Capítulo 12

ANNA

– ¿Pasa algo? – tuve el atrevimiento de preguntar y él me miró sorprendido.

– No, ¿Porqué? ¿Te parece que pases algo? – siempre es directo pero esta vez juega con las palabras. 

– No ..bueno…– lo miro y su sonrisa es linda. Me sonrojo al pensarlo.

– ¿Pasa algo? – él se inclina y me habla en voz baja – ¿porque te da vergüenza decirme? Estás sonrojada.

Suspire.

¿Cómo decirle que hoy se ve muy bien y que su sonrisa es linda?

No puedo.

Niego con la cabeza.

– Nada, son tonterías – digo y me mira. 

– No son tonterías si está así – paso su brazo por el espalda de mi silla y se acerca más a mi.

– ¿Porque…me trajiste aqui? – pregunto pensando en sacar de mi cabeza esa cosa que me hace pensar y sentir.

– Es un lindo lugar, me gusta y necesitábamos salir de la oficina – veo como golpea la mesa con sus dedos – se qué te he presionado mucho, sé qué he puesto mucha responsabilidad sobre tus hombros, no es justo. Y quería que te relajas. Que nos relajarnos, que no todo es trabajo.

– Tenemos una relación de trabajo Sergio, no se te olvide – le recuerdo, porque no quiero confundir eso, deseo que él lo tenga claro y yo también.

– Lo sé – dijo y mira sus dedos que danzan sobre la mesa. – pero en ocasiones es bueno relajarse ¿no? – siento sus dedos en mi hombro  que ahora también acarician  mi piel. 

Pedimos la comida, él decido el dorado yo la salsa alfredo con fetuchini con camarones.

Hablamos muy poco, me contó que le gusta pescar, que era algo que hacía mucho con su padre. Yo sin embargo solo hablé de mi trabajo en el banco, y me enteré que alguien del banco le hablo sobre mi. Creí que era algún cliente pero no, ?fue uno de mis ex compañeros.

Cuando cominos y traen el carrito de los dulces yo río porque en verdad había comido mucho, pero me dió curiosidad algo que adornaba  los platos.

– ¿Qué son? – le pregunto al choco que nos atiende.

– Son ramos de fresas con chocolate – me pareció tan original y sonreír.

– ¿Se comen? – sigo curiosa.

– Esas solo son para adornar – explica el camarero – pero cuando alguna pareja viene a celebrar algo especial piden uno. 

– ¿Quieres que pida uno para ti? – dice Sergio, quien no habi hablado hasta ahora..

– No, no – niego con mis manos – solo era curiosidad. 

– Puedo pedirte uno Anna, se qué quieres, – lo miro muy seria.

– No, creo que es mejor irnos – digo y me levanto.

Es incómodo que el me ofrezca algo que se lo que es importante para una pareja, peo no para nosotros.

Pidió la cuenta y salimos.

Yo no dije nada más.

En el camino estuve muy callada mientra se hablaba cosas de trabajo por los inalámbricos, al llegar y antes de salir del auto, él me toma del brazo.

– Solo quería complacerte Anna, no te ponga así – me dice y me suelto de su agarre. Su manos me quema.

– Te dije que no quería, no se porque insistes. – digo y me bajo.

– Si quieras – se planta frente a mi – solo que no estaba cómoda con lo que dijo el muchacho sobre lo que significa para una parejas, no tenía que ponerte así. Solo sería un regalo.

Da media vuelta y lo veo caminar, Creo que se ofendió por mi actitud. Pero tiene que entender que entre él y yo solo hay una relación laboral. Y el insiste en hacerlo algo más.

La tarde se hizo corta, Sergio se fue temprano, imagino porque le prometió a su hijo de ayudarlo con su tarea. 

Yo sí me dediqué mucho a revisar algunos ingresos que no eran de las ventas. Estaba ocupada y seguí trabando al llegar a casa. 

Las niñas se habian dormido, y yo seguí en algo que me llamo la atención. Y le escribí un correo a Sergio. Quien inmediatamente me llamo.

– Hola Anna – su voz me hizo acelerar el corazón, no entiendo que ha hecho ese hombre en mi.

– Sergio, no es necesario que me llames al recibir mis correos – le digo – lo hago para no olvidar lo que he hecho.

