Escuche un ruido fuerte después de tirar la puerta y, un poco antes el grito desgarrador de Diana al caer al suelo muerta. Sólo la encontré a ella en la cocina: pero no estaba Kate. No estaba, y eso sólo me hizo enfurecer. Justo en ese momento ví la ventana rota, sabía que por ahí habían escapado los dos, pero no había rastros de ellos por ningún lado.
Esto no terminaba, al menos no para mí.
La iba a encontrar tarde o temprano, eso seguro.
Ví los coches de policía rodeándo la casa de Diana, así que me di vuelta para tomar un cuchillo de la cocina pequeño, me quite la camiseta y me acuchillé suavemente mi propio cuerpo. La sangre manaba de las heridas, pero seguí acuchillándo pequeñas partes. Me sentí ansioso. Necesitaba sentir el dolor para poder sobrellevar el dolor que sentía en el corazón.
Y, una parte para despistar a los policías.
Una vez estuve ensangrentado me miré al espejo colgado a la pared, me resultó nostálgico: normalmente era yo él que lo hacía en el cuerpo de otra persona, pero no era la primera vez que lo hacía en mi cuerpo. De hecho así comencé a experimentar antes de hacerlo con otra persona por curiosidad, y me gustó. Me gustó tanto que ya no me puedo detener hasta el día de hoy. Se convirtió en una adicción, no solamente para mí; también para Diana, el idiota que me robó a Kate y la mitad de este pueblo.
Éramos muchos, resultó ser una secta entre nosotros cuando estábamos en grupo. Incluso teníamos un contrato de no cazar a la misma victima para no entrar en conflicto de intereses. Para mi buena suerte Diana rompió el tratado: por lo que no podré reclamarla como esclava en consecuencia porque alguien se había adelantado a matarla sin mi consentimiento. Lo que significaba que podía decírselo a los demás y ellos tenían la obligación de ayudarme a matar a la persona que me quitó a Kate por haber matado a Diana.
Oh, pobre Diana.
Al final sí resultaste ser útil después de todo. Supongo que nos veremos en el infierno la próxima vez. Sonreí y justo en ese momento un montón de policías se avalanzaron sobre mí.
[...]
—Ya les dije que soy inocente.—dije cuando un policía me sujetó la cabeza metiéndome dentro de la patrulla con esposas en las manos.
—No hablarás hasta el interrogatorio.
Abrí la boca para decir algo pero este cerró la puerta en mi cara. Parecía ser su primer día porque no me revisó los bolsillos, mal ahí. Después una chica se asomó por la ventanilla de la puerta, me observó; cómo si me estuviera analizando, y al final se resigna hablar.
—¿Eres Declan Millers?—preguntó.
Levanté las cejas.—No, soy otro.
No estaba mintiendo, de hecho. Pero al parecer ella creía que le estaba vacilando.
Ella me fulmina con la mirada.
—Tienes suerte que tienes derechos para no encarcelarte...
Le sonreí y me incliné.
—¿Entonces me puedo ir?
Ella arrugó las cejas, molesta.
—NO.
Arqueé una ceja, en desacuerdo.
—Conozco mis derechos.—comenté. La miré un segundo y pude notar que ella era la única que no llevaba uniforme, eso sólo significaba que era una detective en la escena del crimen.—; Pero sé quien es el asesino, y puedo decírtelo...
Ella abrió los ojos en sorpresa, ahora interesada en mí. Entonces levanté las manos con las esposas apretando mis muñecas para que ella pudiera verlas.
—Para empezar: quítame esto.—le dije una vez.
Ella le echó una mirada a mis manos y negó.—No, te las quitaremos cuando estemos en el interrogatorio. Entonces me dirás todo lo que tengas que decir.
Bufé.
—Te tocará persuadirme para hablar porque no estamos hablando el mismo idioma.
Arrugó las cejas.
—¿De que estás hablando?
—Eres una detective.—hablé.—; se supone que tienes que convencerme hablar.
Tenía razón y ella lo sabía pero por alguna razón no quería complacerme, tal vez porque no le generaba buena vibra. Y es que era normal, a todo el mundo le generaba eso cuando hablaba conmigo. La mayoría no salía viva para contarlo y otros sólo nacían con suerte: cómo era el caso de mi pequeña Kity.
La detective rodó los ojos y se alejó cuando el policía entro al auto para comenzar a manejar conmigo adentro. Miré de reojo el bolsillo de mi derecha y comencé a sacar el cuchillo lentamente con mis dedos. Al principio fue difícil pero después lo saqué con exito. Me preparé para clavar la punta en su cuello pero un dolor intenso en mi cabeza me detuvo, haciéndose más fuerte y dejándome tensar mis dedos y hacer que cayera en el cojín del asiento.
Podía sentir que me iba, que me estaba echando del control de su cuerpo. Era el verdadero Declan, mi hermano. Al idiota que salvé del maltrato que él estaba sufriendo, y que por ello renací cómo su doble en un mismo cuerpo pero con identidades distintas.
Su multiple.
Levanté la cabeza y lo primero que ví fue un cuchillo en mis manos. Me asusté y dejé caer el cuchillo al suelo con terror. ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué estaba en una patrulla? Luego me dí cuenta que tenía las manos manchadas de sangre y con ello comenzaron a temblar cuando seguí la mirada a mi cuerpo ensangrentado. Grité tan fuerte que el conductor se asustó e hizo que el carro diera un derrape en la carretera y justo después tratará de equilibrar el volante mientras el auto se tambaleaba por si sólo.
Pero este falló en hacerlo y lo último que ví fue otro auto al otro lado tocando el claxon con desespero y las luces delanteras más brillantes que nunca.
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AYMARA
yo lo sabía, desde que todo se torno raro dije que era otra identidad de el
2023-04-03
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