Capítulo 10

ANNA

No sentí que su mensaje fuera adecuado para responderle, tampoco sentí que mi sonrisa era adecuada al leerlo.

Esto sería un problema y debía mantener distancia, Sergio era un hombre que tenía una familia con hijos, y yo era una mujer con muchos problemas y dos hijas pasando por un proceso difícil de separación. 

El otro día volvió Sergio a buscarnos y esta vez sí elegí mejor mi ropa, nada que mostrará tanto. Pero tampoco ayudó por la mirada de él, porque insistió delante de las niñas que me veía "linda", si, la palabra que usaba Melanie la usaba él también delante de ellas.

No era cómodo la mirada de Sergio sobre mi, de hecho ahora insistía mucho en tocarme cuando almorzábamos o cuando me entregaba algún documento que le pedía, sus manos siempre buscaban la manera de hacer contacto conmigo, y sin darme cuenta, me gustaba. 

Una mañana me sorprendió no ver a Segio en la puerta de mi casa, si no a Sebastián, su hermano.

– Buenos días, bonita – su sonrisa y todo él parecía sacada de una revista. Muy perfecto y sexy.

– ¿Dónde está Sergio? – Melanie pregunta. Si, ella se ha vuelto fans de Sergio cosa que me sorprende.

– Sergio hace cosas de papá – dice él y le guiña el ojo – así que vine yo, su lindo hermano menor.

– ¿Eres hermano de Sergio? – siguió ella mientras yo tomaba mis cosas, y salía de la casa.

– ¿Cuándo tendremos nuestro auto? – pregunta Auris.

– Pronto – le digo y noto que estamos en el auto de Sergio.

Eso me hace recordar que debo preguntar por mi auto.

Le abro la puerta a mis hijas, cosa que hace siempre Sergio pero Sebastián no lo hizo.

Al dejar a las niñas que insistían en preguntar por Sergio o por Jhon, Sebastián no era de su agrado aunque sea lindo, mis hija no lo veían así o solo que era un extraño. 

– ¿A dónde vamos? – le pregunté  al darme cuenta que no estábamos camino hacia la empresa.

– Mi querido hermano me dijo que te llevará desayuno, pero es mejor llevarte a desayunar – dice y me sonríe.

– ¿No me harás llegar tarde? – le cuestiono.

– Solo un poco – me guiña el ojo – valdrá la pena, ya verás.

No dije nada, sólo deje que me llevará a un lugar de la ciudad dónde los comercios a pena abrían y había una cafetería muy elegante.

Al entrar, Sebastián me fue al área de las terrazas que se veía muy íntima porque era una terraza cerrada. Nos sentamos y pedimos los desayunos, yo sólo yogur con frutas, jugo y café y él un desayuno americano con un café y una  merengada. 

No sé dónde metía  tanto en su estómago. No le dije nada, ni tampoco lo interrumpí cuando me habló sobre él y lo que hace en la empresa.

Sebastián se encarga de las ventas, pero no es un jefe normal, el visita a los cliente, trata directamente con la mayoría, si alguno se pone difícil para los pagos a crédito, el va y los visita muchas veces, es más sin buen cobrador. También me habló de su fascinación por las motos, "mis bebés" las llama, le gusta el motocross, práctica ciclismo de montaña y le gusta la velocidad. 

Si, solo hablaba de él, su ego no dejaba espacio para mas tonterías. Rei cuando me dijo: ¿No habla mucho Anna? 

El hombre solo hablaba sin parar sobre él mismo y sus gustos, imagino que era su manera de encantar a las mujeres. 

Mi celular sonó y no quise ser maleducada y no lo respondí, pero si ví que era Sergio.

Cunado mi celular dejo de sonar, empezó a sonar el de él, lo tenía sobre la mesa así que lo vio y siguió hablando luego de sonreír con malicia. Quizás lo llamaba Sergio y por eso sonreía.

Cuando por segunda vez estaba sonando el mío, me levanté 

– Ya es tarde – le digo y me toma de la mano

– Termina tu café con calma, y nos vamos – sin embargo el tardo mucho con su café.