– Hmm…igual se que aún no duermes, y yo estoy como tú, trabajando también, no descansamos ¿no? 

– Bueno, yo debo terminar está trabajo lo antes posible. – le digo.

Hay un silencio.

– ¿Tus hijas ya se durmieron? – pregunta y miro a mi lado una cabellera negra pegada a mi costado (Auris) y a mis pies un cuerpecito abrazando mi tobillo (Melanie) 

– Si, ya por fin se durmieron – le respondí.

– ¡Aquí no! – dice gritando, imagino que a sus niños – Tengo dos niños desobedientes ¡que no se van a dormir temprano! – lo último lo dijo alejando el teléfono de su boca pero igual lo escuché, luego escuché risas de niños.

– A veces me pasa – respondo en voz baja, pero eo el también me escucho.

– Es complicado – dijo y hubo un silencio.

– Sergio, debo dormir yo también – me despido.

– Si… mañana estaré ausente, pero sobre lo que me pides te enviaré lo que encuentre o mandaré a Jhon para qué te ayude con lo que puedas.

Quise preguntar porque no iría al trabajo pero no lo hice, preferí callar, tampoco debería de ser indiscreta con sus asuntos. 

Al otro dia no fue y era extraño no tener su presencia en la oficina. Pero él se hizo presente al enviar con Jhon un regalo que se trata de una caja con un ramillete de fresas cubiertas de chocolate.

Cerré los ojos y no sabía si sonreír emocionada o preocuparme por el detalle.

– ¿No le gusto el regalo señora Anna? – me dice Jhon y lo miro – no sabe lo que me costó conseguirlo. Y demás mi jefe se pone muy intenso cuando pide algo. – los veo poner los ojos en blanco y luego sonreír. 

– Si es…lindo – le digo y lo veo sonreír ampliamente. 

– Que bien que le gusto, y eso también lo hará feliz a él…

– Pero no puedo aceptarlo – le doy la caja y la sonrisa se le borra de la cara y toma la caja.

– Pero señora Anna, mi jefe…

– Dile que no lo acepte – me siento en mi silla y el muchacho me mira.

Su celular comienza a sonar, el mira la pantalla y lo saca, luego vuelve a mírame.

– Es él y se que no le va gustar.– dice y responde frente a mi.

Trato de ignorarlo pero no puedo cuando habla claro y me nombra.

– Si, la señora Anna me acaba de decir que no lo acepta y me devolvió … lo sé, pero ella… si, ya se la pasó – el muchacho estira su mano con su celular – mi jefe necesita hablarle.

Yo miro el celular un momento.

– Por favor…– me dice Jhon y tomo el aparato .

– Hola Sergio – digo.

– Anna, Jhon me acaba de decir que no aceptas mi regalo, por favor, solo es un presente que te estoy dando, que se que te gustó. ¡Aceptalo!

Su voz no es una orden, casi me pide,nme suplica que lo acepte.

– Sergio, ya te he dicho que nuestra relacion es solo…

– Anna, se cuál es la relación que tenemos – me interrumpe – tu siempre lo recuerdas…

– Es que necesito que entiendas…

– Anna, solo es un regalo, acéptalo – me quedo en silencio mirando el regalo – por favor.

No dije nada solo lo acepte y le devolví el celular a Jhon. No escuché el resto de la conversación de ellos, sabía que no solo era un regalo, sabia que esto abría algo entre ambos que no debía pasar. Pero en el fondo me emocioné pensar en ese detalle que tuvo conmigo. Sonreí y luego seguí mi trabajando, repitiendo mentalmente que solo trabajaba para él, que él me pagaba para que hiciera un trabajo y que cuando terminara desapareciera de  la vida de Sergio, yo seguiría con mi vida desastrosa y él con su vida perfecta. 

 

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Comments

Elvira Fretes

Elvira Fretes

Es evidente que a Sergio le gusta Anna, pero él tiene un matrimonio, será feliz o no, pero lo tiene, aunque Anna, siente una atracción por él, es una situacion complicada

2023-11-28

8

Eugenia Venegas Oyarzo

Eugenia Venegas Oyarzo

es raro igual como actúa Sergio , solo le habla de sus hijos, pero al parecer no está separado 🤷🏼‍♀️ mejor que sea atento y cariñoso con su Esposa 🤣

2023-05-16

5

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