Bienvenida a Italia.

ELIO.

Al llegar a casa ya era de amanecida y lo que quería era un buen café para tener la serenidad necesaria para soportar a esta niña, fui hasta la cocina viendo a Nina y de inmediato me dio mi taza de café, me senté y solo me veía.

- ¿que sucede?, Nina- se acercó a mí abrazándome.

- gracias, señor por haber ayudado a mi madre- asentí levantándome de la silla.

- por favor prepara el desayuno y llévalo a la habitación de la loca- ella asintió.

Al salir de la cocina subí directo a mi habitación para ducharme, me cambié y salí para verla si ya estaba despierta, abrí la puerta y estaba en un grito, me quedé viéndola y sus ojos estaban llenos de ira.

- que me ves, necesito ir al baño o también tengo prohibido eso- negué riéndome, me acerque para abrir las esposas.

- te advierto que un solo movimiento, te costara a ti y a tu amado padre la vida- la vi abrir los ojos, apreciando más sus lindos ojos, la tomé de las muñecas llevándolas hacia atrás de la espalda volviéndola a esposar- anda camina.

- pero, como piensas que puedo hacer así, estás loco- negué llevándola casi a rastras.

- ¿tienes ganas o no?- asintió de inmediato.

La llevé hasta el baño, apenas le desabroche el pantalón e hizo un gran escándalo.

- hey que haces, no me toques- bufé definitivamente esta niña es una odiosa, la jale hasta bajarle el pantalón- esto es muy denigrante ¿sabías?.

- ya deja el drama, que lo que tienes tú ya lo e visto millones de veces no eres la gran cosa- la escuché murmurar me acerque lo suficiente para intimidarla- ¿que dijiste?

- a lo mejor has visto muchas porque estás acostumbrado a pura mujer fácil y soy mucha mujer para ti si a eso te refieres imbécil- me cruzo de brazos y la veo voltear de un lado a otro con desesperación- ahora, como.

- yo te ayudaré, hasta eso soy buen samaritano mi reina- me volteó a ver casi fulminándome con la mirada.

La levante del sanitario ayudándola y ella solo tenía los ojos cerrados corriendo sus lágrimas en sus rosadas mejilla.

- esto es tan humillante, nunca me habían rebajado hasta aquí- subí su pantalón llevándola de regreso a la cama.

- siempre hay una primera vez, ¿estás cómoda?- solo me vio y ya no volvió a hablar solo la veía llorar en silencio.

Me senté en la silla junto a la mesa mientras esperaba solo la observaba, detallando cada facción de su rostro y en verdad es muy hermosa, sus mejillas rosadas, su nariz roja, sus bellos ojos grises y sus labios tan carnosos que me incitan a probarlos, me despeje estaba pensando cosas sin sentido se abrió la puerta y entró Nina con la bandeja.

- aquí está su desayuno- asentí destapando los platos.

- gracias Nina puedes retirarte,- ella salió, la habitación se inundó del delicioso aroma.

La vi voltear viendo a mi dirección, sabía que tenía hambre pero es tan orgullosa que no aceptara, comencé a desayunar bajo la mirada de ella, pero al verla ella solo se volteaba como si no me diera cuenta, me reí internamente por su comportamiento tan infantil.

- Serena; - le hablé y no respondió- mi reina- de inmediato volteo más que enojada.

- ya te dije que no soy tu reina, imbécil- negué aun comiendo.

- te llamo por tu nombre y no contestas preciosa, ¿quieres?- la vi y puedo jurar que estaba debatiéndose si aceptar o no.

- no tengo hambre, gracias, aparte eso tiene millones de calorías- negué desayunando, ya sin tomarla en cuenta.

Al terminar salí de la habitación bajo su mirada, entre a mi habitación aliste mi maleta, baje dando la orden que fueran por ella, subí a la camioneta y sabía que ya venían con ella, sus gritos se podían escuchar por todos lados, la subieron a la camioneta y ella al verme me grito.

