido y mujer.
Al despertarme me duché hasta cambiarme estaba por salir cuando su voz me detuvo.
- ¿a dónde va señora Villa?- me gire, hasta caminar a él besando sus labios.
- tengo que ir con George, pero necesito ir sola- se levantó de inmediato metiéndose al baño y solo escuché su grito.
- tú no iras sola, espérame- escuché la regadera y solo salí de la habitación con el mínimo de ruido.
Baje las escaleras saliendo de la casa escabulléndome de los gorilas, tome un taxi para que me llevara a la casa, el viaje se hizo tan tedioso, al llegar baje y camine hasta tocar la puerta.
Y al abrir vi a mi nana Maria, la abrace en verdad la extrañaba mucho, entre a la casa y estaba prácticamente vacía, levante mi vista hacia las escaleras y lo vi bajar con cara de asombro.
- hija, ¿eres tú?- asentí.
- hola, necesito que me contestes con la verdad, ¿por qué?.
- no tengo cara para poder responderte Serena, mi princesa- se acerca a mí intentando abrazarme pero me alejo.
- no me vuelvas a llamar así, que esta más que claro que nunca lo fui, lo de la deuda no me importa, gracias a eso estoy con quien si me valora.
- pero es un mafioso, mi niña- niego por lo que dice.
- ¿y?, no le veo nada de malo y creo que tú eres el menos indicado para señalarlo George, solo necesito saber en que internado está mi hermano- lo noto nervioso, sus manos juguetean entre sí- ¡DIME!
- él, él no está en ningún internado, lo tuve que desaparecer porque él fue el culpable de que muriera tu madre- niego al no creer lo que mis oídos escuchan.
- ¡que!, como te atreviste, él no es culpable de nada, él era solo un bebe indefenso ahora entiendo cuando le aparecían esas marcas en sus brazos, eres la peor persona que puede existir y no tienes el derecho de llamarte padre, por qué un padre ama y cuida a sus hijos y tú que hiciste, nos vendiste- le grité todo lo que sentía en ese momento, me acerque y solo se pudo escuchar la bofetada que le di.
Él me vio furioso acercándose a mí, lo vi levantar la mano cerré mis ojos esperando el golpe, el que nunca llego al abrirlos vi a Elio sostener su mano queriéndolo asesinar por lo que intento hacerme.
- hola George, que bueno verte, si sabes lo que te conviene me dirás donde está Joseph- lo veía apretar cada vez más la mano de mi padre viendo su cara de sufrimiento.
- te, te, te lo diré, solo suéltame- Elio lo soltó cruzándose de brazos esperando que hablará mi papá- solo sé que le decían Corleone.
Elio frunció el ceño tomándolo del saco hasta estamparlo en la pared.
- te diré algo señor Tumbler, ruega por qué ese muchacho este bien, porque si no está bien créeme vendré por ti y esa zorra a cobrarte, porque recuerda que tú tienes una deuda conmigo- lo suelta y solo lo veo caer al suelo, antes de irnos solo tomo la mano de mi nana y la saco de esa pocilga.
Todo el camino Elio se la paso haciendo llamadas, frunciendo su ceño cada vez que le contestaban, al llegar a casa solo se fue directo al despacho y yo llevé a mi nana a una habitación para qué descansará, me fui a mi habitación pensando una y otra vez lo que dijo mi papá, solo espero que mi hermano esté bien y pueda volver a verlo sano y salvo, pero junto a mí.
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Comments
Adalgiza Aguilar
ojales lo encuentren
2025-01-11
1
GiovannaXchelMayaCejudo
es un hijo de perra
2024-11-06
2
Sandra Avila
es una rata como le hizo eso a su hijo
2024-10-17
2