Llegamos al departamento antes de bajarme me coloqué la capucha de la sudadera hacía arriba, para ocultar mi rostro, lo menos que necesitaba era que alguien me reconociera y le fuera con el chisme a mi padre.
Alexander solo río entre dientes y negó con la cabeza.
Ya en el apartamento me relajé, él se quitó la franelilla y se puso un delantal.
—¿Piensas cocinar?
Arqueó la ceja en donde tenía un pequeño corte—Sí, yo muero de hambre y me imagino que tú también.
Negué con la cabeza pero mi estómago gruñó delatándo.
—Sí, se nota que no tienes hambre—ríe
Empieza a buscar en las gavetas de la cocina yo me senté al otro lado de la encimera con los codos apoyados en ella, solo lo observaba ir de un lado a otro y para que negarlo se veía muy sexy de chef, esto es mejor que tener a cualquier chef reconocido, a parte de que cocina también f0ll@ exquisito.
Busca su teléfono y empieza a teclear, coloca música, la verdad ese tipo de ritmo no lo había escuchado, la letra la entendía gracias a mi clases de español.
—¿Eso es?—Pregunte señalando el teléfono.
Alexander abrió su boca en una gran O, como si lo que le pregunté lo sorprendió.
—¡No te lo puedo creer Fiorella Perella!, ¿no sabes qué clase de música es?—Se llevo ambas manos a la cabeza.
Negué con un movimiento de cabeza.
—¡Salsa nena!, salsa; música romántica, música para el despecho, música para bailar y disfrutar—Empieza a moverse al ritmo de la música hay que reconocerlo se movia muy bien.
Recuerdo muy bien la letra de la canción.
“Se encargó de prender la luz para ver mi alma y se enamoró como en los cuentos de hadas fue mi media mitad...”
Se acercaba mientras seguía moviéndose al ritmo de la música estiró su mano para que yo la sujetará lo dude por un segundo porque para ser sincera no sabía bailar esa música.
Tome su mano y trate; sí, trate de seguirle el pasó pero se me hacía muy difícil.
Él solo reía, nos detuvimos.
—Solo sigue el ritmo de la música es sencillo, uno, dos, uno, dos.
Vuelve a darme la mano y esta vez íbamos más lento—Recuerda; uno, y dos, vamos sigue la música solo escucha la letra y déjate llevar por mí.
Poco a poco fui agarrando el ritmo, Alexander reía cada vez que lo pisaba, pero nadie nace aprendido.
—Viste nena que si puedes—Se inclino a la altura de mi oído para empezar a susurrar la canción.
“Ella se hizo deseó en una noche de invierno cuando sintió que su cuerpo era mucho más que eso”
Se detuvo y la canción siguió sonando, tomó mi rostro entre sus manos con su pulgar acaricio mi mejilla para luego acercarse poco a poco hasta impactar sus labios con los míos.
Mientras sonaba la canción Alexander me besaba pero el beso fue diferente a los otros, este era suave, delicado, sincronizado, él saboreaba mis labios con dulzura, desliza sus manos hasta llegar a mis glút3o$ y apretarlos.
—Creo que voy a comerme el postre primero—Sonríe rozando mis labios.
—Me parece perfecto—Vuelvo a chocar sus labios con los míos, mis manos querían sentir su cuerpo, le quitó el delantal, dejando su pecho desnudo, lo acarició con mi dedo índice de arriba, abajo, para luego continuar recorriendo cada uno de sus tatuajes, paso mi lengua por su abdomen, haciendo que se le escape un pequeño gruñido.
—Vamos a experimentar algo diferente Principessa.
Lo miré un poco confundida pero la idea me parecía perfecta.
—Espera aquí—Besa mis labios y se dirige al cuarto.
Mi s3x0 está emp@p@do pidiendo a gritos sentir a Alexander, pero algo dentro de mí es diferente, mi corazón late más fuerte, y sentía un cosquilleo en mi estómago, algo que no había sentido con ningún otro hombre.
Regresó con un pañuelo roja, y una pluma, sí ; era una pluma de donde la había sacado ni idea pero no pude evitar soltar una carcajada.
Me crucé de brazos—¿Una pluma?—
Alzo una ceja —Tu solo guarda silenció, déjate llevar y después vamos a ver si te vas a seguir riendo de mi pluma.
Se acerca me toma por la cintura pegando mi cuerpo al suyo, besa mis labios,mi mentón, acaricia mis s3no$.
—Te voy a tapar los ojos.
Asentí, mi cuerpo en ese momento temblaba, no sé si era de los nervios por las nuevas experiencias que Alexander estaba aplicando en mí o por el nivel de 3xcitac1ón que me producía sus loqueras.
Recuerdo que sonaba una canción y por algún motivo sentí que era nuestra canción.
“Nunca pensé enamorarme solo con un beso,y extasiar en tu cuerpo mi amor y deseo, amor mío besame regálame un encuentro piel a piel”
Después de vendar mis ojos tomó mi mano y me guío sentí algo suave tocar mis rodillas y era el sofá.
Empezó a desvestirme, primero me quito el top y el brasier, para después quitarme el mono deportivo.
—Siéntate—Me exigió.
Obedecí y me senté—Abre las piernas—Alexander a la hora del s3x0 tenía una autoridad algo dominante y eso me encendía aún más.
Hice lo que me dijo abrí mis piernas y mi cuerpo se electrificó cuando sentí la delicada pluma rozar mis zonas sensibles.
G3m1 cuando acaricio mi cl1tori$—¿Qué me estás haciéndo?—pregunte entre jadeos.
—Obsequiandote nuevas experiencias mi amor—Volvio a pasar la pluma por mi s3x0 haciendo que mi espalda se arqueara ante su contactó.
J@d3os y G3m1dos incontrolables, pero mi cuerpo termino de explotar en placer cuando Alexander paso su lengua por mi cuerpo
Hay empecé a entender que las experiencias Alexander me estaba haciendo vivir eran únicas.
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