- son unos animales,- guardó silencio y la volví a escuchar- por favor, déjame aquí, te juro por mi vida que no diré nada- estaba al borde de las lágrimas y de la nada se comenzó a reír- te haré la vida de cuadritos imbécil, enfermo.

No dije nada, definitivamente esta niña es más que bipolar todo el camino solo la escuchaba sollozar, hasta que por fin llegamos a la pista baje y de inmediato la hicieron bajar en medio de gritos y súplicas.

Subí las escaleras hasta entrar a jet, me senté concentrándome en mi trabajo en cuestión de segundos despegamos y di la orden que la llevarán a la habitación, no tenía ganas de seguir escuchando sus gritos.

Las largas horas de viaje fueron más que tediosas por qué aún podía escucharla en dos ocasiones quise dialogar como personas adultas, pero ella no coopera, después de tanto por fin estábamos aterrizando, de inmediato baje y tras de mí venían mis hombres junto con ella.

La bajaron y fue en segundos que se fue corriendo, yo solo me subí y minutos después la estaban subiendo a la camioneta, al tenerla cerca no aguante más y la agarre del cuello.

- una más Serena y créeme que no la contaras y si lamentas el estar aquí dale las gracias a tu amado papito- la solté y ella se quedó en shock.

- eso es mentira, yo soy su princesa y jamás me lastimaría- negué al escucharla, porque es tan terca esta mujer.

- El tiempo te demostrara lo contrario, mi reina- bufo volteando a la ventanilla.

- me puede decir, ¿dónde estamos?- asentí acomodándose mi saco.

- bienvenida a Italia, este será tu nuevo hogar desde hoy- ella asintió derramando sus lágrimas, me acerqué limpiar el rastro de ellas.- créeme que te quitaría esas esposas, pero tú sigues siendo tan rebelde.

- así soy yo y ni tú ni nadie me hará cambiar, así que acostúmbrate a mi carácter, imbécil- respire hondo acomodándome en mi lugar.

Y todo el camino fuimos en silencio total, atravesamos las grandes portones, cuando estacionó la camioneta baje y tras de mí venían con Serena, al entrar a casa me recibió la única familia que me queda, mi tía Anastasia.

- mi niño, pensé que ya no regresarías- la salude, tomándola de la mano llevándola hasta la sala.

Mientras íbamos entraron con esta niña y comenzó a gritar irritándome por completo.

- ayúdeme, me secuestraron, ¡señora!- la vi forcejear con mis hombres, no aguante más y explote.

- cállate Serena, con un carajo llévensela a la habitación ¡rápido!- la vi quedarse en silencio por mi grito, mi tía me tomó del brazo viéndola asombrada.

- hijo que has echo, esa niña, ¿por qué?- me senté en el sofá y ella hizo lo mismo junto a mí.

- me la dio el padre como garantía, sabes que nunca me a gustado eso, pero si no lo hacía podía caer en manos de las tratas, tía- ella negó hasta levantarse me acaricio la mejilla hasta darme un beso en ella.

- hijo, tengo un buen presentimiento que ella cambiará muchas cosas aquí- tocó mi pecho y solo negué.

- Dios me libre de esa niña loca y bipolar- ella negó subiendo las escaleras.

- sé lo que digo hijo, espero que me dejes verla- asentí y su pedido- gracias mi niño.

Y la vi irse me fui a mi despacho, a terminar lo que deje pendiente en el jet, ya que los gritos de Serena no me dejaban concentrarme, perdiéndome por horas sin saber más de lo que pasaba afuera de mi puerta.

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Comments

Adalgiza Aguilar

Adalgiza Aguilar

que le diga que el papá la vendio

2025-01-10

1

GiovannaXchelMayaCejudo

GiovannaXchelMayaCejudo

esta loka no entiende que el control lo tiene él y no ella

2024-11-05

1

Ana Castillo

Ana Castillo

bueno por lo menos la ha estado respetando otro degenerado que no unieran perdido oportunidad de abusar de ella

2024-05-18

7

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