Kate [Capitulo 16]

—¿Puedo dormir aquí?

—¿Estás loco?—le respondí de inmediato.—No.

Me levanté de la cama y me dirigí al armario cerca de mi escritorio. Saqué un par de ropa y me detuve a observar cada una, poniendo una camisa pegado a mi pecho y me miré en el espejo. Pensando si debía elegír este conjunto para mañana en la escuela. Sí, estaba pensando en ello, y a pesar de todo lo que estaba pasando no quería perder el tiempo encerrada en mi habitación, lamentándome por lo que me pasó.

Solo de pensarlo me frustraba, yo no quería ser así, no quiero estar así. Tal vez mis padres no estarían conformes con esto, pero eso no me importaba. No quiero quedarme estancada en este hueco y tal vez el aire libre me haga refrescar la memoria, al menos eso espero, no quiero estar equivocada.

—¿Qué dices?—le pregunté dándome la vuelta para que él me echará un vistazo acostado desde la cama. ¿Por qué le estaba preguntando a este idiota su opinión? Ni yo sabía el porqué, pero necesitaba una sugerencia o nadie más lo haría. No tenía amigas que lo hicieran y tal vez no encuentre una si seguía sola en la escuela. Normalmente me veían como el bicho raro de la clase y, tal vez por eso me identifique un poco con él, con Declan Millers.

Él me miró de arriba y abajo, y de nuevo siguió el curso una vez más. Yo esperé y arqueé una ceja viendolo cómo había cambiado su mirada y una media sonrisa se había formado en sus labios, era de esas sonrisas pícaras que jamás pensé que iba a comenzar a odiar. Pude sentir como mis nervios subían bajo su mirada púrpura y quise apartar la mirada para que no notará mi sonrojo, pero si lo hacía; él lo sabría. Y tampoco estaba dispuesta a darle esa información; esa qué tal vez él la aprovecharía.

No era raro, tampoco me preocupé, él es atractivo y lo sabe. Cualquier persona sabría que nadie se resistiría a algo así, sobre todo si esa persona esta a solo metros de tí. ¿Debía preocuparme? Sí, eso era un problema para mí y por eso debía alejarlo lo antes posible. Aunque él hacía lo imposible para impedirlo, lo cual también era otro problema.

Sobre todo si esa persona tiene un pasado realmente alarmante, igual que Declan Millers. Me pregunté entonces que tan diferente fue la vida pasada de ambos, pero eso no sería lo más adecuado. Sin embargo la curiosidad me mataba, todo lo que se trataba de Declan Millers era todo misterios, secretos y más mentiras.

Tenía que olvidarlo también, ese era otro problema en mi cabeza, era difícil pensar todavía que él me hizo daño y que incluso quiso matarme. Pero todo es tan confuso que todavía no sé que pensar, ¿él es la persona de la que yo me obsesione tanto? ¿Realmente fuí tan ciega? Y sin embargo, aún sigo pensando que no, que tal vez fue otra persona. Su aptitud cambio tan drástico que casi me daba esa sensación, y incluso en el baño de la discoteca parecía que estaba luchando consigo mismo por algo que lo atormentaba.

¿Qué le pasaba a Declan Millers?

—¿Quieres mi opinión?—me preguntó cuando se levantó de la cama y se comenzó acercar a mí, yo dí unos pasos atrás automáticamente y él se detuvo, sonriéndome. Cómo si sospechaba lo que él me causaba cuando se acercaba.

Carraspeé, incómoda.

—Si no lo haces tú, ¿quien más lo haría?—murmuré con nerviosismo, apartando la mirada. Pero él ya lo sabía y lo odiaba porque ahora esto lo confirmaba, él era tan sexy que no podía creer que llegó a pensar en lastimarme. ¿Por qué incluso las personas más hermosas habían llegado al mundo con un pasado tan oscuro y espeluznante? Juro que debía recordarme las cosas aterradoras que él me dijo al inicio para poder reaccionar cuanto antes. Pero era difícil cuando lo miraba a los ojos y sólo podía encontrarme con un chico grande, fuerte y hermoso de ojos violetas que jamás ví en mi vida.

