Tu siempre seras mi reina.

ELIO.

Estaba por terminar uno de mis negocios con los Alemanes cuando comenzó a sonar mi celular tan insistentemente que tuve que contestar delante de ellos.

📲 ¿que paso?, con uno, carajo dime que estoy ocupado.

📲 es la señorita Serena.

...Al escuchar solo su nombre me preocupé, necesitaba saber que había ocurrido...

📲 dime de una buena vez, ¿que paso con Serena?.

📲 sé salió de la casa, la intentamos detener, pero parecía una zombi patrón.

📲 ¡que!, de verdad son unos ineptos, ¿a que hora sé salió?

… No escuche respuesta del otro lado ya mi paciencia se había agotado, gritándole de nuevo...

📲 Uno; te vuelvo a preguntar, desde ¿que hora sé salió?, contéstame ahora imbécil.

📲 des, desde ayer.

📲 ¡que!, y apenas me dices, moviliza a todos para que la busquen y ruega que ella esté bien, Uno, porque tu vida va de por medio, ¿entiendes?.

📲 si, si patrón.

Corte la llamada, estaba furioso, que tubo que pasar para que decidiera irse de mi lado, los Alemanes se levantaron ofreciendo sus hombres para encontrarla, solo les dije que si los llegaba a necesitar los contactaria y salí de inmediato, necesitaba estar en Sicilia para poderla encontrar, preguntarle su motivo y castigar a o los responsables.

Me subí al jet, emprendiendo el vuelo de inmediato y han sido las dos horas cuarenta minutos más eternas en llegar a mi tierra, al aterrizar de inmediato abordé la camioneta que me esperaba en la pista, cinco me dejó al tanto de lo que había pasado en mi ausencia.

Mi tía aún no llegaba de Suiza, tenía bastante estrés y mucha ansiedad de perderla, di la orden que recorriera las calles de toda Sicilia aunque durara el tiempo que fuera, pero no regresaría a casa sin ella.

Ya era de noche y aún no aparecía, los imbéciles que tengo a mi cuidado de mi seguridad y de mi familia, están solo como gallinas dando vueltas sin obtener nada, eso me ha enfurecido porque si la hubieran detenido ella no estaría pasando frío en la calle en estos momentos.

El tiempo avanzaba en mi reloj marcan casi las tres de la madrugada, cuando pasábamos por un parque, vi a lo lejos un pequeño cuerpo que fácil puedo reconocer.

- ¡detente!- cinco, no entendía por qué de mi orden tan abrupta, pero lo hizo.

Al detener la camioneta baje a toda prisa corriendo entre los árboles hasta llegar a ella, mi amada Serena, estaba hecha bolita al tocar su suave pero helada piel ella abrió sus hermosos ojos y solo me abrazo fuertemente.

- te extrañé, mi amor, perdóname por salirme, pero- guardo silencio viendo correr por sus mejillas lágrimas acompañadas de sollozos- sé lo de mi padre y su adicción al juego, necesitaba estar sola y comprender mi vida para calmar mi dolor, pero no me di cuenta y solo me perdí y ya no pude regresar; perdóname.

- mi reina, no tengo nada que perdonarte, no sé que estás sintiendo en este instante, pero el dolor que experimentas es solo el proceso para ser más fuerte y enfrentar a esa persona- ella asintió abrazada a mí, me levante, puse mi saco entre sus hombros.- lo importante es que estás de nuevo conmigo y a salvo.

Ella solo asintió caminando hasta la camioneta, subimos y de inmediato nos fuimos a casa, al llegar les advertí a mis hombres que los quería a temprana hora, teníamos muchas cosas de que hablar, entramos y ordene la cena aunque fueran casi las cuatro de la mañana, necesitaba alimentarse bien.

La cargué subiendo las escaleras hasta llevarla a mi habitación, mi pitufina seguía perdida en su cabecita, sin dejar de temblar, la dejé sobre la cama y fui a preparar la tina con agua tibia, cuando regrese por ella estaba aún llorando, sé que haberse enterado así de que su padre la intercambio por dinero es doloroso y más que ella siempre vivió en una burbuja de mentiras creada por George Tumbler.

