Cuando se escuchaba hablar de los Stebanelli solo se me ocurría una palabra para describirlos, arrogantes. Sí; así eran todos y cada uno de sus miembros la primera era su madre Marta Stebanelli hija de un diputado, alta, esbelta, ojos grises, cabello rulo, y un aire de soy superior que no podía esconder, prejuiciosa, amargada y obstinada, dicen que no debería juzgar a un libro por su portada, pero en ella no aplicaba esa.
El simple hecho de como me miró cuando baje las escaleras ya me lo decía todo, saben esa mirada de “Donde salió ella”, tal vez fue mi forma de vestir que no le gusto pero a mí me tenía sin cuidado. A eso le sumamos la mirada que me lanzo mi madre; no lograba entender porque tanto caos por mi forma de vestir estamos en pleno siglo veintiuno.
Todo estaba adornado muy elegante como si se tratara de un gran evento y en realidad sólo era una cena con un montón de hipócritas, Fabricio me saludo con un beso en la mejilla.
—Bien ya estamos todos podemos pasar al comedor —dijo mi madre.
Me di la vuelta cuando note que Fabricio fruncía el ceño, gire mi rostro y Alexander estaba detrás de nosotros.
—Ya me voy—Se dirigió a mi padre.
—Esta bien y gracias por venir.
Colocó sus ojos en mí y sentí que me desnudaba con la mirada.
—Fue un placer haber estado aquí—Se lame los labios con picardía yo sabía muy bien a qué se refería.
Mi madre no le quitaba la vista de encima lo detallaba de pie a cabeza.
—Adiós Principessa—Hizo un movimiento de cabeza dirigido a mí.
Fabricio le brinco encima y lo tomo por el cuello de la camisa.
—Respeta a mi prometida—Estampo su cuerpo contra la pared.
Alexander río y solo empeoró las cosas
—Yo no le estoy faltando el respeto; o sí Fiorella.
Fabricio mira por encima de su hombro.
Negué con la cabeza—¡Ya suéltalo!—Le exigí con voz firme.
Fabricio no obedeció alzo su puño para pegarle a Alexander cuando una voz ronca y gruesa lo freno.
—¡Ya basta!, no escuchaste a mi hija suéltalo.
No tuvo otra opción que soltarlo, Alexander tenía una sonrisita de superioridad en sus labios, sin decir nada se dirigió a la salida.
—¿Que acabas de hacer Fabricio?—Lo regaña su padre;Federico Stebanelli; el segundo mafioso y empresario más poderoso de Italia, el manejaba todo el área de Milán, la venta de droga y alcohol adulterado de hay venía su riqueza y no de su supuesta empresa de bienes raíces.
»Así no se comporta un Stebanelli, no dejes a la familia en ridículo.
Fabricio apretó los puños a ambos lados.
Después de la escena de celos de Fabricio, fuimos al comedor había comida como para un batallón, siempre cuestionaba eso la cantidad de comidas que hacían y al final se botaba más de la mitad, siempre me decía a mi misma con esa cantidad de comida podrían alimentar a muchas personas necesitadas pero conociendo a mi madre se rehusaría.
Me senté al lado de Fabricio, y el ambiente estaba tenso, incómodo y lo único que quería era salir corriendo.
Mi teléfono sonó y ví que era un número desconocido, abrí el mensaje, nada más y nada menos que Alexander.
«Sabes lo que hablamos el trato que hicimos exclusividad mi Principessa»
Mordí mi labio inferior, para evitar reír.
«Lo mismo te digo Bambino»
Respondió de inmediato.
«¿¡Bambino!?»
«Sí, bambino»
«Tengo la certeza de que soy mayor que tú»
Un carraspeó me volvió a la realidad.
Mi madre me fulminaba con la mirada.
—Ese tipo, de dónde salió tiene una facha de delincuente—Marta se agarró el puente de la nariz.
La observé con el ceño fruncido, y no pude contenerme así que dije lo que opinaba.
—Delincuente¿por qué?, porqué lleva tatuajes, porqué no anda con un esmoquin Louis Vuitton, porque sus zapatos son deportivos y no causales, porque su peinado es a la moda, ¿Por eso tú dices que es un delincuente?—Brame—.¡Por Dios!, Dejemos de ser tan hipócritas, o es que tu esposo Federico tiene toda esa fortuna porqué, por su negocio legal—alcé las manos al aire—.Pues no te recuerdo que todos los que estamos aquí sentados somos más delincuentes que Alexander.
Lancé la servilleta a la mesa.
»Saben que disculpen pero se me quitó el hambre voy a mi habitación de repente me dió un dolor de cabeza—Me puse la yema de los dedos en la cien y salí de la cocina sin mirar atrás.
Aunque no había que ser adivina para saber la expresión de todos los presentes.
Subí a mi habitación y marque al número de Alexander, contestó al segundo repique.
“Principessa"
No lo deje hablar“Vamos a vernos en la peluquería de Isabella te parece"
“Esta bien nos vemos hay, pero... Deja de estar dándome órdenes aquí el que manda soy yo"
Reí entre dientes “Eso crees tú"
“Yo no lo creo, yo te lo certificó, ya vas a ver cuándo nos encontremos te voy a castigar”
Me mordí el labio.
"Sí, y ¿cómo?"
La curiosidad me mataba.
“Nena, no te lo voy a decir simplemente te voy a castigar y listo"
Me lancé en la cama boca abajo me sentía como una adolescente hablando con su crush.
"Un adelanto"—Mi voz fue un ruego.
No pude escuchar su respuesta porque la puerta se abrió de golpe, el rostro de mi madre estaba rojo como un tomate.
—¡Qué crees que acabas de hacer Fiorella!—Sus gritos ya empezaban a escucharse por toda la casa—.¡Nos dejaste en ridículo delante de tus suegros!
Rodee los ojos.
»Te estás comportando como una niña berrinchuda, solo porque llegó un chico con pinta de bad boy ya...
Corte la llamada y la interrumpí—¡Ya mamá!, no es para tanto sí; simplemente dije lo que pensaba es que eso ahora también está prohibido en esta familia.
Empezó a caminar de un lado a otro
—¡No entiendo!,¡No entiendo!, ¿Por qué te tienes que comportar así?
Me levanté de la cama y camine hacia ella.
—Mamá, entiende de una vez por todas yo soy así, me gusta expresar lo que siento, no me gusta las hipocresías ni los perjuicios, porque juzgan a una persona solo por su físico o por la forma en cómo viste.
Se llevó la yemas de los dedos a la cien
—¡No se que vamos a ser contigo!
Camine al baño pero antes de entrar le dije lo que pensaba—Nada, mamá soy como soy y no voy a cambiar ni aparentar algo que no soy.
Entre al baño y cerré con eso le di fin a esa discusión.
NOTA: Hola, primero que todo gracias por darle la oportunidad a esta historia, como hemos visto se sale un poco del típico cliché en donde la protagonista es una chica sumisa y callada, Fiorella es todo lo contrario, la historia está participando en un concurso así que si dejas tu voto ⭐⭐⭐⭐⭐Seria de mucha ayuda.
Anterior a este capítulo hay otro pero es +18 y está en revisión 😔
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 44 Episodes
Comments