...•IDIOTA•...
Después de esa noche no ví más a Fabricio, esperaba a Isabella en la entrada de la casa con Joshep el chófer y mis dos guardaespaldas Ling, era una chica asiática que sabía arte marciales y Julia una morena estadounidense que sabía defensa personal ambas muy bien entrenada para poder cuidarme, aunque yo las veía más como mis amigas, mi madre me repetía una y otra vez los jefes no se mezclan con sus empleados pero eso me tenía sin cuidado, para mí eran dos chicas geniales, me divertía y disfrutaba de salidas locas con ellas.
Llegamos al aeropuerto me coloque mis gafas de sol y acompañe a Isabella a buscar a su hermano, en ese momento no sabía casi nada del chico, sabía que después del divorcio de sus padres, su papá se lo llevó fuera de Italia, pero no estaba al tanto de más nada.
Isabella estaba muy animada.
—Tengo como doce años que no lo veo.
—¿Está bueno?
Ella se rió de carcajada—La última vez que supe de él estaba bien flaco—Se encoge de hombros.
Isabella observa por encima de la gente.
Toque si hombro—Voy al baño me estoy haciendo pipí.
Ella asiente Ling me acompaña mientras Julia se queda con Isabella.
Entre al baño hice mis necesidades y me mire al espejo, retoque un poco mi labial y salí.
Empecé hablar con Ling cuando de repente choque contra alguien y él muy Idiota me tiró encima un vaso completo de agua fría.
—¡Mierda!—Quede mirando mi blusa blanca que ahora se pegaba a mis p3zon3$ que por el frío estaban rígidos.
—¿Señorita está bien?—pregunto Ling rápidamente.
Subí mi vista poco a poco para observar quien era el culpable y al llegar a sus ojos sentí una gran presión en el pecho, como si el aire empezará a faltarle a mis pulmones.
Sus ojos eran de un marrón intenso he inexpresivos. Quería reclamarle pero las palabras no me salían.
Note que sus ojos bajaron hasta mis p3ch0$ genial bonito día para no ponerme brasier y andar con una blusa blanca.
—¿Qué miras idiota?
Alza la mirada y sube una de sus cejas
—Tranquila, no tengo interés de mirarte he visto mejores.
Abrí la boca en una gran O, en realidad mi mandíbula casi cae al piso. Qué se creía ese tipo para andar mirando y criticando a mis dos amigas.
No me dió tiempo de reaccionar porque cuando regrese a la realidad ya no estaba.
—Escuchaste lo que dijo ese tipo—Mire a Ling que se mordía el labio para no reír.
—Si te consuela, tus pechos son hermosos, ya quisiera yo tener esos melones—Se aprieta ambos s3no$.
Rodee los ojos y regrese con Isabella.
Está aún estaba hay parada, me mira intentando no reír.
—¿Qué te paso?,m@r1ca se te ven todas las tetas—Se tapó la boca y río.
Me coloque enfrente de ella —Un idiota me...—No me dejó terminar y salió corriendo.
—Se me acaban de bajar las bragas solas—Dice Julia mirando por encima de mi hombro.
Giro para poner mi atención en lo que está sucediendo y junto a Isabella viene el mismo tipo que me hecho encima el agua.
Mientras caminaba hacia nosotros lo pude observar más detalladamente, el cabello lo llevaba peinado en un copete perfecto con dos rayas marcadas a los lados, sus cejas eran pobladas y en una de ella tenía un pequeño corte, su mentón se cubría con una pequeña capa de vello, bíceps y tríceps bien trabajados, una gran cantidad de tinta cubria sus brazos,por sus facciones me imaginé que tenía unos veinte años, y lo más importante tenía un letrero que decía alejate, peligro, alto voltaje,chico problemas, bueno dirán que exageró con lo del letrero pero mentalmente lo vi así.
Sin contar que se me m0j@ron las br@gas, se me bajaron sola y algo en mi empezó a palpitar y no precisamente mi corazón.
Alzo una ceja cuando me vio, yo fruncí el ceño.
—Fiorella, el es mi hermano Alexander—lo dijo con gran alegría.
Él y yo solo nos mirábamos fijamente, era algo así como una guerra de miradas,Isabella noto el ambiente y carraspeo.
—¿Se conocen?—Pregunta confundida.
Asiento—Ese idiota fue el que me mojo—En ese momento no sabía lo que decía, hasta que en el rostro de Alexander se dibujó una sonrisa pícara, dejando ver su perfecta dentadura.
¡Oh mierda la cagué!
—No fue mi intención moj@rte—hace énfasis en la última palabra su voz era muy varonil.
Hay que admitirlo Alexander estaba para comérselo entero, pero cuando digo entero no exagero, llevaba una franelilla roja que se le ajustaba a sus pectorales, si tiene los brazos así de trabajados no me podía imaginar su abdomen o su...De repente empecé a fantasear con sus gruesos labios.
—Será que podrías dejar de abusar de mi con la mirada, eres muy evidente.
La voz del chico me sacó de mis fantasía.
—Por favor,¿que te crees?, ni que estuvieras tan bueno.
Bajo su mirada de nuevo a mis pechos, me gire y empecé a caminar hacia la salida.
Ya en el auto, me tocó sentarme a su lado su colonia penetraban mis fosas nasales, su hombro rozó el mío y un escalofrío recorrió todo mi cuerpo.
Isabella empezó a preguntarle sobre toda su vida.
La madre de ellos era Italiana mientras que su padre era Venezolano, después de que se divorciaron, él se regreso a Venezuela con su hijo en donde lo crío.
—¿Cómo es Venezuela?—Pregunta Isabella
—Es un país muy hermoso, con playas, montañas, bosques; los venezolanos son amables, comprensivos, solidarios, y tienen un espíritu de perseverancia envidiable, y ni hablar de su gastronomía, las arepas, el pabellón...
No pude evitar interrumpir—¿El pabe?...¿Qué?
Se humedece los labios y de nuevo empezaron las fantasías, su lengua acariciando mis labios y no precisamente los de mi boca, inconsciente me muerdo el labio.
Él carraspea—El pabellón, es una comida típica de Venezuela, arroz, caraota, plátano frito, queso llanero, y carne desmechada.
—Podrías cocinarlo algún día—Dijo Isabella.
—Sí, mientras viví allá hice un curso de gastronomía.
Mi teléfono suena y en la pantalla el nombre de Fabricio aparece. Lo que me faltaba el precoz llamando para fastidiar.
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Comments
Osorio Elizabet
Hay no pobre chico el no tiene la culpa de q te comprometieran con el
2024-03-26
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