La abracé hasta llevarla al baño, la desvestí y la metí a la tina, quedándome a su lado el tiempo necesario, al salir le puse una bata llevándola a la terraza, rodeada por ventanales, me senté y ella se subió a mis piernas escondiendo su rostro en mi cuello.

- mi amor, ayúdame a olvidar y ser fuerte como tú- suspiré tome su barbilla obligándola a verme.

- yo siempre estaré contigo, sosteniéndote todo el tiempo, porque tú siempre serás mi reina- asintió besándonos.

Ella se sentó a horcajadas sin dejar de besarnos, sus manos estaban rodeando mi cuello, sintiendo su sutil movimiento por mis hombros bajando a mi pecho desabotonando uno a uno los botones de esta y solo tomé su mano para detenerla, ella al verme con sus ojos rojos impregnados de tristeza, pero con un brillo especial iluminaban su mirada y solo sonrió hasta asentir.

Abrí su bata deleitándome con sus senos, me levante hasta llevarla a mi cama recostándola sobre ella, termine de quitarme mi camisa, desasiéndome de mis zapatos y mi pantalón, en este momento solo pensaba en tenerla entre mis brazos, subí a ella acariciando cada parte de su hermoso cuerpo, probando cada milímetro de su piel.

Bese de nuevo sus labios hasta dejarla sin aliento quiero hacerla olvidar por un momento y solo quiero ser yo el que ocupe esa cabecita, mordí su lóbulo sintiendo su cuerpo estremecer bajo el mio, sus manos acariciaban mi espalda tocando mi torso, la guíe abriendo un poco sus piernas haciéndola mía poco a poco, necesitaba que este momento fuera especial para ella, sabía que era su primera vez y ese privilegio me lo entró a mí.

La escuché ahogar un quejido en mi pecho enterrando sus uñas hasta dejar unos finas líneas enrojecidas en mi piel, me tomé el tiempo necesario besándola, dejando mordiscos y haciendo contacto visual para hacerla sentir segura y especial, cuando su cuerpo se acostumbró comencé mis movimientos lentos, pero placenteros cambiando sus quejidos por gemidos, me encantaba escuchar su voz, tome sus manos llevándolas sobre su cabeza aumentando mis embestidas.

En la habitación solo se escuchaba la combinación perfecta de nuestros gemidos, el golpeteo de nuestros cuerpos fundiéndose en uno solo y el movimiento de la cama, era la mejor sensación del mundo y quien lo provocaba era mi hermosa pitufina, su cuerpo tenía rastros de sudor al igual que mi cuerpo, vi arquear ligeramente su espalda y sabía que estaría por llegar.

La agarre de la cintura cambiando ahora los papeles, comenzó a moverse guiada por mi, sus gemidos eran escandalosos hasta que solo su voz se entrecortó apretando sus piernas en mis caderas acompañadas de ligeros espasmos y solo dos minutos después pude terminar, se recostó sobre mi pecho aún sin bajarse de mí.

Acaricie su cabello aún nuestras respiraciones estaban aceleradas, pero ahora nuestros corazones latían al mismo ritmo.

- gracias mi amor, te amo y tú siempre serás mi reina en esta y otras vidas.- sé levanto sonriendo, dándonos un beso corto y solo asintió.

- y tú siempre serás mio y aunque sea muy rápido todo esto, pero yo también te amo- nos volvimos a besar, haciéndola mía de nuevo.

Me detuve al ver el atardecer por mi ventana, estábamos tan enfrascados en nuestro momento, que se nos olvidó, las horas, el desvelo, la comida, todo eso pasó a segundo plano; nos acostamos abrazándonos hasta quedar profundamente dormidos por el cansancio de una larga faena, pero estaba seguro que esto lo quería vivir solo con ella, con mi amada pitufina.

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Comments

Adalgiza Aguilar

Adalgiza Aguilar

está novela está bien buena

2025-01-11

1

GiovannaXchelMayaCejudo

GiovannaXchelMayaCejudo

al menos la encontró y ahora es su salvador...

2024-11-06

1

Norys Sequera

Norys Sequera

esos guardaespaldas, dan lastima, son unos ineptos, incapaces, incompetente, yo los castigaría todos. 😡😡😡🤬🤬🤬🤬

2024-07-27

2

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