Capítulo 5

ANNA

Al otro día me levanté muy temprano, tocó lidiar con dos niña que no quería levantarse tan temprano porque aún era oscuro. 

Hice el desayuno de ellas muy rápido, olvidé hacer para mí porque no quería perder tiempo. Viendo que todos están casi listo, menos Melanie  que no se quería peinar, mi puerta suena. Con el ceño fruncido voy y abro.

Era Sergio Piettri, ¿que hacía en mi casa?

– Buenos días Anna  ¿están listas? – lo miro confundida mientras Melanie detrás de mi llora. 

El se da cuenta de ella y se inclina.

– ¿Aún no está lista hermosa? Y ¿porque lloras? – se dirige a ella.

– Porque no quiere ir al colegio – Responde Auris quien ya están completamente vestida y peinada. 

– ¿Vamos a darle problemas a mami  tan temprano? – él la toma en brazos y ella dejó de llorar.

– Siempre lo hace, llora por todo – sigue Auris cómo si ella no lo hiciera. 

– Bueno, pero si sigues llorando – la voz de Sergio es baja y tierna – te pondrás muy fea y tú eres tan hermosa como una princesa – veo como acaricia su cabello y Melanie sonríe cuando la llama princesa hermosa. 

Luego la puso en el piso y sin soltar su mano me la dió a mi.

– Ahora sí – me sonríe – está princesa debe arreglarse para el colegio.

Me lleve a Melanie a la habitación y ahí la peine y luego ella salió corriendo dejándome sola y me tomé una ducha rápida y alisto lo más pronto posible., no quería hacer esperar al hombre en mi sala.

Al salir consigo a Melanie en sus regazo y la mirada de desconfianza  de Auris  sobre él. 

– ¿Lista? – me pregunta y asiento.

– No tenías que venir – todos salimos y vamos hacia su auto. 

Mi casita está, en una zona tranquila y cerrada, es pequeña solo tiene: dos cuartos y un baño, una salita de estar y una cocina. Las tres no necesitamos tantos lujos, aquí estamos bien. No está muy lejos del colegio pero sí un poco lejos de la empresa de Sergio.

Cuando llegamos al colegio la niña salieron corriendo y no me dió ni tiempo de acompañarlas. Las miro de lejos mientras se reúnen con sus amigas.

Luego noto que Sergio tan bien las ve sonriendo. 

Se da cuenta que lo miro y sonríe.

– ¿Listos? – asiento y pone el auto en marcha. 

Su celular empieza a sonar y él se pone los manos libres.

– ¿Si? – los escucho hablar – debes buscar a Charlie – dice y miro sus manos y manera tan ágil que tiene para conducir, no que se algo tan complicado, es  un auto lujoso, que le queda muy bien. Pero sus manos se mueven de una manera fascinante. No tiene anillo de boda. Solo lleve su reloj costoso dorado. Yo vuelvo a acariciar mi muñeca extrañando a mi Seiko, que tuve desde que me gradué en la universidad y mi padre me lo regaló con mucho esfuerzo. 

No me di cuenta que ya Sergio había terminado su llamada y me miró mientras acaricias mi muñeca.

– ¿Volviste a olvidar tu reloj?

– ¿hm? 

– He visto que te tocas donde debe ir – no me di cuenta que él me observaba – cuando uno se acostumbra es difícil no extrañarlo.

– Si, cierto – solo digo. 

– Quisiera disculparme ayer dije cosa que no debía – habla sobre la charla que no me gusta tener con nadie. Su voz es dulce así como cuando le hablo con Melanie.

– Como te dije, es mi vida y no la hablo con nadie de ella – digo cortante, no quiero hablar del tema y menos con él. 

Mis necesidades, mis problemas son solo míos y él no es la persona más adecuada para que las sepa, nuestra relación es solo laboral.  

– Lo entiendo – escucho decir y miro cómo apoya el codo de la ventanilla y acaricia su mentón.

Luego de un silencio ya estábamos entrando en el estacionamiento privado de su empresa. Veo ahí otro vehículo menos elegante, Honda color azul platinado. 

– Tengo una hija como Melanie, es difícil que aún se creen bebés y no entienden que ya crecieron – dice de repente, volteo a verlo pero ya se había bajado del auto.

Yo salgo y hoy no tengo los horrible zapatos negros, llevo uno no tan bonitos pero cómodos.

Hoy llevo pantalones color tierra y una blusa manga largas blanca, no había notado que era algo transparente hasta que me ví en la puerta de espejos que hay en el pasillo antes de entrar a las oficinas. Sentí vergüenza porque no la había usado antes, me parecía muy elegante. Pero decidí hacerlo ya que ahí todo visten tan bien, principalmente Sergio que llevaba traje. 

Llegamos a la oficina y me dediqué a trabajar en lo que había dejado el día anterior.