Sí, ninguno de los dos parecía ser lo que en realidad eran y eso me llegó a dudar de las personas más de lo que alguna vez hice.

Era tanto aterrador como excitante a la vez.

No pensé que algo como esto haría de mi vida un infierno. ¿Yo? ¿Alejarme de chicos atractivos?...Eso no me sonaba a mí, si me dirías algo cómo eso antes podía responderte simplemente con un; "No digas estupideces" y te lanzaría una almohada en el rostro pensando que estabas alucinando.

—¿Vas a decirme que no tienes amigos?—me dijo, no era una pregunta cómo tal pero aún así respondí con un asentimiento con la cabeza y lo miraba algo tímida. ¿Por qué estaba comportándome así? Dios, después de esto necesitaba una terapia porque esto no era normal. ¿O sí?...Un momento, ¿Por qué lo estoy considerando? ¿Estoy también loca igual que ellos?

No me sorprendería.

Suspiré, cerré los ojos un segundo y los abrí de nuevo, tratando de tranquilizarme de una maldita vez. Por supuesto que no era normal, ni siquiera sabía su nombre y era un completo desconocido que llegó de la nada. Primero admitiendo que sí pensó en lastimarme y segundo qué él si llegó a asesinar a personas antes. Ni siquiera debía estar con él ahora, debía tener miedo de él y odiarlo como nunca. Igual que Declan Millers. Los dos son el peligro en persona y yo no podía creer que algo tan estúpido como su apariencia me nuble el juicio. Pero así era y no podía sentirme más tonta cómo lo hacía ahora en estos momentos.

Era casi inevitable, y mi cuerpo simplemente reaccionaba ante cualquier cosa que ellos hicieran. Cuando me miraban, cuando pasaban a mi lado y no podía ignorarlo o cuando uno se scercaba y podía sentir su aroma varonil impregnada en su camiseta, sus desordenados cabellos, sus anchas espaldas y sus brazos tatuados totalmente grandes con algunas venas sobresaliendo de este, realmente sexys...No, literalmente no podía ignorarlo, mis homonas y mi mente se ponían en blanco en cuanto cualquiera de los dos se acercaba a mí.

Y con ello, no podia sentirme más culpable por sentir estás sensaciones.

Era débil, y uno de ellos lo sabe. El otro aún piensa en asesinarme y aún temo de que él me atrape. Y lo peor del caso es que aún no lo puedo sacar de mi cabeza y de mi antigua obsesión, estaba loca por él, y aún lo sigo estando.

Ambos parecíamos tal para cual; él es un sipcópata enfermizo y un asesino sádico, y yo estaba mal de la cabeza también al pensar que todavía quiero estar con él después de esto.

Y qué, por una parte, muy en el fondo de mí espera que él me encontré.

—¿Kate?—me llamó uno de los que yo debía alejarme cuando me vió demasiado pensativa y yo reaccione, pestañeando varias veces y luego devolviéndole la mirada.—¿Estás bien?—me preguntó.

—No.—respondí, negando con la cabeza recordando en lo que pensaba y en lo que sentía realmente.—; No, no estoy bien.—continué en decir, y lo miré preocupada cuando él levantó la mirada y vió fuego en mis ojos, fue entonces que tiré la ropa que tenía en la mano y sin pensarlo dos veces me avalance sobre él.

Él me tomó de inmediato y yo lo rodeé con mis piernas a cada lado de su masculina cintura. Ambos nos entrelazamos con el otro, él se dejó llevar y me apoyó en la pared mientras nos besábamos y yo seguía con mis brazos en su cuello, tomando su suave cabello con una de mis manos. Podía sentir como ni siquiera había pasado mucho cuando mi pulso se aceleró al sentír su lengua en mi boca, jugando con la mía al momento en que nuestras respiraciones eran agitadas.

No, no estaba bien. Pero lo que estaba pasando ahora se sentía tan bien que todo lo demás dejó de importarme.

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