Capítulo 19

ANNA

– Si no lloras Sebatian te enseña – le dijo Sergio y yo sentí nerviosa.

– No sé cariño, creo que…

– Ven, yo también te enseño – le dice Sergio quien se levantó de la silla y la tomó de la mano. Me sorprendí porque ella jamás ha tenido tanto trato con Sergio, siempre lo ve con un deje de desconfianza.

Yo me sentía nerviosa, sin embargo, cuando la ví tranquila mientras que Sergio la paseaba y luego dejo que ella guiará, mientras las niñas le daba ánimo desde la orilla. Sonreí.

Pero me sentí curioso al ver que Lucila no salía, casi era el anochecer y ella no había asomado su cabeza, así que entré y me conseguí con Lorena la chica que llevaron para que ayudara con la comida, estaba distraída en el cocina y me miró.

– ¿Necesita algo? – me pregunto y mire hacia el pasillo de las habitaciones.

– ¿Lucila está...? – le señalo para que me diga cuál habitación.

– La señora no sale de la habitación y no le gusta que la molesten – dice ella y sigue en sus cosas.

– ¿Hmm? – no le entiendo.

– Anna, te pierdes lo mejor – entra Sebatian y lo miro caminar hasta la cocina.

La muchacha saca otras tres cervezas y él me da una a mi – Ven que nos lanzaremos del muelle.

– ¿Qué? – digo asustada.

Mientras Sebatian me arrastra otra vez a la playa, Yo lo sigo asustada.

Ya casi todo está oscuro sin embargo, puedo ver las figura de los niños y de Sergio, quien tenía. A la dos niñas cargadas.

Escucho los gritos.

– ¿No vienes? – me pregunto Sebatian y yo niego con la cabeza.

– ¡¡Lo que te pierdes!! – grita mientras lo veo correr y ver cómo todos le hacen señas mientras al ver que llega Sebastián, se lanza y todos lo siguen incluyendo a mis hijas y yo les gritos.

No me quedo tranquila hasta verlos llegar entre risas y gritos de euforia.

Se la estaban pasando muy bien y no pude si no sonreír al ver a mis niñas.

– ¿Mami vistes? ¡¡Mami me lance!!

– ¡¡Mami, mami!!

Rei al escuchar como la dos me hablaban a la vez.

Todos entramos a la casa porque se repente todo el lugar estaba completamente oscuro. Solo la luz de la luna alumbraba

Las niñas y yo estábamos en un cuarto que tenía baño, me sorprendió que en el momento que nos metería a duchar, tocan la puerta y era Sergio.

– Anna, lo siento pero…

– ¿Puedo bañarme con Meleni? – la voz dulce de Julia me hizo bajar la cabeza.

Miro a Sergio que me mira apenado.

– Es que ella…

– Claro – le digo y ella entra corriendo y escucho los gritos y las risas de la dos niñas.

Yo río al ver que ya se tratan como las mejores amigas.

– Anna, si te molesta me lo dices y yo me encargo – me habla Sergio y le sonrió

– Tranquilo – le digo sonriendo. – creo que es bueno que se lleven bien.

El también sonríe de una manera distinta, relajada.

Al cerrar la puerta las niñas hacen en el cuarto un campamento de niñas, dónde hablan y ríen.

Cuando salgo los hombre y el único niño en la casa estaban el la terraza haciendo una parrillada y hablando de cosas de hombres, rei al escuchar a Sebastián decir palabrotas y Sergio regañarlo porque ahí estaba Luis, su hijo. La gran ausente seguia siendo Lucila y se que aún estaba en la casa porque la muchacha fue varías veces a su cuarto y hasta le llevó comida.

No entendí esa relación, quizás para ellos todo eso era normal, pero ¿como puede ser normal una mamá que no cuida a sus hijos?

Esa noche Hacía mucho calor, no sé si eran los tres cuerpetos de las niñas a mi lado, si, Julia me pidio dormir conmigo y Meleni, como le dice ella.

Salí a media noche o era mas tarde no lo sé, la luz de la luna entraba por la puerta de vidrio que daba hacia la terraza, mire por un segundo por la puerta, toda la oscuridad de la noche, luego sin encender las luces fui hasta el refrigerdor y con la puerta abierta dándome algo de frío en la piernas y la espalda me quedé ahí un rato refrescandome.

La casa tenía una planta eléctrica por eso no tenía aire acondicionado.

Senti un ruido, que me sorprendió trate de enfocar entre la oscuridad hasta que sentí a alguien detrás de mi. Solo pude ver su cara cuando estuvo exactamente detrás de mi inclinandose para tomar una botella de agua del refrigerador.

Era Sergio, y me quedé inmóvil. Estaba sin camisa y solo usaba un boxer.

Quice apartarme para darle espacio pero apoyo su manos en la encimera y la otra en la puerta del refri. Quedé atrapada y no sabía que hacer. El estaba a mi espalda y sentí al cerrar la puerta que el frío desaparecía, sin embargo, un calor intenso sentí cuando acercó su rostro a mi cabello y lo hundio hasta casi tocar mi cuello. Puse mis manos sobre la encimera dejando el vaso con el agua que estaba tomando. El hizo lo mismo dejando la botella de agua y sin bajar sus manos las apoyo dejandome sin salida. Su cuerpo se acercó al mío y no pude si no suspirar al sentir su cercanía. Estaba asustada y a la vez mi corazón brincan de la emoción al sentirlo tan cerca. Jamas había tenido a Sergio Piettri tan cerca de mi y con tan poca ropa los dos.

Y como si no fuera suficiente, sentí como aparto mi cabello y ahí si senti su boca rozar mi cuello.

– Se..Sergio – me costó pronunciar su nombre porque mis pulsaciones estaba a mil por ciento.

Estábamos en peligro porque cualquiera puede llegar encender la luces y vernos, sin embargo, eso a él no le importaba. Porque ahora, no solo me tenía acorralaba sino que pegó su cuerpo del mío mientras su manos acariciaba mi cintura y se posaba en mi vientre.

Todo mi cuerpo se estremecio al sentir su aliento tan cerca de mi boca.

Separé mis labios, deseaba como loca un beso de Sergio. De repente escuchanos un ruido que nos hizo apartarnos, nos quedamos un segundo en silencio y su lejanía dolía de repente.

Con mi corazón galopando y mis piernas temblando camine hacia el pasillo mientras él se quedó ahí. Fue cuando ví que Luis, el hijo de Sergio era el que había abierto la puerta.

– ¿Papá? – dijo cuendo pasé por su lado y el niño se sorprendió.

– Ya te llevo el agua hijo – lo escuché decir al momento que cerraba la puerta de mi cuarto.

Más populares

Comments

Lala González

Lala González

o la esposa está enferma y por eso no cuida a sus hijos /NosePick/

2025-01-05

0

María Alejandra Hernández Román

María Alejandra Hernández Román

creo que no los quiere. Dudo si Sebastian ayuda o jode a su hermano. Me tiene intrigada la novela.

2024-10-08

1

quelir68

quelir68

tendrá alguna enfermedad grave o terminal?

2024-09-18

0

Total

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play