Está vez no permitiría que se me olvidará buscar a la niñas puse una alarma para eso. Y luego recordé que tenía algunos mensajes, me puse a verlos.

Uno de mi amiga Lisbeth que era con la que trabajaba últimamente, ella tienen una oficina contable y de Consultoria, muchos de los clientes que tenía los había llevado ahí y ella me había facilitado un espacio para trabajé, siempre la ayudaba a los gastos de la oficina pero tenía una racha difícil por eso había decidido  hacer este trabajo,  que sabía que me traería buenas referencias.

Luego seguí y había mensajes de mi ex que los borré sin  leer, pero luego noté un mensaje de un número desconocido.

NÚMERO DESCONOCIDO: “Gracias por aceptar el trabajo Anna, en verdad tengo fe en que me ayudaras a salir de este gran problema. Y mañana la iré a buscar a usted y sus hijas, no te preocupes. Sergio Piettri” 

Era de Sergio.

No lo había leído anoche cuando me lo envio. Y entonces levanto mi mirada y lo consigo mirándome tambien. Mi corazón se aceleró, sentí intimidada con sus ojos tan penetrante, y aún después de haberlo descubierto seguía mirándome.

Tenía sus codos sobre su escritorio y apoyaba su mentón sobre sus dedos entrelazados. 

Deje de mirarlo y  aún así podía sentirlo. Siento que Sergio no sabe lo que hace con su mirada, es completamente incómodo.

Durante un rato me metí entre algunos estados de cuentas que me distrajeron mucho hasta que sonó mi celular y recordé a mis niñas y me lavanté, tomé mi cartera.

– ¿A dónde vas Anna? – ¿Este hombre quiere controlarme? 

– Voy por mis hijas al colegio – le digo sin mirarlo, camino hacia la puerta. 

– Jhon puede ir por ellas – me habla y me paro en la puerta – Ya él sabe dónde está su escuela.

– No te preocupes yo…

– Anna ya le dije, no quiero que te preocupes – volteo a míralo y se había levantado de sus silla 

– Son mis hijas Sergio, no debes preocuparte tú por ellas – digo y salgo.

No dejo que continúe y salgo de la oficina aunque escuché que me llamó.

Bajo la escaleras y ahí está Jhon.

– Yo la llevo señora Anna – me dice el muchacho y yo le sonrió. 

– No es necesario – le digo y paso por su lado.

– Señora Anna es mi trabajo – el muchacho me sigue y se para frente a mi. – si no lo hago me quedo en la calle – su drama me hace sonreír.

– Jhon no exageres – le digo y trato de salir de la empresa y el no me lo permite, se vuelve a colocar frente a mi.

– Señora Anna no sabe lo que me haría mi jefe si no la llevo a buscar a sus hijas – abrí los ojos y luego sonrió. 

– No creo que vaya hacerte nada Jhon – pongo mis manos en la caderas y lo miro, él sonríe.

– Cierto, mi jefe no es un ogro, – el habla de Sergio y mira por encima de mi cabeza – pero le aseguro que me hará pagar si permito que se vaya así, sin auto a buscar a sus hijas.

– ¿Está detrás de mí? – el muchacho me mira sonriendo.

Volteo mi cabeza pero el hombre no está,  vuelvo a él.

– Está bien, solo acepto porque es tarde. – doy vuelta sobre mis talones y lo sigo.

– Permita que mi jefe la ayude – me dice antes de abrir la puerta del auto – él es así. 

– Así, – el muchacho se sube y se coloca frente al volante, está vez vamos en el honda azul – sabe que usted necesita ayuda por lo de su auto, no puede dejar pasar eso. Es igual que su padre, por eso lo paso lo que le pasó.

Sentí mucha curiosidad.

– ¿Sobre lo de la empresa? – preguntó como si ya lo sabía pero con intención que el muchacho siguiera hablando.

– Y lo de la supuesta hija – me mira y lo veo hacer una mueca – su padre ayudó a esa señora porque su hija tenía una enfermedad congénita, y ella se aprovechó de eso. Diciendo que la niña era de él. Mostró los pagos que él le hacía desde su cuenta personal. Para mí el señor Piettri quizá si tuvo  algo con ella y sintió lástima por su situación. 

Bueno yo no deseo que Sergio sienta lástima por mi. Así que haré lo posible para no molestarlo.

Al dejar a mis niñas en dónde mi amiga, quien me pidió que las buscará hoy temprano porque tenía un compromiso. Me fui a la oficina de Sergio viendo que él no estaba, respiré aliviada. 

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Comments

Hilda Cabrera

Hilda Cabrera

que comentario.!!!!?

2024-12-23

0

ana gonzalez

ana gonzalez

yo pensé que era una Casio!⌚
cómo ya tiene el Twingo 🤭

2023-10-07

5

Elvira Fretes

Elvira Fretes

ay Sergio si que estás urgente que se solucione esto y que Anna no pierda tanto tiempo🤷

2023-04-05

7

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