—¿Cuantas veces tengo que repetirlo?—arquee las cejas para dejarle mostrar mi molestia mientras intentaba apartarlo de mi camino.—No, Jake.
Mi hermano arrugó las cejas aún con las manos en palmas juntas y con su mirada trató de suplicar para que aceptara de una vez. ¿Por qué tiene que ser tan molesto?
Suspiré, un poco cansada comencé a rendirme y lo volví a mirar.
—Bien.—dije de mala gana.
—¡¿Alguna vez eh dicho que eres la mejor hermana?!—Exclamó mientras saltaba y sonreía de la emoción, entonces me abrazo de inmediato y yo lo aparte con ambas manos en sus hombros con fastidio.
Entonces lo señalé acusatoriamente.—Si mamá se entera que te estoy cubriendo porque te vas de fiesta esta noche, me mata.
Él se ríe.
—Lo digo en serio. —le advertí.—; No me hagas arrepentirme de esto y porfavor llega temprano a casa, no hagas una tontería.
Su sonrisa se borró en cuanto me escuchó decir eso y se sujetó las tiras de sus hombros de la mochila que reposaba en su espalda con nerviosismo, luego me quito mis manos de sus hombros con delicadeza mientras me miraba.
—Te preocupas demasiado, estaré bien.—dijo para luego darse la vuelta y irse.
—Eso espero.—susurre para mí misma mientras lo veía alejarse y darme la vuelta para desayunar en la cafetería de la escuela.
Pero apenas entre pude sentir cómo alguien había pasado a mi lado, y estaba completamente segura de que no era cualquier persona, y lo sé por la forma en como todos por un momento levantaron la mirada hacia donde me encontraba. Pero no era por mi, era por él.
Declan Millers
Incluso se había hecho un silencio en toda la cafetería cuando entró a la sala, nunca entendí el porque le tenían tanto miedo. Sin embargo siempre había escuchado rumores sobre él, y ninguna eran buenas.
Pero nunca se puede fiar de los rumores cuando tienes a la persona realmente perdida y sin decir nada.
Pareciera que a pesar de todo lo que se dice de él, actuaba como si no le importara, de hecho, estaba siempre a su rollo. Me atrevería a jurar de que eso no era actuación, y que ni siquiera se detuvo a pensar en eso.
Era inevitable ignorarlo.
Daba pasos como si estuviera a punto de fundirse con la oscuridad, era inconfundible. Siempre lucia igual o peor; La mirada apática y sombría de párpados ligeramente caidos como si estuviese mucho sueño o una gran indiferencia hacia todo lo que le rodeaba, el cabello desordenado y rubio pálido, los ojos de un color miel y la odiosa inexpresion de su cara, pero otros rasgos lucian mejores con esa mezcla fría que tenía, cómo su cara fina y el cuerpo ligeramente musculoso qué lo caracteriza del resto, era perfecto entre ambos aspectos.
De repente suspiré sin haberme dado cuenta y me maldije por eso mientras meneaba la cabeza de aquí para allá con vergüenza. Estaba segura que ahora mismo mis mejillas estaban de un color carmesí por el sonrojo.
No era un secreto que él me atraía, pero mucho. Tanto así que hubo ocasiones en las que tomaba otras clases por él, sólo para verlo más amenudo. Recuerdo una de arte, otra de biología y otra de piano.
Las de biología siempre tuve una mala experiencia cuando se trataba de analizar los intestinos de los animales muertos. Él en cambio siempre mantenía su misma expresión seria y perdida que lo detalla siempre. Y recuerdo que me preguntaba: "¿Cómo lo hace?" "Es increíble"
Podría echarme toda la tarde pensando en él, y aún así no sería suficiente.
—¿Va a pedir algo de comer o no?—escuche, haciéndome saltar del susto y sacándome de mis pensamientos inmediatamente. Era la señora que servía la comida de la cafetería, siempre de mal humor y con prisa a la hora de hacer su trabajo.
—Sí, si...—respondí al instante y tomé una bandeja de plástico sin mirar.
Pero cuando lo hice mi mano chocó con la de alguien más, sí, podía ser cualquier persona y no pasaría nada. Pero esta vez no, porque cuando levante mi mirada para ver al instruso era él. ¿Por qué de todas las personas en la cafetería tenía que ser él? Él único que me hacía sentir débil y pequeña a su lado.
¿Tendría que echarle la culpa al destino por esto? ¿O sólo era mi imaginación volando de nuevo?
¿Me estaba ilucionando de nuevo?
¿O sólo era el calor de sus manos que sentí cuando lo toqué por primera vez lo que hizo distraerme?
Pero la sensación desapareció rápido cuando él alejó sus manos de la bandeja y yo hice lo mismo por instinto y con mucha vergüenza miré a mi costado con la cara totalmente roja.
—Es todo tuyo.—lo escuche decir fríamente cuando lo volví a mirar y él se dió la vuelta para abandonar el lugar con las manos en sus bolsillos con desinterés.
Abrí la boca un poco con sorpresa por lo que acaba de pasar y mi mente se quedo en blanco por un momento. ¿Qué acaba de pasar?
Pero mi corazón estaba acelerado y mi nerviosismo volvió con ello después de pensar en las cosas. ¿Era realmente él o sólo era una ilusión? Incluso pensé.
—¡Oye!—escuche a mis espaldas, donde estaba la fila de gente que también venía a desayunar—; ¡Date prisa no tenemos todo el día!—decian con molestia.
Yo arrugue las cejas con fasdio y los miré con recelo al voltearme, algunos se paralizaron y otros levantaron las manos en defensa con miedo por mi mirada.
—Pensandolo bien, tomate todo tu tiempo.—dijo uno con cuidado mientras me sonreía con nervios.
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Comments
Trinidad D.
¡ XD!
2023-03-23
1
Trinidad D.
Puro tomate fresco...
2023-03-23
2
Trinidad D.
Lo tuyo se posicionó en el nivel 100... Estar en una clase obligatoria ya es aburrido y tú añades clases a tu horario por un chico...🙂🙂
2023-03-23
3