Yo estaba nerviosa, porque mi celular empezó a sonar y cuando lo saque, el me puso la mano sobre el celular.

– Ya nos vamos – sonríe y toma mi teléfono y lo apaga – mi hermano es algo intenso, pero ya nos vamos.

Pidió la cuenta y como dijo, déjanos el lugar, al dirigirnos al auto me tomó por la mano para abrir la puerta, me pareció raro porque no lo había hecho antes, pero luego note la razón.

Sebastián se acercó a mí y acarició mi rostro mientras sonreía y me plantaba un beso que me agarró desprevenida. No lo toque, más sin embargo, el puso su mano en mi cintura para acercarme mas a él, pero yo me alejé.

Lo ví sonreír mientras mi cara era de sorpresa y cuando ví la intención de volverme a besar puse mis manos en su pecho y lo alejé.

– ¿Esto era parte del desayuno? – le digo molesta.

– Era el postre – responde en tono burlón. 

Lo empujó y abrí la puerta y me meto al auto. Si él creyó que era gracioso, pues para mí no lo fue. Me puse el cinturón.

El entró al auto y me miró.

– Lo siento Anna creí…

– ¿Creistes que? – lo interrumpo – era un desayuno y ya creistes “esta idiota no se aguanta mis encantos”, ¿enserio?.

No me dice nada solo pone en marcha el auto.

– Lo siento…

– Sabes, mejor no hables – le digo.

En ese momento su celular empezó a sonar otra vez y respondió con el altavoz 

– Hola hermano – responde.

– ¿Que mierdas te dije? ¿Dime? ¿Que mierdas te dije anoche Sebastián? – estaba bastante alterado.

– Solo la lleve a desayunar, me dijistes que…

– ¡Llevas una maldita hora con ella! ¿Que carajos haces? – grita.

– Ya vamos en camino Sergio – le digo y el se queda en silencio.

– Disculpa… Anna – me habla y baja su tono de voz – hoy tuve una mañana complicada, pero mandaré a John ya que no puedo confiar en mi propio hermano.

– Solo la lleve a desayunar, eso me lo pedistes también – lo escucho resoplar. – tampoco era que nos estábamos besando, dice y yo me tapo la boca de asombro sobre el descaro con que lo dijo.

– ¡Me canse de tus juegos Sebastián! ¡Te espero aquí! – le dice y tranca la llamada.

Miró aún con mi boca toda con mi mano y él como si nada paso.

– Tranquila que él es así de amargado – dice sin mirarme pero lo veo sonreír – y su mal humor… es que te quiere y no puede.

Ahora me asombro más de lo que acaba de decirme.

No hablamos mas hasta que llegamos,  Sergio estaba con un traje completamente negro y una corbata blanca. Si, se veía endemoniadamente sexy. Tenía que ser sincera luego de verlo caminar hacia mi.

Tomó mi brazo y me miró.

– Ya voy a la oficina – me dice y yo sigo caminando.

Logré escuchar en comenzó de su discusión.

– ¿Que mierdas crees que hacías? Te dije solo que la trajeran y comprará desayuno…y ¿te pierdes más de una hora con ella?

– ¿Qué te molestas?

No pude seguir escuchando porque te estaba subiendo las escaleras, y evito tratar de mirar pero no sabía cómo lo tomaría, llegue a la oficina y me senté en mi lugar. Al rato volvió Sergio, no me dijo nada solo se sentó en su lugar con la mirada fija en su computador. Al rato entró Sebastián, ¿su rostro? Pues de burla. Creo que solo lo que hizo, solo era con la intención de molestar a Sergio. No tardó mucho, solo busco unos papeles y se fue.

El resto del día estuvo tranquilo hasta que llegaron las flores.

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Comments

quelir68

quelir68

esta mujer porqué no se hace respetar? lo que esos tipos hacen es abusó, no tienen porque tocarla

2024-09-18

1

Estrella 🌟 💫

Estrella 🌟 💫

Me está gustando el libro

2024-01-17

2

Elvira Fretes

Elvira Fretes

Sebastián es un descarado

2023-11-28

1

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